Despierto y escribo un largo sueño. El computador siempre está prendido para estos casos. La tele no ofrece nada. Mejor asi. Con trescientos pesos a haber las opciones son quedarse acostado todo el día y avanzar con la cosa de lógica. Me gusta almorzar viendo cosas de animales, cualquier cosa en que salga un león echado o animales raros de las profundidades marinas, en mute eso si, pero antes ordeno todo, incluso limpio la cocina, cuando no hay coacción uno hace todo holgadamente y de buena gana. Busco el pase por enésima vez y nada, ya cagué, habrá que comprarlo otra vez. Me dispongo entonces a hacer tareas, me mentalizo, pero no alcanzo a avanzar un párrafo y ya estoy durmiendo encima de todo. Cuando despierte voy a tener aun más claridad para hacer esta cosa, me digo. Pero en vez de eso me pongo a ver a un viejo canoso muy raro que está en un programa de comparini en el trece cable. Puta que estai tartamudo, le dice a comparini. Se para. Se sienta. Tiene un bastón. Se parece mucho al viejo senil que siempre está en el Unimarc dando jugo.