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Archive for the ‘citario’ Category

Breaking Bad S05E16, Felina

Todo está bien en el mundo;
Deja que otra mosca
Se pose en el arroz.
(Issa)

*
EXTRACTOS DE MAILS A F:

“Sobre Breaking Bad, cada uno de estos últimos capítulos me pesan, me duelen y me remecen, porque no es que sencillamente te pongan ante la moraleja de que no se puede hacer cualquier cosa por salvar la familia. O sea sí, pero no es todo lo que importa (si fuera por eso la serie estaría centrada más en la trama político-policial, en el pistoleo barato y la explosioncita, con la estructura clásica de las películas de acción, con unos buenos homogéneos y unos malos homogéneos…) No sabría explicarlo bien, pero ocurre que en BB cada explosión cuenta, cada balazo está amarrado con la estructura psicológica de los personajes, así que es algo un poco más grave y complejo. La racionalidad con la que mataba Walt (o Heisenberg, en rigor), incluso el nerviosismo, ese certero nerviosismo con el que hacia las cosas peligrosas, son cuestiones que humanizan los juicios de uno a un nivel tal que resulta imposible condenar así sin más al, a fin de cuentas, capo de la mafia, culpable de adicciones, muertes, y etc. etc. Ahora con el penúltimo capítulo y esa llamada telefónica que Walt logra hacerle a su hijo casi lloré. Pobre Walt, ya no quieren ni su plata, y está solo en la nieve. Me dio tanta pena cuando le pagó al tipo que lo ayudó a desaparecer para que se quedara una hora más con él. Y después, solo en la noche, tosiendo. Pensé que podía extenderse todo hacia una sexta temporada reivindicatoria en la que, desde la nieve o una isla o cualquier súper-refugio, Walt se dedicara a exterminar traficantes, junto con Hank que no tendría que haber muerto, que, no sé, podría aparecer vivo porque el balazo que le dieron solo le reventó el ojo y se hizo el muerto y sobrevivió comiendo ardillas en el desierto de Albuquerque o qué se yo… sé que no pasará, y que el destino de Walt es el martirio, la cárcel y morir de cáncer, quizá en ese mismo orden.

Lo que creo que va a pasar en el último capítulo: Podría partir con esa pareja que apareció en la tele, los que le quitaron los créditos de la empresa esa a Walt, almorzando, o desayunando, de preferencia en su propia casa, hablando precavidamente, con cierta tensión, y uno como espectador no entiende qué pasa, entonces paf, una toma a una esquina de la mesa y Mister White está en una esquina tomándose un café, amedrentándolos con su sola presencia, sin arma alguna. Y luego lo obvio: les mete presión, los insta a que, sin que pierdan ni un peso, le vayan soltando las lucas (del barril), progresivamente, y de una manera que no despierte ninguna sospecha, a Skyler. Y la manera más esperable de que eso pase es que cambien la versión que dieron en la tele, digan que hubo un error, y lo incorporen como socio, o cofundador, o qué se yo. Walter Junior no tendría por qué saber y Skyler se encargaría de todo. Mal que mal, la salvó con esa última jugada telefónica que hizo cuando los pacos estaban grabando. En cuanto a Pinkman, me tinca que White quiere hacerla también, no matarlo, sino salvarlo de los nazis esos. No creo que muera ese niño que quedó vivo. Lo cierto es que los nazis mueren, pero no sé como.

Cosas que dejé anotadas aquí hace un tiempo: 1. La música de Nadie dijo nada de Ruiz (la primera de este ciclo del CEP) la hizo tu abuelo Lefever. Lo dijeron al final y no me di ni cuenta. Estaba, en términos técnicos, tan mala la película que ni me acuerdo que tuviera música. 2. Soñé que estábamos en Brasil (todos, Br, Ch, B, todos) y me perdía. Terminaba llorando. Las rodillas no me funcionaban, dolían al avanzar. Esa típica hueá de correr en cámara lenta pero enfocado en un dolor de rodillas que, ahora que lo pienso bien, siento que es algo que he soñado muchas veces. Pasaban los días y yo terminaba como vagabundo en Brasil. Empezaba a disfrutar las playas y a olvidarme de todo.”

