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“Haz que quiera
que hagas
lo que quieras.”

(Armando Uribe)

Invitaría a dormir a cualquiera, o sea a cualquiera de los pocos que hay, aqui conmigo o en el colchón de abajo, dependiendo la confianza, pero no tengo ni plata para un teléfono público, es raro que no haya nadie en el depto, me acuerdo cuando vivia sólo, invitaría a cualquiera a estar no más, a ver tele, a tener hambre y salir por una italiano a las dos de la mañana y nadie en la calle, no sé, prendo todas las luces, dejo las bolsas del super en la mesa, le he pedido plata a la Natalia todos los dias, hace frío pero abro las ventanas igual, miro al negro pasillo abajo clientes entrando y saliendo. ¿Estarán mejor que uno asi recién salidos de sus cachitas pagadas? Uno acaba de salir en direcciòn contraria y se encontrò con el final del pasillo ¿Están equivocados? Estoy en lo correcto y sólo. Esta pequeña razón. La intermitente falta. Y parece que mientras pasa el tiempo me aferro a eso. Me veo creciendo aquí en esta pieza y en las que vienen como una enredadera maligna a veces. Pero todo mal está referido. ¿Necesito acaso mi referencia constante, estar referido y volverme asimismo referencia también? Ya no me pienso junto a alguien, eso es lo único cierto: las mujeres en la calle, las mujeres en las películas, las mujeres en la mente, ninguna tiene que ver con esto al final (al principio a veces, pero al final nunca). A veces miro una mujer en la calle y por su cara sé que escribe con faltas de ortografía y le da lo mismo. Se ve, bastantes veces, en sus cinturones, en el color de los cinturones, en el porte de los cinturones, en sus aros, en las zapatillas, se ve lo que quieren. O quizá uno esté absolutamente equivocado no más. Sin embargo, prefiero no acercarme a mujeres con grandes cinturones blancos: ellas quieren bailar los Sábados, verse lindas en las fotos y no tienen intereses que las trasciendan. No tienen problemas con el ámbito de la representación en general. El arte les parece bonito. Gozan con la actual producción cultural. A veces las miro y veo sólo entusiasmo inmediato. Y uno suele tener problemas con la argumentación del entusiasmo. Como esa escena de Slacker en que están echados y ella quiere salir al parque y él no. Lo que no quiere decir que uno nunca quiera salir al parque. Así que cuando me preguntan digo que en realidad me aburrí de gueveos y lo próximo es una relación seria. Pero una relación seria con esa x que queda cuando saco lo que me molesta, con esa cosa en sí inaccesible, kantiana, es mal idealismo, lo sé. Habria entonces que partir de la totalidad, y construir algo, siendo ambos sujeto y objeto a la vez, y que la relación produjera los términos, sin pensar en estas categorias como la naturaleza que determina y en cambio darle infinitud a la mujer, y a uno mismo, tomando a la naturaleza (o sea la fealdad historica de los gustos) como la historia de la determinabilidad no más, o sea como todo eso que querriamos destruir juntos.
(28.09.09)

yo te llamo

Habíamos quedado para almorzar hace una hora, “yo te llamo”, me dijo. Me bañé y todo y heme aquí sentado en la cama como Moe Sislak esa vez que Homero lo dejó plantado para su cumpleaños. Se me dio vuelta un vaso de agua hasta adentro del cajón y lo agarro y lo tiro al suelo como si tuviera la culpa de ser un cajón tonto y mojado y las cosas dentro papeles, libretas, hasta pinches, mojados también. Pongo diarios. Pongo música y hago la cama. Almuerzo desayuno. Veo las noticias. Últimamente no sé qué chucha hacer con este tiempo. ¿Echo de menos al Julio? Tengo pena de no sé qué, ahora mismo, un dejamiento, un perímetro de libros y desconfianza en el prójimo de carne y hueso. Pero dura lo que dura y no ser vital para nadie se vuelve una contingencia entre otras.

