1
Había un terno, la parte de arriba, la chaqueta, y yo estaba con unos pantalones que al parecer hacían juego, y las chombas estaban húmedas, asi que me lo puse y partí a ver a mi papá sin más regalo que yo mismo. Nunca se queda en su casa más de dos horas, suele dormirse después de comer, pero hoy estuvimos toda la tarde ahí, sentados, con la Maria Jesús, con la sobremesa eterna, con postres raros y un café tras otro, y sólo al final se anduvo quedando dormido, entonces yo saqué una fomísima fotocopia de Hobbes, y cuando despertó me preguntó qué andaba leyendo, esperé un poco y ya estaba durmiendo de nuevo. Se notaba entusiasmado porque volverá a tocar con su grupo de juventud los Gama 5, para un evento, una viejoteca o algo asi, que está organizando el curso de la MJ. El tocaba el teclado. Y también el acordeón. Pero con el grupo sólo tocaba el teclado. El acordeón quedaba para los domingos, antes, hace años, cuando almorzábamos juntos en vez de ir al estadio. Me acuerdo cuando tenia que salir de la pieza, debía tener unos cinco años, la época en qué tenía sentido quedarse con el niño asi por el fin de semana, y tenia que quedarme callado porque estaban grabando.
2
Imitó la imitación de Bielsa y me cagué de la risa, no tanto por la imitación misma, sino por su historial fuertemente introvertido, carente de mayores gesticulaciones e imitaciones.
3
Hay un piano viejo y desafinado. Antes sabía tocarlo. Aprendí con unos videos en el que cada tecla tenía números. Hace tiempo que no lo abría y ahora al hacerlo me di cuenta de que suena igual que unas cuestiones de John Cage. Se supone que Tomas Lefever, el abuelo del Feli, fue, por lo menos en Chile, uno de los primeros a quién se le ocurrió o copió este asunto del piano completo, es decir, abrir el piano y, o bien modificar las cuerdas desde dentro, o tocar directamente, saltándose las teclas. Le digo que si no ha pensado en nadie más a mi me gustaría quedármelo como herencia. Sólo luego de decirlo noto lo inoportuno del comentario.
4
Donde los caminos se separan –él para la farmacia, yo de vuelta a mi casa- nos quedamos parados hablando generalidades. Llevo una carpeta bajo el brazo. Le digo que parecemos mormones.