Cada vez que termino uno de estos aburridos resúmenes de fotocopias la doblo y la hecho en el cajón del olvido. No se merecen ningún respeto esos montones de papeles con fórmulas de proposiciones categóricas de lógica formal o divagaciones bonachonas acerca del lugar de Latinoamérica por los Octavio Paces y demaces escritores inofensivos. Con moquitos, ilegibles caligramas y una que otra mancha de café y comida, las arrugo y las meto debajo de las cosas que sí tomo en serio (este semestre por ejemplo Sartre y Hegel).