(…)
Ha llegado la hora vestida de pánico
en la cual todas las vidas carecen de sentido, carecen de destino, carecen de estilo y de espada,
carecen de dirección, de voz, carecen
de todo lo rojo y terrible de las empresas o las epopeyas o las vivencias ecuménicas,
que justificarán la existencia como peligro y como suicidio
(…)
El amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados;
yo ando lamiendo su ternura,
pero ella se diluye en la eternidad, se confunde en la eternidad,
se destruye en la eternidad y aunque existo porque batallo
y ‘mi poesia es mi militancia’
todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando desde la otra orilla.
(…)
Aquello únicamente aquello
que se está cayendo en las formas,
el yo público, la figura atronadora del ser
que se ahoga contradiciéndose.
(…)
Porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando lo hicimos todo,
lo quisimos todo, lo pudimos todo y se nos quebraron las manos,
las manos y los dientes mordiendo hierro con fuego;
y ahora como se desciende terriblemente de lo cotidiano a lo infinito, ataúd por ataúd,
desbarrancándonos como peñascos o como caballos mundo abajo,
vamos con extraños, paso a paso y tranco a tranco midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
(…)
Con la sensación categórica de haberme equivocado en lo ejecutado o desperdiciado o abandonado o atropellado al avatar del destino
en la inutilidad de existir y su gran carrera despedazada;
comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo,
el suicida que apostó su destino a la baraja de la expresionalidad
y lo ganó perdiendo el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros,
el vagabundaje y la retreta apolillada en los extramuros.
Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo siempre y el vendaval desenfrenado que yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!
cuando leí a de rokha me volví loco.
o me volví una vez más loco.
compré la reedición de ‘los gemidos’ de LOM que hace poquito había salido, y quedé loco.
o me volví una vez más loco.
no sé.
Puta, acabo de cachar que los blogs no estan bloqueados…
Todo lo demas si…
Cachai que esta desfigurao el teclado, si quiero poner una tilde, mira lo que sale: weçon…
Viste.
Ayayai De Rokha, una roca pos. En mi fotolog, que tengo por ahi me posteaba nada mas y nada menos que la nieta…y asi como comentario sapo, son como todos suicidas en esa familia…
Tengo un libro de poemas de bolsillo…y sus descripciones de comidas me conmueven mas que las odas del otro Pablo…
“El amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados”
Cachai, preciso y conciso, yo no tengo esa capacidad.
rodri
a mi me esta pegando fuerte la guea, como si fuera una droga, mas que nunca ando comiendo letras gueon, quiero imprimir e imprimir hasta que se aprendan mi cara en el centro de impresion, es lo que esta a mi alcance, teniai mi edad cuando te volviste loco?, ya estamos muy razonables pa eso, voy por loes gemidos de rokha, no se como porque tiene como mil paginas, pero de algún modo
eufi
cada vez que llueve gritamos esa parte final de está lloviendo esta lloviendo. puta los gueones pencas no pueden bloquear los pagines y los mesenyer pos.
quién más escribe de esa familia, todos se pusieron de rokha? y que tal si uno se cambia el apellido ha?, ya no está de moda parece. ademas no sabria inventar una guea que sonara tan buena. rodrigo lapicito, rodrigo peito, no se, hay nombres terrible de duros, como kundera, milan kundera, llega a asustar pos, pero en realidad es mas penca el gueon, cita a nietzsche y después se va por las ramas, es como un miller pasado por agua… ese libro de bolsillo es ese rojo que vale luca y que hay de todos los escritores cierto?, si, si lo he visto, “El amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados”, de ahi uno puede partir y modificar un poquito pos y nadie se da cuenta, sobre todo si uno se hace de varias influencias poeticas y no poeticas… o sea, sin querer a uno le pasa eso… lo malo es usar muchas metaforas, muchos “comos”, y, eso, eso, ando asi sabis, asi, de corrido, ojala hablemos pronto, ahiteves.