Tres decisiones en falso de levantarse. En una un amague de incluso poner el pie fuera y recular en el acto. Es el frío. O lo que estaba soñando que ni sé qué es pero es la sensación. Quizá si siga durmiendo me de cuenta de qué estaba soñando. Y a las doce cama abajo y el ritual de siempre. Pensar la primera canción que acompañe los primeros movimientos del día: Cherub rock de los Smashing. Abrir las ventanas aunque el frío. Un incienso que cubra el olor ha guardado. Y aprovechar a barrer. Como ya la cama está casi encima del escritorio aprovecho a barrer los rincones inaccesibles que han quedado al descubierto. A falta de noutbuk he sacado la silla y pegado la cama al escritorio con el pc. Barro entonces pero parece que termino barriendo la suciedad que traía la misma escoba. Voy a la pieza de Julio, le abro la ventana, siempre me da risa verlo acurrucado en su colchón, porque la verdad es que si uno no se detiene bien a mirar pareciera haber allí una simple frazada revuelta, y no pos, el gueon está ahí dentro doblado camuflado no sé cómo, se fija que lo estoy mirando y me dice que estaba despierto. Veinte minutos después voy de nuevo y sigue enrollado, ahora con música, pero enrollado y mirando a la muralla. No te vai a mover de ahí?, le pregunto. Todavía no me decido, me dice. Y que tenis que hacer hoy día? Arroz con papas, me contesta. A mi me queda unos espirales en el refri, no quiero craneármela mucho asi que echo en una olla un poco de todo lo que tengo no más: dos zanahorias, brúcelas, y un huevo. Bajo a comprar una coca cola, cosa que nunca hago, pero tengo antojo, el antojo de coca cola que sucede unas tres veces al año. Entonces chanto los espirales, y sin mezclar nada voy poniendo las zanahorias picadas, las brúcelas, el huevo duro, y media palta. La mejor guea que he hecho al voleo. Miro el plato de lejos antes de comer y le digo al Julio “puta que comemos bien oye”. Reposamos con el café y decidimos una tarde excesiva: vamos a la u a hacernos cagar jugando pin pon y de vuelta nos volvemos trotando. Asi aprovecho a mandar el trabajo de HF3 y subir estos últimos días al blog. El día pinta bien. Para un ansioso como yo el día pinta bien. Entonces me llama la Betania y me cuenta que quedamos en el taller de poesía. Una noticia bacán pero que tampoco significa mucho, digo, yo no tengo idea, nunca he estado en ninguna cosa y por eso voy, si no me gusta me largo, pero asumo que será básicamente un leerse y comentarse y hacer uno que otro ejercicio. Total -y asi, al revés, agarro confianza- tampoco me gustan tanto mis poemas y –esto sí que es cierto- de 100 me gustan 10, de modo que lo peor que podría pasar seria mantener ese porcentaje.
viendo los ingredientes no parece nada rico. pero mejor no digo ná, porque estoy comienzo pizza fría a las 2 de la madrugada