“C tose. Habla por Skype con su hermana. Ya fuimos al súper y a la feria y hay de todo. De todo como para no salir nunca más de aquí. Exagero obvio. Pero casi. AÚn no cerramos las cortinas y el frio entra como un bloque que me encoje. No recuerdo los dedos tan fríos. El gato como estatua en el sillón. Ni duerme ni se sienta ni se echa ni mira: está ahí, como la mezcla absurda pero bonita de todas esas posibilidades. Max Richter sonando desde hace horas (éste, específicamente, http://tny.gs/MqDmbG), un compositor muy ameno, que no invita a seguir sus ritmos con el pie o con el dedo y que incluso hace que se te olvide que pusiste música (eso es lo que pide C cuando estamos en la mesa haciendo nuestras cosas) Voy en la página 100 ya de Temor y temblor. Ch me lo recomendó y parece que me va a servir. Igual, a estas alturas, es una tontera. Lo sé: mi tesis, así como está, podría perfectamente entregarse y hasta tener un 70. Es por mi vanidad o ética intelectual, por la proeza no más, y quizá también para aumentar la posibilidad de publicarla, que voy a completar la tarea tal como lo dice el índice. En cualquier caso, Kierkegaard es igual o más amariconado que como nos lo pintaba CPS en clases (su desgraciada biografía no me provoca ninguna empatía y él mismo se encarga de ser un yoito). Y no entiende nada, pero nada, de Hegel (y creo que es justamente por eso que me interesó este libro) En fin, digo vanidad intelectual pero quizá ni sea tal; quizá hasta coincida con la humildad de un objeto bien hecho no más (y yo, para hacer algo bien, siempre me voy a demorar más que todos).”

“Estuvo raro ayer, faltaba una media hora para que terminara Hegel y te paraste y te fuiste. A los minutos, el amigo de Ch hizo lo mismo. Pensé que a la salida los encontraría a ambos, conversando, abajo, en el café. Pero bueno. Le hablé a la niña, finalmente. Una conversación que consistió en un contundente cruce de palabras que, según recuerdo, fue algo así:
— ¿En qué página estamos?
— En ésta, creo.
Y sería. Igual no se puede hablar en clases. Es complejo: antes siempre ella está con gente, o yo estoy con ustedes, y terminada la clase todos se van rápidamente, como si quisieran huir de ahí. En fin, ¿por qué te fuiste? Pregunto pero sé. Ya sabemos todo. Kantianamente, cristianamente, creo que hay un ínfimo punto interior que sabe lo que está bien. Cuando niño era más claro y rastreable porque no había nada alrededor; ahí, quizá, Kant tenía toda la razón. Ahora, en cambio, ese punto de bondad está sitiado, por una historia, por una biografía, por un mundo, lo que nos lleva a lo que le decía a Ch al salir de clase: se demora la ética en Hegel. ¿Te dai cuenta cómo Ch habla tan bajo cuando está oficialmente ante los otros (clases, fiestas, etc.) y tan fuerte cuando está casualmente ante los otros (micro, calle, lugares públicos)? Ayer en la micro estuve a punto de decirle esto pero terminó dando lo mismo. Me venía contando la historia de la tesis y el problema con Br a un volumen digno de cantante de micro. Todos nos iban mirando. Era imposible no hacerlo. Pero Ch no acusaba recibo, lo cual, curiosamente, me empujaba a no hacer nada. Digo esto porque Ch hizo una pregunta en clases, una pregunta muy keirkegaardiana, algo así como ¿y de dónde sacamos una ética, una preocupación inmediata hacia el otro como otro individual, mientras se espera el saber absoluto de un pueblo que sabe su experiencia de sí? Hizo esa pregunta, casi susurrando, y puta que me daba risa. Una risa no de burla sino de ternura. Estuvo bonito el final de la clase. Te habrías quedado. A veces, muy pocas veces, se dan discusiones reales, no esas mierdas en que uno nota que alguien sabe algo y se esfuerza absurdamente por meterlo en una pregunta que nisiquiera es pregunta, sino inquietudes que, por cómo son articuladas, por la gesticulación, y por el contenido mismo, se nota que son honestas.”