Una de Hersog, una de Korine, una siesta por día, el celular no suena sino cuando debe, el citófono lo mismo, o casi, porque en la noche lo descolgamos o bien interpelamos o simplemente espiamos vía audio a los confusos ebrios que no consiguen entrar o salir del edificio, casa, lo que sea. Por ejemplo si desde abajo dicen: “las niñas, vinimos a buscar niñas”, el Julio les dice: “tendrás que volver a masturbarte sólo en casa no más agueonao”, y cosas por el estilo. Esto que a veces es un barrio también se vuelve una compleja jaula en la que es mejor no tener nada que ver con nadie. A veces saludo a las bonitas vecinas cuando me las cruzo en la escalera, pero no dicen nada. Que se jodan. Al Julio tampoco lo saludan nunca. Creo que el otro día le cerraron la puerta en la cara. Y ahora este otro gato se durmió en mis pies. Quizá lo obligué. Pero al final igual quiso. Un sábado por la noche cualquiera. Una falta de alboroto absoluta. Como si la habitación entera se hubiese vuelto un gato que descansa. Feli venia a un resumen de días pero se puso a llover. Un pájaro feo quiere comerse unos pingüinitos en TVN. Pero no tienen cara de preocupados ni nada. Se arrancan con la misma cara que hacen caca o aman. Debería uno volverse pingüino o algo. Debería llamarme un número equivocado.

:l

Me quedo en el otro lado de la reja. Estiro la mano para despedirme. Ya lo sé. O sea mejor que antes.

canto de la epoquita

“Justificarán la existencia como peligro”
(Pablo de Rokha)

I
Es la faz de la tierra entera una cama mal hecha
y manchada con las características del hambre.
Pueden verse descansar las ciudades, abultadas y estériles,
reposando a la espera de algún pulso
o esperando el hambre,
el hambre fiera y pretérita del primer festín
que se conserva y anula en cada saciamiento,
cuando se come como si nada,
cuando se camina como si nada,
cuando se muere como si nada,
crece la añoranza de vaciarle la guata a las cosas de un puñetazo,
quitarle el saludo al presente,
con nuevas tripas para un hambre
que debería esta vez crearse a nuestra medida
mediante una ciencia larga y roja que abarcase
todo lo mediano y medianizante
para que el delito y lo divino coincidan en el mismo pan,
ese que crece en el pecho indiscutible del mundo,
no como estas migas que hoy pican
en la medianoche constante de la historia.

II
En la tarde vacía que se es para sí mismo
también somos un continuo paseante que,
sin siquiera saber dónde dirigirse o sentarse o esconderse,
termina de puro ocio,
sosteniendo la extensión del hambre y sus productos milenarios.
continentes que se doblan bajo el peso animal
del hombre, sus siestas epocales y acomodos.
Sin nunca sacudir nada,
sin nunca levantarse ni hundirse de golpe.
Es una tarde lenta
que aplazando
devora el día.
Una madre que,
al amamantarnos,
arde.

III
Y no es más que el movimiento imperceptible y tibio
de echar luz alrededor como
una taza que se desborda constantemente por error,
porque es la especificidad del error lo que progresa.
Es esa pequeña conciencia arrojada y torpe esta polilla colectiva
que rebota en la habitación mundial
lo que simula un pulso.
Y por debajo de los siglos las costuras
que nos dicen que algo se ha enraizado sin avisarnos:
Raíz que orada la tierra y luego borra su árbol
para evitar la mano azarosa del tiempo
y su carrera despedazada.

IV
Aunque no haya siquiera un lugar
donde caerse vivo,
más hambre que bocas.
confirman ninguna naturaleza por confirmar:
al principio era el Caos,
suma en movimiento de todos los ordenes.
Siempre antes del hombre está el hombre.

V
Para comer somos comidos
desde los huesos hacia fuera
sobre la faz de la tierra seca pero obstinada
y no queda claro qué o por dónde se traga:
Toda perspectiva es paisaje que consuela
sólo en el tumulto previo que es antes de ser visto.
Todo consuelo es paisaje menor
o río que se devuelve
-como del colegio-
desde el mar
a lo inhóspito y seco.
Todo mundo es maleza y peladero
y uno el ojo celoso del Dios que asesinado a medias
mira asomado al visillo finito.
Pero también hay mundo manto tierno y nulo
que cobija con cielos pastos lisas espaldas .
y este punto que somos es así envuelto,
revuelto, amado, o casi,
quizá desahuciado como innecesario Apocalipsis
para curar al revés, o sea a falta de origen,
un estruendoso final que corone
el forado que somos íntegros.

