Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 abril 2009

Roxana Miranda, dirigenta de los deudores habitacionales fue formalizada por amenazar a la presidenta Bachelet y ya quedó en libertad. “Nadie está por sobre la ley, no se puede amenazar a la gente, menos a la presidenta”, comenta el subsecretario de gobierno (creo), dejando notar que sí hay algunos que están por sobre la ley. Y lo único que dijo la dirigenta fue que la presidenta estuviera atenta, que su cordón de seguridad estuviera más atento que nunca, porque algo iban a hacer ellos, algo indeterminado, por ejemplo, traerle un regalo o llegar disfrazados de animales. Sepamos que nuestra legislación permite eso: que la gente pueda ser formalizada por enunciados potencialmente peligrosos. Entonces digamos que ahora yo escriba aquí que hoy a la noche pretendo secuestrar a Margota y mantenerlo amarrado en el living de mi casa hasta que su personalidad se desarme y reintegre a los alumnos expulsados de ARCIS. Ambas cosas son una idiotez: tanto el que la ley persiga a gente por enunciados como el anunciar actos ilegales. Lo segundo es idiota en tanto ineficaz, sin embargo el primero es nocivo porque es una cosificación vertical que cae sobre nosotros y efectivamente la gente a veces se va presa por cosas como atentar contra el honorcito de alguien o bien por amenazas del tipo “te voy a sacar la reconchatumadre cuando te vea gil culiao”. Entonces uno se pregunta qué tipo de cosa es una amenaza. ¿Estará penalizado, por ejemplo, amenazar no de muerte sino de amenaza misma? Seria algo así como: “mañana a las 9 iré a tu casa y te amenazaré de muerte”, o peor aun: “mañana iré a tu casa y te diré que al día siguiente te voy a amenazar” Seria una amenaza de la amenaza de la amenaza. Pérez dice que la modernidad no se la puede con la complejidad y reduce todo a complicación, quizá esto sea un buen ejemplo de eso pero mezclado con la inteligencia de nuestras leyes. ¿Estará entonces comprendido al interior de la ley misma la infinitud significante de una amenaza? Les confieso ahora mismo que estoy amaestrando perros callejeros y en más menos un año y medio tendré un ejercito canino envidiable dispuesto a tomarse, apoyado por la clase trabajadora, los medios de producción y de comunicación. Pongo estos ejemplos inverosímiles para mostrar la arbitrariedad con que se designa algo como potencialmente peligroso. El punto con esto es evidenciar que siempre hay una decisión de sentido común que opera cosificadamente en ciertas leyes. Incluso discutiendo al interior de la legalidad el punto es sostenible: uno puede decir una cosa y hacer otra, uno puede decir una cosa sin estar de acuerdo consigo mismo, uno puede decir una cosa y al tratar de hacerla, fallar, de manera que no hay nada punible en los enunciados que uno pueda soltar pues, por un lado la gente que se ofende ya tiene algo ofendible en si misma y, por otra parte, si uno va a matar a alguien simplemente lo mata y no anda parloteando. Asi y todo, cuesta aplicar esta misma lógica cuando es al revés, es decir, cuando el marido ebrio amenaza a su mujer con matarla si denuncia el continuo maltrato. Por de pronto, no nos queda más que conceder, sobre todo porque en este caso puntual ya habría un historial de violencia que es rematado con una amenaza. Concedemos, sí, pero sigue siendo problemático: nada asegura que porque el tipo la ha golpeado durante un año vaya a matarla: ni las estadísticas de los casos en que sí ha ocurrido, ni la severidad confirmada por la mujer en el tono de voz de su marido. En una sociedad con trabajo libre y con mediaciones no cosificadas seria posible un apoyo directo, de la familia, de los vecinos, quienes no serian meros núcleos cerrados de autosubsistencia. Eventualmente a alguien se le pasaría la mano y molerían a palos o bien mataría el ebrio marido, pero en la generalidad se llegaría a algún arreglo pues la equivalencia entre castigo y crimen no estaría puesta a priori. Mientras tanto, podemos seguir amenazando tranquilamente, sobre todo a nuestras queridas autoridades, aquí está el argumento mínimo para ello, así que las motivaciones personales no son ni tan necesarias y, aunque Zalaquett sea un idiota, podemos usarlo sólo de medio, de materia prima, para invocar a la complejidad de la amenaza como deporte crítico ojala constante.

Read Full Post »

Cada vez que abro el closet se caen los audífonos al suelo y los vuelvo a poner donde mismo. Esta vez los he dejado en el suelo a la espera de otro lugar mejor. Pero los he vuelto a poner donde mismo. Acabamos de pasar de Hegel al partido del Colo con Sport Recife. Sacando cuentas, los últimos cinco partidos que he visto, en la tele o presencialmente, ha terminado perdiendo el equipo en cuestión. De la clase de Hegel de hoy rescato lo que quedó en la superficie mental post cervezas: 1) la organicidad como autofinalidad y tensión sin partes: un tender a hacerse otro de sí en el cual el todo se experimenta (enteramente) en sus partes. Y Spinoza y que a las partes les duele no ser el todo. Y la lucha de las autoconciencias contrapuestas: todas aspirando al reconocimiento, que las reconozcan como el todo. Entonces la subjetividad, la guerra, la cultura, el arte. Se parece a un best seller de Neale Donald Walsch, Conversaciones con Dios, en el cual supuestamente sostenía un suculento dialogo con dios y éste le decía que bueno, que el truco de todo esto es que éramos dios experimentándose a si mismo en la fragmentación, que no le había quedado otra pues experimentarse a sí mismo sólo desde sí era una cosa bastante aburrida y fenomenologicamente poco rendidora. Y 2) Sospechar del a veces patudo sentido común hegeliano con que a veces uno anda rellenando las cosas. Quedan dos opciones: o me hago de más influencias filosóficas o bien hago un uso de Carlos Pérez tal como el lo hace de Marx y Hegel. Uno tiene sus teorías y si no calzan con Pérez, peor para Pérez. ¿Pero uno tiene sus teorías? Me sé medio parapetado en Pérez. Algo habrá que hacer con eso. Del partido del Colo en cambio, nada rescatable: trataba de explicarle a Chester que de algún modo esto funciona como un pololeo, yo estoy con mi Curicó querido y ver al Colo no me produce nada. La época gloriosa de Matías Fernández y Valdivia ya pasó.