“Ahora espero a C para almorzar. Pescado, cebolla, tomate, todo al horno, y una tortilla de arroz y papas. Pocas veces hay tanta producción. Sigo con los Escritos de juventud. Una tesis de Simone Weil que es, encubiertamente, una tesis sobre Hegel. Las cartas entre Auster y Coetze están adquiriendo un tono de seriedad, una tematicidad, que no sé si me gusta tanto. Éstas están mejores. Sobre todo porque traen citas que harán reír al futuro lector:

“Ya he vuelto. Es difícil aflojarse, y más cuando uno viene de pegarle una patada al perro —quien tiene la costumbre de esperar que uno vaya a abrirle para, en lugar de entrar, salir ladrando furiosamente a la gente que pasa por la calle como apoyándose en la presencia protectora de uno. Uno quede como un idiota, con la puerta abierta, esperando que el señor perro decida que ya ladró lo suficiente y vuelva. Él ya sabe que esta conducta suya genera patadas, y entra muy rápida y nerviosamente, tratando de ser más veloz que el pie; a veces consigue escaparse, pero no hoy”. (Mario Levrero, El discurso vacío)

Me despido, entonces, haciendo mías las palabras que Hölderlin, en 1794, escribiera a Hegel: “Escribirse cartas no pasa nunca de ser un sucedáneo; pero siempre es algo. Por eso no debíamos dejarlo del todo. Tenemos que recordarnos de vez en cuando qué derechos tan grandes poseemos recíprocamente el uno sobre el otro”.

R.

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EXTRACTOS DE MAILS CON A:

“Hay mas ideas, por ejemplo hay un loco se llama Octavio Soto , recibió el premio del bibliometro por la mismísima Michel Bachelet el año 2010, por ser el usuario que más libros saco ese año, es curioso, el no leía pero de aburrido empezó a hacerlo, ya que era reponedor de licores en un supermercado del centro y venia de la chucha así que se puso a leer como weon y al final saco 115 libros ese año …No se si se puede hacer historia con ello o cine pero me da risa…quizás un documental y preguntarle por los libros, pa mi que no los leyó…webeo nomas , bueno pero en fin el absurdo… hay que escribir o filmar el absurdo”

“Digo que no quiero vender mi mundo pero me describo, no quiero impresionar, no quiero admiración, no quiero odio, no quiero amor… solo quiero alpinismo (real o literario) con gente interesante (…) me refiero a esa literatura que ya no se ve y solo la conservan ciertos monjes confesionales, sin miramientos con uno mismo (esa técnica de Stendhal) sin piedad con uno, esa es la clave y el mundo cuando te ve así, expuesto, baila para ti, todo se muestra sagrado y los actos cotidianos, tan rechazados por los grandilocuentes e idiotas artistas oficiales, se vuelven joyas que no todos pueden alcanzar”.

“Tengo ese sentimiento inédito de los egocéntricos que les surge de pronto cuando se liberan de si mismos y aparece como una revelación, el sentimiento de “sentirse orgulloso de otro” es lo más parecido a una experiencia religiosa genuina… vamos por esa experiencia que no necesita crucifixiones, ni corderos, ni caminatas por el desierto… sólo gente real confesándose al mundo como tú, yo o Julian Sorel”

A.

“Me quedo con el final de tu mail. He sentido eso. No sé si eso mismo. Pero me he asustado de eso (y lo que asusta suele ser real). Esa sensación de que la bondad puede ser tan ominosa como la maldad, esas ganas de gritar como kerouac que todo es santo, que las orejas son santas, los perros, las bolas, el té, estos mails… pero la mezquindad o el cansancio de no encontrarse una y otra vez con el otro, de verlo pasar como un riachuelo, de sorprenderse y amar de verdad tan pocas veces, en fin…”

R.

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Sans soleil y Searching for sugar man. Las dos cosas más impresionante que me han pasado esta semana.

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Sueño más, recuerdo más, gracias a las constantes entradas y salidas del gato. Es gata, pero no puedo decirle gata. Casi que vive aquí, pero aun así no tiene nombre. Pensamos en Laura Palmer, pensamos en varios nombres, pero ninguno triunfó. ¿Por qué habríamos de nombrar al gato? Se va y entra cuando le da la gana.

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Su ronroneo, mi mantra.

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Amor, política y absurdo, las tres categorías bajo las que podría acomodar todos los sueños que he tenido últimamente.