VI
De lo ingénito sólo afirmo esta alegría feroz
que nos lanza y lanza al porvenir
que viene así por venir,
y sin siquiera ser una especie de delante nuestro
es excretado desde la misma ventosa universal
por los costados o desde atrás,
es un viento generoso a veces
o basuras en los ojos también.
Sin desierto el punto absoluto que somos,
hebras unos de otros,
mundo y mundo,
de uno en uno.

VII
Y no es más que la legitimidad de ir arrastrando juntos un cadáver
muerto de otra muerte distinta a esta levedad
a esta pedagogía de pueblos agachados
cortina de vapor eternamente actualizado;
Es esta miseria preferencial.
Este pasillo antiépico de mierda espectacular.
Gozosa incomunicación en la que el prójimo ríe con encías de caballo,
manoteando y bailando para decir en movimiento que no se ha dañado nada.
con sus procesiones las pobres ficciones que no nos tocan.

Han olvidado los machetes y el fuego,
y tienen los nihilismos y los fracasos bajo la manga
por si acaso,
por si su ocaso,
todo aquello que goza en la certidumbre del fracaso
y que deja la faz de la tierra entera enrollada como serpentina que chilla
en la fiesta del precario pánico.

VIII
Nuestro tiempo se ha vuelto una serie de siestas referidas unas a otras,
sopor serializado en el que
despertamos un buen día
como agarrados
de los cocos del Espíritu.
A medias despiertos o a medias dormidos,
amamantándonos de madres crudas
desechamos el milagro,
y cualquier tipo de calefacción valórica.
Es un calor inorgánico
en el que todo se acurruca y se vuelve
un perro de sí mismo
mordiendo por dentro raíces de árboles ya borrados.
o tiritando al mundo con venas prestadas,
nuestro frío es inapelable y mudo si contamos uno por uno,
pero hilamos las levedades para armar legiones de rabia epistémica
Entremedio de cada siesta centenaria,
bostezos de negatividad recorren la habitación
y allí quedamos parados en medio
como signos desnudos
en los que se reflejan la infinita opacidad
o sea el núcleo de la creación suspendiéndose
en cada cosa que arranca de su sombra.

Manchados por las características del hambre
nacemos y
nacemos
para esto.

Tratamos de elevar volantines, el cerro está muy peligroso así que vamos a nuestro ex colegio, al Larrain. El cuidador se acuerda de la Camila y entramos con el perro tonto y gigante que nos sigue, pero no pasa nada: aparte de no saber nada de elevar volantines, el perro molesta mucho, muerde los pies, trata de agarrar el hilo, y cuando voy a sacarlo en su cabeza de perro todo es traducido como “ahhh estos quieren jugar conmigo”, se pone pesado y me muerde, mi hermano se asusta porque el perro así levantado como oso furioso le dobla en porte. Muerde jugando pero es muy grande y cabezón, lo calmo con cariños, pero cuando me siento a su lado trata de culearme, desde lejos, porque lo empujo, se folla el aire no más, trato de zafarme pero me sigue mordiendo, camino unos diez metros con el animal agarrado de mi zapato, luego el cuidador lo echa por escandaloso. Cuando salimos (con los dos volantines hechos puré y sin haber tocado nube alguna) el perro está esperándonos, ya más calmado. Como mi hermano tiene miedo lo dejamos encerrado dentro del colegio. Al perro.

Mi hermano baila cueca. En realidad todos bailan cueca o tratan. Estoy de visita, es decir callado y expectante, dándole sorbitos a la bebida como si fuera un cigarro supongo, y mi hermano está en medio bailando cueca, le ha costado decidirse pero en el fondo quería porque en el colegio algo le enseñaron. Me veo a mi mismo haciendo el ridículo ahí. Mis problemas con el baile son la síntesis de todos mis otros problemas. Se reirían por cortesía, porque de hacer el ridículo, me gusta hacerlo completamente, así que me dedico a comer lentamente. Es raro que los tíos todavía no me hayan presionado con su humor de tío para que baile, de algún modo mi hermano me ha hecho zafar. “Pero qué personalidad tiene este niño”, dice la mama de C. “¿Sólo tiene 9 años?, oh!”.

patria patio

Después de comer nos tiramos en el pasto. Mi mamá grita porque sí, porque el campo. Después le sigue mi abuela, un poco más temerosa, tanto que el gato que pasa por su lado sólo la mira. El pasto está húmedo pero hace sol en Tutuquén. Sirve la amplitud del cielo visto en vertical. Juegan a bailar cueca. Eso es bueno. Al final importa eso que se hace juntos no más, y no la comparación con el resto de fiestas latinoamericanas.
Somos menos que de costumbre, pero da lo mismo. Los perros se pasean nerviosos afuera esperando sus sobras. Hago la sobremesa o sea el sobrepasto con Teillier y le cito a mi abuela:

De nuevo sólo se escucha
el crepitar inextinguible de la lluvia
que cae y cae sin saber por qué
parecida a la anciana solitaria que sigue
tejiendo y tejiendo.

