Les escribo por un asunto bastante práctico. Pasa que en el papelito que está en el centro de impresión dice que no se imprimen libros enteros, currículum ni fotos. Allí mismo dice que el limite de impresión es de 130 paginas, beneficio del que unas pocas veces hice uso. Sin embargo, me ha sucedido (y a otros también) que a veces no se puede imprimir hasta tal límite, y como eso ya me pasó bastantes veces en el año, debo plantearles el problema ahora en verano cuando ya no sirve de nada, pensando posiblemente en el próximo año. Asumiendo que no pase por el criterio personal de quien esté atendiendo, lo que pido, en principio, es el criterio objetivo del centro de impresión, y por supuesto, dentro de ello, la revisión de esta anomalía y una postura ante estas sugerencias que, por cierto, trascienden mi contingencia.
En concreto lo que suele sucederme es que hago la fila para imprimir y cuando llego me dicen que les es imposible pues se trata de un texto de más de 130 páginas. Antes yo ya le he dicho al funcionario que sólo quiero 130, que el resto nó (cuestión que, por cierto, debería estar demás decirla). Esto pasa con los textos en formato pdf, dentro de los cuales uno no puede cortar y pegar paginas como en word, reduciendo el archivo a las mencionadas 130 paginas. “Es parte de un libro completo, no podemos imprimirlo”, me contestan desde el otro lado. Y claro que es parte de un libro completo, y por supuesto que de a poco en la semana intentaré completarlo, pues no hay ninguna regla clara que lo impida, y de haberla seria bastante cuestionable pues al fin y al cabo se trata de textos que sirven, de material accesorio, e incluso de literatura, todas cuestiones cuya pertinencia no pueden sino ser juzgadas por el alumno. Ante esto la universidad, obviamente, puede o no dar vías de acceso, y como al parecer las hay, pido especificidad.
Sucede que uno no puede quedarse pidiendo una explicación en tales momentos por que hay una fila que espera y sobretodo porque el funcionario suele desentenderse y lo deja a uno hablando sólo, cuestión que, en días malos, afecta. Pero está bien que se desentienda pues quizá ni él mismo tiene claras las reglas y, como me dijeron una vez el jefe o supervisor del centro de impresión: “ya no se podían imprimir partes de libros enteros”. Y uno piensa: “¡Pero si todo es parte un libro entero!” Así que ese es el punto inverosímil. ¿Se trata acaso de que no se puedan imprimir libros enteros de ninguna manera?. Las veces que sí pude imprimir fueron aquellas en que el texto tenia menos de 130 y, en el caso de tener más, y de ser word y no pdf, cortaba hasta la 130 y no había problema. En tal caso, también era parte de un libro completo y no había problema. Imprimí algunas novelas y también algunos textos de filosofía. No me quejo, la cosa funcionaba bien un tiempo, yo no me aprovechaba, imprimía algunos textos para hacer trabajos y en las vacaciones me llevaba algunas cuantas literaturas. Durante años una persona me decía que no y al otro dia habia otra que me decía que sí, asi que a fin de cuentas, nivelando, daba lo mismo, porque entre “sí” y “no” yo imprimía mis razonables cuotas de libros enteros, algunos de menos de 100 paginas, otros de mas de 130, que completaba de a poco. El problema vino ya terminando el año cuando los “no” aumentaron mucho. Los últimos meses me dijeron que lo que había que hacer era comunicarme con la escuela y que desde allí Jorge Fernández mandara una carta aprobando o solicitando la impresión del texto. Cuando le comuniqué esto a él puso la misma cara que yo y accedió inmediatamente a decirme que sí. Una de esas veces me preguntaron si lo que venia a imprimir se lo habían dado a todo el curso y yo dije que si. Me dijeron que como probablemente todos iban a venir a lo mismo, no podían acceder a imprimir. Yo creo que no tuvieron el curso de Epistemología con Carlos Pérez y no se saben el chiste del amigo de éste. Es cortito. Se trata de un tipo que viajaba siempre con dos bombas en el avión y así cerraba la probabilidad de que alguien más lo hiciera explotar porque claro, siempre es poco probable que haya más de una bomba en un avión. No se rian porque aqui pasa parecido: no hay como asegurar que todos vayan a venir a imprimir el texto: a algunos les gusta leer en el pc, algunos tienen impresora en la casa, algunos son flojos y se olvidan, otros prefieren el libro, etc. Y en cualquier caso, si vinieran todos, no se cuál seria el problema, si la información a la que uno accede es sólo que no se pueden imprimir mas de 130 paginas y, bueno, tampoco libros enteros (y toda la ambigüedad que eso implica). Por el contrario, deberían haber más facilidades cuando a un curso le dan un mismo texto y se lo pasan en formato digital.
Podría argüirse que en una semana cada alumno tendría derecho a sacar 780 páginas. Y bueno, para eso anotan cada vez que uno imprime. Eso es absolutamente regulable. Yo no necesito un libro entero cada dia. Nadie lo necesita. Cuando mucho unos tres al mes, y ni eso. Seria más que recomendable entonces que estipularan el límite semanal o mensual o anual de páginas al cual el alumno puede acceder. Esto, claro, si es que ese es el problema: el gasto excesivo de tinta sumado a que algunos se aviven e impriman a destajo.
También considero que podrían pronunciarse acerca del límite (de haberlo) entre el material académico y el no académico, y si acaso el centro de impresión puede verse en posición de negarse a imprimir lo no académico. Esta última cuestión es mucho más puntillosa y merece un trato que ya no pasa por una solución burocrática de maximización de recursos sino que apunta directamente al espíritu de la universidad en tanto demuestra la visión que ésta tiene sobre el alumnado y sus necesidades.
Imagino que demás está decir lo provechoso que seria más claridad en estos puntos para quienes no cuentan con mayores recursos para andar fotocopiando cada semana y también para quienes consideran razonable imprimir poesia y literatura -aunque estudien danza, sociologia, historia, da lo mismo-. Sabemos que nuestra biblioteca es bastante modesta y que la red nos ofrece gran parte de los textos de forma gratuita. Así que eso sería.
Rodrigo Fernandez Cerda.
Alumno de Filosofia.
(2006)