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Soñé que, por algún motivo, estaba solo cuidando la casa de F (que no era, en realidad, ninguna casa conocida, pero que era una casa que ya había soñado alguna vez). Alguien toca el timbre. Abro y hay sólo un bolso en el suelo. Hacia la derecha, en un rincón como a 5 metros puedo ver a alguien que pretende estar escondido pero, no sé si a propósito o por torpeza, no lo consigue para nada. Lleva puesta la camiseta de Curicó Unido. Se acerca como si nada, se presenta como primo o alguna clase de pariente de F a quien yo, que los conozco a casi todos (y tenía, en el sueño, ese saber), no había visto nunca. No sé cómo termina convenciéndome. No sé cómo yo termino afuera de la casa y el adentro. Asomado por la ventana, lo veo hacer su vida tranquilamente. Sé que fallé. Me paseo, miro por las ventanas hacia adentro. Termino durmiendo en el suelo, pensando en cómo explicarle a F lo sucedido.

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La cosa funciona así: el gato no se sube conmigo a la cama. Hace como que no quiere, como que no sabe nada, se pasea, huele, merodea, espera que yo me acomode. Luego, cuando ya apagué la luz, salta y camina de la misma manera que lo hace afuera, a través del largo pasto: con cautela, levantando los pies, como si pisara clavos, o cosas muy asquerosas. Entonces, se acomoda. En general, se da tres vueltas. En algún punto me pone el culo en la cara y me da la impresión de que me está hueviando. Al final de las vueltas su pequeña cabeza queda ensamblada en la superficie de mi codo doblado, única superficie visible de mi mano derecha que va, hace ya años, bajo la almohada, levantándola un poco. Antes que ambos nos quedemos dormidos, acomodará unas dos veces más su cabeza, subiéndola hasta donde comienza la almohada, casi hasta que los bigotes me piquen en la cara y corra mi cabeza hacia atrás. En cuanto al ronroneo, dura unos 5 minutos y lo uso a mi favor. Algo así como el temporizador a la tv, que ya no uso, porque no veo tele, no tanto porque no quiera, sino porque he olvidado sistemáticamente comprar una antena. Cesado el ronroneo viene un pequeño problema: la posición me cansa y debo darme vuelta, o sacar el brazo. Y la experiencia de todas estas noches me dice que, apenas lo haga, el gato volverá a prenderse en función ronroneo. ¿Lo hace mientras duerme? ¿Pensará que le estoy diciendo que no pare? Sea como sea, ahí está de nuevo. Solo que ahora es por cumplir. Lo sé porque un día me puse a contarlos: nunca son más de 7. Ya al octavo o noveno ronroneo, el gato, literalmente, se apaga. Me gusta ese momento, el gato suspira, moja los labios, y exhala, casi como si se preparara a soñar.

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Soñé que íbamos a una mansión en la playa. El propietario era Dani Alves. En algún momento quedaba la cagada: bajaban de las favelas todos los hueones brígidos con pistolas, bazucas y demaces. Dani Alves tenía una armadura. Era con los colores del Barça pero de acero.

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“Nos gusta el conejo a las brasas, pero nuestra presa favorita es el guardabosques”. (Levrero, La caza de conejos)

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Ya no pasa nada aquí. En este word. Lo único que escribo, aparte de la tesis, son cartas. Cartas que son mails. Mails que tratan de no ser mails, que se escriben en word, con dedicación y lentitud y anacronía a los amigos, o casi a un solo amigo en realidad.

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Cada vez que despierto de una siesta soy un poco más otro. ¿Duermo siesta, justamente, para eso, para ser un poco más otro? A veces sí. Casi todas las veces sí.

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“La novela es una autobiografía en dos sentidos. Primero porque alude a la biografía de su autor y luego porque ella misma se transforma en biografía, en existencia literaria vivida, irreversible como todo conocimiento”. (M. Wacquez)

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BAÑOS MORALES

Día 1.
Partimos mal, lo cual siempre es bueno. La micro salía a las 7:30 am., no a las 8:30 am., como nos dijo el señor del colectivo. Va saliendo una a San Gabriel así que nos subimos. Imposible dormir: mucho movimiento, rebote y muy bonito el paisaje. La micro se llena del todo, lentamente. Cuando llegamos hay un taco, es chico pero es absoluto: los autos están detenidos porque a la entrada del pueblo se prepara algún acto con caballos, huasos y demaces. Cuando pasamos de largo, a través de toda la chilenidad, nadie se mueve, unas cuantas personas han ido a ver, pero aún nadie hace nada, y todo me parece muy absurdo, sobre todo porque, según veo, había ese mismo espacio para hacer el acto un poco más allá, donde no es el lugar por el cual pasan los autos. En fin, pasamos, caminamos, suponemos que la estampida de autos que provocará el fin o el comienzo del acto aumentará nuestras posibilidades de ser llevados. Dejamos a MM que haga dedo, o sea, también hacemos pero nos ponemos en segundo plano. Nadie nos lleva. Emerge un desprecio que no conocía tan en detalle: el desprecio ante el o la persona que va solo en auto, o peor aún, en camioneta, y no te lleva. Pasa un rato y caminamos. Caminamos, paramos, comemos, meamos. Y ningún vehículo se digna. Al final, caminamos desde San Gabriel a Volcán, cargados como mulas. Allí, quién sabe porqué, una pareja pasa en camioneta y nos lleva.