Read Full Post »

Mantengo la pieza muy ordenada. No sé que sea. Quizá las pocas clases. Quizá la dificultad de mantener en orden todo lo otro. Me echo en la cama a ver fútbol español. Cuento la plata que me queda y la separo mentalmente en comida y metro. En vez de tomar once en la u será mejor llevar un pan. Voy al super entonces. Paso donde la Natalia, lanzo una piedrita y no contesta. Siempre pienso que alguien podría pensar que soy un ladrón que anda tazando si está ocupado o desocupado el lugar. Por eso, aunque no tenga saldo, suelo hacer como que estoy llamando por celular. En el super un anciano vestido con suspensores anda divagando sólo, la mujer que pesa el pan me dice que todos los días es lo mismo, que hay que decirle que sí no más. A propósito me demoro en escoger pan: el anciano recorre todas las cajas, saca canastos de algunos y los pone en otras. Si me hubiera quedado más tiempo podría haber comprobado si lo hace bajo alguna secuencia o si actúa al azar.

Read Full Post »

Con cinco mil pesos robados a Julio almuerzo en el Cantábrico, aquí al lado, solo para ver el partido de Curicó con la Universidad de chile. En el entretiempo pido un café que me es negado: no hay hervidor. Además, me dicen, debo desocupar la mesa porque mucha gente espera a almorzar. Con tono comprensivo (ya que he visto que la jefa le ha dicho que me ponga al tanto) le digo a la mesera que podrían haberme avisado antes, asi comía más lento o simplemente lo veía en otra parte. Termino viéndolo en la barra interrumpido por rápidas y gorditas meseras que se mueven paqueadas por la jefa que de tanto en tanto me mira como diciendo y este gueon qué cresta hace aquí. Curico pierde tres a uno.

Read Full Post »

“Se alza, pues, este telón sobre lo interior y lo presente es el acto por el que lo interior mira lo interior; la contemplación del homónimo no diferenciado que se repele a sí mismo se pone como lo interior diferenciado, pero para lo cual es igualmente inmediata la no diferenciabilidad de ambos términos, la autoconciencia. Y se ve que detrás del llamado telón, que debe cubrir el interior, no hay nada que ver, a menos que penetremos nosotros mismos tras él, tanto para ver, como para que haya detrás algo que pueda ser visto”

(G. W. F. Hegel, Fenomenologia del espíritu)

Entonces no hay nada que ver, no hay torta, ni dulces, ni adornos, ni siquiera cumpleaños, a menos que seamos nosotros mismos quienes nos desdoblemos y nos pongamos en el centro. Pueden o no traer regalo. Queda, eso si, prohibido cualquier conato de cantar cumpleaños feliz o de poner como centro de la reunión a quien escribe. Lleguen como a las 9, es decir, como a las 10. Ya saben donde es y mi cel y todo.

Besitos amigos, los quiero mucho.

Read Full Post »

tele

1
Pasando canales me topo con un sugerente videoclip, el tema es de My chemical romance y se llama Desolation row. Unos cabritos muy bonitos afeados correctamente sobre el escenario incitan a que los también mononitos pankis que bailan abajo dejen la cagada. Eventualmente entra la fuerza policial y el video transcurre en las escaramuzas de palos y patadas: una violencia inverosímil y despolitizada, un escenario absurdo que le sacaría una sonrisa a cualquiera. ¿Cómo es que esta guea vende? ¿Será mera idiotez gringa o habrá detrás ciertos infiltrados precarizadores de la violencia pagados por la CIA?

2
En los Altazor, un zoom a una imagen de la cara de Gonzalo rojas de perfil. Nunca le había visto más cara de lagarto.

3
Me hizo elegir entre mi posibilidad de elegir y ella (G. Egas, el dialéctico de 1810)

Read Full Post »

Despierto con la marcha de la CUT. Medio dormido y aun acostado hago asociaciones entre CUT como central unitaria de trabajadores y CUT como cortar. Pero no llego a ninguna conclusión. Me preparo desayuno junto a Julio que ya está leyendo una fotocopia muy fome de Octavio paz. Con razón en los detectives salvajes hablaban de secuestrarlo. ¿A que poeta valdría la pena secuestrar hoy? ¿Secuestraré a alguien alguna vez yo que tanto ando elogiando los secuestros no criminales? ¿Tendrá la ANI en este mismo instante a un tipo buscando en Google a potenciales terroristas mediante tópicos como secuestro, bomba, atentado, etc? ¿Cómo será el coa de los terroristas para referirse a sus actividades? ¿Será más elegante que, por ejemplo, el de los narcotraficantes? Supongo que si mi hijo me confiesa que cuando grande pretende ser terrorista yo lo apoyaré porque intuyo que el fuego está a punto de pasar de moda.

Read Full Post »

Older Posts »