Soñé largo y detallado, y estaban los protagonistas de siempre. Estamos bajando de un departamento desconocido en el que al parecer vivo, o por lo menos las escaleras son las mismas de cuando vivía en un segundo piso en la calle Peña de Curicó, un tipo baja conmigo para abrirme la reja, de algún modo el edificio tiene la misma pana de acá que es que uno tiene que bajar a abrir manualmente y quizá he perdido las llaves, no sé, entonces le cuento la siguiente anécdota mientras bajamos -una anécdota también soñada, digo, que es parte del sueño, que ha sucedido de hecho en el sueño en el día anterior o en la foto anterior (no recuerdo ninguna vez que dentro de un mismo sueño haya sacado partes de este para contarlas) pero al grano, la anécdota que le digo es: “ayer cuando me metí al ascensor quedé agachado, ese ascensor tiene algo raro saben, uno entra y queda agachado”. Suele pasar, me contesta el tipo. Y antes de llegar abajo, porque todavía vamos bajando por la escalera, viene subiendo un amigo del Julio de psicología, nos saludamos, le pregunto si vive aquí, que no, que viene de pasada no mas, ha ya, seguimos nuestros caminos, pero antes de llegar a la reja el Feli –que era, lo noto sólo en ese instante, uno de los que venia bajando- me dice: “se enojo y se fue, mira”. Y ahí la veía yo con su abrigo rojo caminando a paso fuerte rápido y le gritaba, pero seguía caminando fuerte y derecho. No te despediste de ella pos gueon, me explicaba Feli. Pero si estaba en la escalera me topé con un tipo por la chucha. Entonces saltaba la reja con agilidad onírica porque la guea seguía cerrá. Corría hasta alcanzarla. Nos sentábamos y mientras discutíamos una mujer negra de abrigo largo, sentada en la misma banca que nosotros, reía para adentro escuchando nuestra conversación, no burlándose sino agradecida de que no nos importara hablar delante de ella. El tono de la conversación era el mismo todo el rato, una cosa parecida a la verdad pero más idiotamente dramática, quizá incluso sacando frases de la realidad especificamente de yo hincado como Bielsa en medio de los bailadores pervertidos de maikol yakson donde la Mariela el otro día ofreciéndole mi provisoriedad y diciendo esas frases culias que uno las dice con el tremendo sentido y complejidad emocional interna pero que desde fuera suenan como las gueas. Y ahí quedaba yo porque se paraba y tomaba una micro y yo al vuelo me subía –de nuevo con sospechosa agilidad onírica- y seguía el monologo. Y pasaba asi harto rato. Entrábamos a unos negocios a no sé qué. Por poco termino rompiendo un vidrio. La compostura la perdí desde que salté la reja. Pero es que ella también hace lo suyo y desde el interior de un centro de llamadas se empeña en una imitación de mi asi: “soy Rodrigo, no se saludar, no se despedirme, soy tan raro” y repetía esto moviéndose con los brazos colgando como un gorila y con una coreografía muy idiota y divertida –divertida ahora que escribo, no en el sueño, porque creo que era por eso que me ponía a golpear la ventana hasta trizarlas-. Entonces notaba que estábamos en un barrio de mierda muy brígido y yo no tenía plata ni pase escolar (igual que en la realidad). Entonces alguien la llama al cel, deja que suene la música y mueve el culito –y me doy cuenta, en el sueño mismo, que es como la Drew Barrymore o la Cámeron Díaz cuando se burlan de alguien o bailan ridículamente (justamente antes de dormir las vi a cada una en una película distinta, por eso)- asi que le digo que la corte, que no sea tan alumbrá, que el barrio es flaite y le pueden robar el cel, y me dice mira esta es mi nueva amiga jipjopera, y veo la pantalla del cel y dice LA SIMPLE llamando, chucha el medio nombrecito le digo, y mientras habla por cel veo un taxi amarillo pasar lentamente por la calle, me fijo y es Travis, el conductor de taxis es Travis, el taxi driver, Robert De Niro, lo hago parar, le resumo mi situación, dice que me llevara hasta mi casa sólo si actúo COMO UN VERDADERO HOMBRE. Entonces me subo y me voy con él. En mi asiento hay un arma.
al final un consejo de Taxi Driver
Julio 1, 2009 de Rodrigo Fernández
Lo lei todo este y los otros tambien. Tengo mi ladoizquierdosuperior del labio hinchao por la anestesia-me pregunto por qué cresta me ponen anestesia y dicen que la wea es superficial, no entiendo-y otra vez me imaginé que el Feli me tomaba la manito cuando estaba ahí y me sonreia mientras yo sufria sin poder decir nada, con mi boca abierta y esa cosa que te traga la saliva…
Damn!
Yo he tenido sueños bakanes, algunos los recuerdo, otros los escribo, pero generalmente se los cuento a la Stef, cuando nos encontramos en la micro. Pero nunca nunca se me aparece Robert…una vez apareció Jhonny Depp…
Te encargo lo feliz que estuve, como una semana trasmitiendo con que me besó…
Ah! una vez tuve un sueño lúcido, fue el 28 de marzo del año pasado. Yo corría hasta el baño de mi tata, me encerraba y cachaba que estaba soñando, me dije, weón, estoy soñando. Decidí diluirme para pasar por la ventanita angosta hasta el patio y así lo hice, desperte justo cuando estaba a ras de suelo del otro lado…fue tan corto, no ha vuelto a pasar, una lástima.
Tengo prueba a las 11:30…no estudié nah. Tengo 8 torpedos en el estuche, anoté toda la materia cara’e palta.
Igual creo que me lo echaré. La profe de ese ramo es igualita a la Margaret Thatcher.
Caché que hay messenger en este tarro, Feli está conectao y me manda un zumbido…me resisto a hablarle.
la maldita sospechosa agilidad onírica.
oye Eufo: yo una vez soñé que me mandaban una biografía del Bolaño como para revisarla. Y resulta que vivía en la calle Colo-Colo justo atrás del estadio de esos tipos.