Pasa llorando una mujer, especulamos sus motivos, pero estos nos encuentran en la cuadra siguiente, en el naylon naranjo encima del cuerpo. La bici también yace muerta al lado –y si de lo que se trata es de suavizar el horror, deberían cubrirla, o por lo menos dejarla de lado, parada, es decir viva. Pero me dice que es una escena del crimen y debe permanecer todo tal cual (mal CSI, me digo)-. Había también, según Camila un gorro de Curicó Unido botado a un costado. Y para completar el cuadro, la caja de vino a unos metros, botada, diciendo yo fui y qué tanto.

sólo el filo

Un partido de fútbol termina, una serie de tv termina, las relaciones terminan, y si esto no se acabara por las noches, día a día, no sé cómo nos las arreglariamos. ¿Quién o desde dónde se cortan los días? ¿Interesa recuperar algo o pararse siquiera en alguna hipotetica altura exenta de la serie cotidiana? ¿Lo continuo y lleno y caótico.. no era acaso otra especie de día enorme?
Recuperaría sólo ese filo que cortó lo absoluto en dias.

La construcción del ánimo se deshace fácil y rápidamente. Los típicos tópicos culiaos. El sí que soy provisorio se disgrega en los no que me dicen en voz alta los otros que también soy. El costoso sí que me vuelvo que no da el ancho con la acumulación de haber sido esto o lo otro. Y el obvio ensimismamiento para qué. Y el esperable enojo para qué. Y las ganas para qué. Si puede hacerse lo mismo sin ganas. Unos cuantos días. Hasta que la balanza gire. Mi mano no toca balanza alguna. No hoy. La típica mano invisible contingente que raspa o saca o aplasta y que sabemos que es mentira pero igual debe ser como el obvio fantasma de cuando chico en la pieza que tampoco era pero era. La típica guea que escribía a los quince, a los veinte, a los siempre. Sólo que, aun así, de fondo, como el sabor de esa hierba que le agregan al té acá, la sensación de que importa un soberano pico, de que, en este estricto sentido, importo un soberano pico, y puedo retroceder tres días, como el restaurar sesión anterior del guindous, y así, sin ganas, siendo té gastado, ponerse donde mismo, a la espera de que de ese hacer se siga o no algo. La destrucción del ánimo se hace también fácil y rápidamente.