Día 2
La familia de N es buena y acogedora. Tenemos comida pero igual nos dan de la suya que igual es un poco mejor o al menos más atingente a lo que se supone reúne a la gente en fiestas patrias. No me gusta para nada la cueca pero si ponen Violeta Parra y de pronto todos se ponen a bailar ocurre una sensación indiscutible. Hacemos un asado afuera de la hostería y miramos eso. A ratos entramos, estamos con N, y volvemos a salir, a nuestro modesto asado.
Al otro día: Asamblea de junta de vecinos en la hostería. El tío de N es como el secretario o presidente. Sea lo que sea, es el que más habla. Y lo hace bien. La administración anterior era una mierda. No hacían nada, robaban, etc. etc. Hace bastantes años que vengo, como mínimo, dos veces cada año, y puedo decir que las cosas han cambiado últimamente. Solo, tomando una cerveza sentado al fondo de la hostería, presencio toda la reunión, las dudas de la gente, lo que sueñan, lo que no quieren que vuelva a pasar, es muy bonito todo.

Día 3
En algún punto de la noche, cuando ya estamos todos bebidos, la nieve llega como un invitado excepcional que lo llena todo amablemente. Fumamos y todo se vuelve un poco más 3D. Dos tipos salen desde la hostería hacía donde estamos bebiendo vino y un poco hipnotizados. Nos hablan como si fuéramos chilenos que se encontraron en el extranjero. Aparentemente no sintonizamos. Se ríen de un libro de Marcuse que hay por ahí encima y, yo al menos, no entiendo si es en buena o en mala onda. Uno de ellos es publicista, lleva una chaqueta de cuero, y no me cae nada de bien. MM no emite palabra alguna. Al rato ya se han ido, y la nieve sigue y sigue y sigue.

Día 4
Al igual que las venidas anteriores, jugamos trivia chilena. Un juego de mesa con preguntas solo sobre Chile. Un juego que, como siempre, es para reírnos los unos de los otros. No sé si esa noche o la anterior el absolute me hizo mucho sentido. Por la mañana, vamos de excursión. Seguimos a E hacia unos bordes montañosos. Guiados por E, revisamos fósiles. Algunas piedras tienen notorias marcas de conchas. Todo es sequedad pero es de colores. Ciertas piedras se parten al tacto. ¿Merecen llamarse piedras? Al rato ya me aburro y dejo de buscar fósiles y piedras que no son piedras. Y me pierdo. Como los dejé avanzar y me quedé con los ojos cerrados (¿meditando?) perdí el camino. Subo hacia el camino más alto diviso el rojo intenso de la chaqueta de MM: están en una especie de hoyo cercado por murallones de piedra, fabricando uno.

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Soñé que estaba en la casa de MM con F, comiendo, en una mesa muy larga. Pero a mí nadie me daba comida y sólo me quedaba sentado, con mucha hambre, mirando. Había tallarines. Simples tallarines blancos. Todos comían. Comían como si fuera la gran cosa. No me atrevía a decir nada. MM contaba algo de un tipo que había conocido ese mismo día, con mucho entusiasmo. Le había gustado, lo decía claramente, y F –solo yo me daba cuenta de esto- se enojaba y se iba al living. No sé qué casa era, pero lo cierto es que era la casa donde vivía la madre de MM quien, a todo esto, me parecía la persona más importante de todas. Me caía mal MM: no se daba cuenta que todos estaban oyendo atentamente su historia y hería a F. Todos terminaban de comer y me quedaba haciendo sobremesa con un tipo de barba voluminosa. Tomábamos té. Cierto desdén en su mirada me daba la impresión de que a él tampoco le habían dado comida. Pero también tenía la fuerte impresión de que la culpa de aquello la tenía su abultada barba. Quizá tratábamos de comunicarnos todo eso con la mirada, mientras revolvíamos la taza de té. Íbamos a la cocina y quedaba un poco en una olla (un mísero raspado de tallarines con salsa que, ahora que lo recuerdo, era exactamente igual y estaba amontonado en la olla del mismo modo que el que C me dejó ayer, en la vida real, no en un sueño). Me parecía indigno repartirnos esa mísera porción. No iba a saciar mi hambre a medias. Entonces le dejo la olla a don barba. Decido irme a Curicó (así que estamos en otra ciudad, que queda, al parecer, a unas dos o tres horas de distancia, porque recuerdo haber mirado la hora, ver que son las 9, y pensar que llegaría antes de las 12). De todos modos, iba a irme en la mañana. La madre de MM, que estaba tomando junto con el resto de la gente, se ofrece a llevarme al terminal. Hago mis dos bolsos rápidamente.