Pocos a quiénes contarles sin vergüenza mis temores idiotas / Una conversación vitalizante con C: con cariño uno entiende y se anima; con cizaña más terco se pone uno / Ya no me sangran las encías, no ando escupiendo sangre como antes, algo hizo el dentista, la ciencia repara y la tarea de uno es por lo menos no empeorar las cosas. Pero sigo rechinando los dientes. Y mordiéndome los labios / Mi mamá estaba en un asado, le robaron siete lucas de un bolsillo, puso tres lucas y se demoraba mucho todo, y además no había casi ni un conocido, así que agarró unas bolsas con mercadería que estaban tirás y se vino. Calculamos unas seis lucas entre empanás, bebidas, queso rallado, etcetera. Ojo por ojo y qué tanto los culiaos / La confianza del periodista que, llamando “lumpen” y “los desubicados de siempre” a unos que pusieron unas bombas, cree situar del lado del Bien al espectador / Ese diario de vida y muerte de Millán: El veneno del escorpión. Lo hojeé en el FCE y me guiñó su ojo perfecto muerto / Cinco veces ya que hemos ido y me voy sin la Fenomenologia bajo el brazo. Como consuelo: Neruda y yo de Pablo de Rokha y Los dominios Perdidos de Teillier / El Julio que me habla yéndose siempre, o desde lejos, caminando por el pasillo, siempre hace lo mismo creyendo firmemente que yo lo escucho / Que bonito es un entieeeerro, que bonito es un entieeeerro, ire a verte al cementeeeerio, con unas flores y un peeerrooo / Vision of Europe: Fomísima serie de cortos europeos. Con Greenaway, Kaurismaki, Gatlif, etc, pero en clave bicentenario, o peor, celebrando no sé qué: denuncias superficiales, insípidas fotos en movimiento de gente vieja, cero dialogo, el tema son los inmigrantes mayormente, la vida fría y lenta de Europa, el desarraigo, la brecha idiomática. Rescato Invisible state del Irlandés Aisling Walsh: una especie de poema o diatriba acerca de la inmigración No alcanzamos a ver la segunda parte por fome / Recordando la vieja época de paseos errantes, caminamos al guatón por unos italianos, es viernes por la noche y la intuición es que hay que esconderse de todo / Me compro un portaminas. Encuentro el que ya tenia, igual al que he comprado, y durante un tiempo tengo dos. Luego lo pierdo, no sé cuál de los dos. Luego también pierdo el que queda y, cuando lo encuentro, no sé cuál de los dos he encontrado / Llueve y llueve y llueve. Pongo el basurero en la gotera del pasillo. Feli en el colchón de abajo sigue durmiendo. Abro las ventanas y leo acostado, mientras despierta, la tele a volumen bajo / Y toda la precariedad de la preocupación por el otro. Cantidad, cualidad, etc. / Curicó gana en el último minuto con un jugador menos saltamos escupimos los brazos en movimientos hacia nada le pego en la guata a mi papá y sigo gritando en este corto sí que somos revueltos

alamesa

Si la tele va a estar prendida a la hora de almuerzo no puede estar en una película del TNT pos, tiene que estar en las noticias, todos saben eso, pero no digo nada, es mi tía de Chiloe que está viendo el Zorro, la miro viendo el Zorro, la película no la serie, miro al Zorro saltando los techos y recuerdo a Mario Bros, la mesa apenas tocada por una franja exacta de luz hace que la lechuga se vea fea, saco la que está a la sombra, me pregunto cómo no les interesa ver la cagá que debe estar quedando en Santiago. Quizá saben que es lo mismo siempre, no esperan que nada nuevo pase. Almuerzo más rápido que todos esto que consistió en un cocimiento y dos empanás de pino fritas echas recién por mi tía Ana. Soy el último en sentarse y, salvo que mi mamá haga sobremesa, el primero en pararse. Al baño, por supuesto. Los beneficios de un natural transito rápido, como dicen los siúticos de los comerciales de Activia. ¿Si hago caca tres veces al día para qué tomo Activia? Es rico. El de chirimoya sobretodo. Mi abuela hace caca a veces dos veces a la semana. Le saco pica.

Les escribo por un asunto bastante práctico. Pasa que en el papelito que está en el centro de impresión dice que no se imprimen libros enteros, currículum ni fotos. Allí mismo dice que el limite de impresión es de 130 paginas, beneficio del que unas pocas veces hice uso. Sin embargo, me ha sucedido (y a otros también) que a veces no se puede imprimir hasta tal límite, y como eso ya me pasó bastantes veces en el año, debo plantearles el problema ahora en verano cuando ya no sirve de nada, pensando posiblemente en el próximo año. Asumiendo que no pase por el criterio personal de quien esté atendiendo, lo que pido, en principio, es el criterio objetivo del centro de impresión, y por supuesto, dentro de ello, la revisión de esta anomalía y una postura ante estas sugerencias que, por cierto, trascienden mi contingencia.

En concreto lo que suele sucederme es que hago la fila para imprimir y cuando llego me dicen que les es imposible pues se trata de un texto de más de 130 páginas. Antes yo ya le he dicho al funcionario que sólo quiero 130, que el resto nó (cuestión que, por cierto, debería estar demás decirla). Esto pasa con los textos en formato pdf, dentro de los cuales uno no puede cortar y pegar paginas como en word, reduciendo el archivo a las mencionadas 130 paginas. “Es parte de un libro completo, no podemos imprimirlo”, me contestan desde el otro lado. Y claro que es parte de un libro completo, y por supuesto que de a poco en la semana intentaré completarlo, pues no hay ninguna regla clara que lo impida, y de haberla seria bastante cuestionable pues al fin y al cabo se trata de textos que sirven, de material accesorio, e incluso de literatura, todas cuestiones cuya pertinencia no pueden sino ser juzgadas por el alumno. Ante esto la universidad, obviamente, puede o no dar vías de acceso, y como al parecer las hay, pido especificidad.

Sucede que uno no puede quedarse pidiendo una explicación en tales momentos por que hay una fila que espera y sobretodo porque el funcionario suele desentenderse y lo deja a uno hablando sólo, cuestión que, en días malos, afecta. Pero está bien que se desentienda pues quizá ni él mismo tiene claras las reglas y, como me dijeron una vez el jefe o supervisor del centro de impresión: “ya no se podían imprimir partes de libros enteros”. Y uno piensa: “¡Pero si todo es parte un libro entero!” Así que ese es el punto inverosímil. ¿Se trata acaso de que no se puedan imprimir libros enteros de ninguna manera?. Las veces que sí pude imprimir fueron aquellas en que el texto tenia menos de 130 y, en el caso de tener más, y de ser word y no pdf, cortaba hasta la 130 y no había problema. En tal caso, también era parte de un libro completo y no había problema. Imprimí algunas novelas y también algunos textos de filosofía. No me quejo, la cosa funcionaba bien un tiempo, yo no me aprovechaba, imprimía algunos textos para hacer trabajos y en las vacaciones me llevaba algunas cuantas literaturas. Durante años una persona me decía que no y al otro dia habia otra que me decía que sí, asi que a fin de cuentas, nivelando, daba lo mismo, porque entre “sí” y “no” yo imprimía mis razonables cuotas de libros enteros, algunos de menos de 100 paginas, otros de mas de 130, que completaba de a poco. El problema vino ya terminando el año cuando los “no” aumentaron mucho. Los últimos meses me dijeron que lo que había que hacer era comunicarme con la escuela y que desde allí Jorge Fernández mandara una carta aprobando o solicitando la impresión del texto. Cuando le comuniqué esto a él puso la misma cara que yo y accedió inmediatamente a decirme que sí. Una de esas veces me preguntaron si lo que venia a imprimir se lo habían dado a todo el curso y yo dije que si. Me dijeron que como probablemente todos iban a venir a lo mismo, no podían acceder a imprimir. Yo creo que no tuvieron el curso de Epistemología con Carlos Pérez y no se saben el chiste del amigo de éste. Es cortito. Se trata de un tipo que viajaba siempre con dos bombas en el avión y así cerraba la probabilidad de que alguien más lo hiciera explotar porque claro, siempre es poco probable que haya más de una bomba en un avión. No se rian porque aqui pasa parecido: no hay como asegurar que todos vayan a venir a imprimir el texto: a algunos les gusta leer en el pc, algunos tienen impresora en la casa, algunos son flojos y se olvidan, otros prefieren el libro, etc. Y en cualquier caso, si vinieran todos, no se cuál seria el problema, si la información a la que uno accede es sólo que no se pueden imprimir mas de 130 paginas y, bueno, tampoco libros enteros (y toda la ambigüedad que eso implica). Por el contrario, deberían haber más facilidades cuando a un curso le dan un mismo texto y se lo pasan en formato digital.

Podría argüirse que en una semana cada alumno tendría derecho a sacar 780 páginas. Y bueno, para eso anotan cada vez que uno imprime. Eso es absolutamente regulable. Yo no necesito un libro entero cada dia. Nadie lo necesita. Cuando mucho unos tres al mes, y ni eso. Seria más que recomendable entonces que estipularan el límite semanal o mensual o anual de páginas al cual el alumno puede acceder. Esto, claro, si es que ese es el problema: el gasto excesivo de tinta sumado a que algunos se aviven e impriman a destajo.

También considero que podrían pronunciarse acerca del límite (de haberlo) entre el material académico y el no académico, y si acaso el centro de impresión puede verse en posición de negarse a imprimir lo no académico. Esta última cuestión es mucho más puntillosa y merece un trato que ya no pasa por una solución burocrática de maximización de recursos sino que apunta directamente al espíritu de la universidad en tanto demuestra la visión que ésta tiene sobre el alumnado y sus necesidades.

Imagino que demás está decir lo provechoso que seria más claridad en estos puntos para quienes no cuentan con mayores recursos para andar fotocopiando cada semana y también para quienes consideran razonable imprimir poesia y literatura -aunque estudien danza, sociologia, historia, da lo mismo-. Sabemos que nuestra biblioteca es bastante modesta y que la red nos ofrece gran parte de los textos de forma gratuita. Así que eso sería.

Rodrigo Fernandez Cerda.
Alumno de Filosofia.

(2006)

cincoaeme

curaos que aparecen como almas en pena
o signos de interrogación sin frase
todo niebla echo pedaleo helado
atmosférica ternura nula
las manos son rojas y duras
los perros son dioses provisorios
las casas cosas referidas unas a otras
y las orejas van arrugadas enroscadas hacia el cerebro.

(8/09/07)

.

Hoy martes 28 de agosto del 2007
murió Anacleto Angelini el hombre más rico de Chile
y Huerta jugador del Sevilla
el Colo empató con Audax por la Sudamericana
y la Betania me cortó y estoy sólo en la casa.
Dejo la música fuerte
el tipo del frente
por la ventana
lo veo cocinando para sí mismo
me siento un poco mejor en el sentido de un poco como las gueas
o un poco como Moe
un poco como Travis en Taxi Driver,
todos los testículos del mundo llorando,
toda mi traspiración todo yo y mi pipi son lagrimas
mañana juegan Gonzáles y Capdeville
mañana hay una marcha por los trabajadores y cierran la u
lleno todo de nombres
de índices
a veces soy el índice de los días
un día de cama y leer mañana
y claro, de pensar a ratos
en que la cagué
y la perdí, lo femenino y lo animal eran en un mismo especimen,
en el desorden que soy la perdí
como un calcetín que desaparece para siempre bajo la cama:
fui la demora de estirar el brazo que llenó de polvo los rincones.

(2007)

Parece que amanecí resfriado
y abrí la ventana como un pulmón
y dije tu nombre con el nombre de algo que vi.
El peso se disuelve en despojos mañaneros y estirarse y situarte imposible,
las cosas quieren que nos hundamos en ellas como si fuéramos una misma jalea.
Estabas en alguna parte del sueño recién,
yo estaba con otra y tu estabas en un rincón.
Despierto con ganas de mear y sigo durmiendo,
Oigo el trajín de la cocina,
me tumbo hacia el otro lado.
Pensar en ti es un elefante de espaldas que no quiere pararse,
es levitar sobre aceite usado,
es sed a las cinco de la mañana,
o un paisaje de ventana de bus corriendo lento,
desmenuzar polillas,
metal devorando carne que especula,
Dios en pantuflas al lado de mi cama con miedo,
hacerle cariño a un pájaro en caída libre,
quietud que orada tu tumba en mí,
o sea el amor cuando no pienso en el amor,
orarle a una ampolleta.
Pensar en ti es un gol de mitad de cancha,
es tratar de empezar y tratar de terminar de pensar en ti,
abrazar mi perro-interioridad, darle migajas impredecibles,
Pensar en ti no me ayuda, pero nada me ayuda;
pensar en ti me vuelve una superficie porosa,
son agujas de indeterminación que pinchan el culo del alma,
es ayuno de ti en mi,
o ángeles carbonizados en procesión atroz por el espinazo del mundo.
Pensar en ti es agua insostenible,
es lamer una palta por dentro sin pelarla,
o una foto al hueso del silencio.
Pensar en ti deja surcos al interior de la frente.
Pensar en ti no tiene mucho que ver contigo.

(2004)

Cuatro a eme,
alargo el brazo lazo al aire,
y a cada lado tú la selectiva desoxigenación..
Juro que no me daría vuelta
hacia el frío muro
hasta tocarlo con la nariz,
con tal de rebotar mi respiración espesa en tu nuca,
juro que no me tiraría ni un peo y
ofrendaría calambres de brazos bajo tus costillas.

(2005)

1
No salir de abajo de la cama,
mejor quedarse arrugado
y alisarse selectivamente
en espontáneas superficies o acantilados femeninos.

2
No salir absolutamente de nada a la manera de un nacimiento

3
Reposar en una especie de habitación interior
con el pie trancando la puerta.

(2007)

Es como si tuviésemos que morirnos en un idioma propio
con palabras echas de pelos, dientes e ideas inacabadas
y no en clave periodística ante una precaria audiencia.

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