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“La poesía es la religión más la incredulidad” (Enrique Lihn, 1966)

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Estuve releyendo el diario de Gonzalo Millán (que a todo esto, no sé quién me lo tiene) y, aunque siempre estoy parasitando de ahí, siento el deber de dejar esto aquí:

“Entre el buen humor y el malo, no hay dónde perderse. Dediquémonos el poco tiempo que nos queda a la celebración indiscriminada de todo lo que existe, de todo lo compartible, insólito o común y corriente. Caro, barato, da lo mismo; sucio o limpio. Demos testimonio de unas coincidencias sin alcance aparente. Citemos casualidades como si fueran milagros banales”

“Fuga hacia adelante. Escribir más, seguir escribiendo lo que sea, a como dé lugar, no importa a qué costo, da lo mismo el resultado. Fuga hacia adelante versus retroceso en busca del retoque”

“Salgo de la pieza y bajo a sentarme en el escaño de la terracita íntima junto al naranjo (como antes), a solas para escuchar y transcribir las voces diarias sepultadas por el clamor utilitario. Un sosiego oxigenado, oreado sosiego. Aquí no hay nada qué asir ni para qué asirlo: ladridos y graznidos, el grito de un vendedor de escobas, la música de la casa vecina. Dejar confuso un flujo sonoro que pasa, transita sin rostros”

“Como antes de una cita a ciegas, imaginas cómo será la muerte”

“Miedo, sí, a morir sólo, sin una mano y sin los ojos amados, sin aquellas palabras que indican y muestran el camino. Así como uno no puede nacer sólo, uno no puede morir sólo. Mi partera te nombro, mi partera secreta. La comadrona de mis últimos y primeros días”

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Esparcidos por las bancas del parque, trabajadores que parecieran no querer llegar a sus casas toman once desde bolsas del unimarc.

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“El alma contiene pocos secretos y aspiraciones que no puedan ser discutidos, analizados y encuestados. La soledad, que es la condición esencial que sostenía al individuo contra y más allá de la sociedad, se ha hecho técnicamente imposible. El análisis lógico y lingüístico demuestra que los antiguos problemas lingüísticos y metafísicos son problemas ilusorios; la búsqueda del «sentido» de las cosas puede ser reformulado como la búsqueda del sentido de las palabras”. (Marcuse, El hombre unidimensional)

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Cuando chico pensaba mucho en si habían cosas, situaciones, que nunca han ocurrido, y si de lo que se trata es que todas las combinaciones ocurran. Me preguntabas si acaso el “sentido” de la existencia era solo eso: colmar todas las posibilidades. En ese entonces, como a los 10 años, temía a la posibilidad real del infierno. Rezaba porque creía que así me libraba de, al morir, seguir vagando, aquí mismo, transparente, observándolo todo, para siempre. Ese para siempre hacia que me doliera la guata. No sé qué relación halla entre ambas cuestiones, pero ahora ninguna de las dos me hace mucho sentido. La vida, obviamente, se volvió infinita y la idea que en ese entonces tenía de la muerte se volvió absurda; como si cierta bondad irrefutable que fueron exhibiendo las cosas, el mundo, y quizá yo mismo, no me permitiera ya esos pensamientos abstractos paralizantes.

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“Pues aprendemos sólo a manejar las palabras para lo que ya no tenemos que decir, o para el modo como ya no queremos decirlo”. (T. S. Eliot)

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“Desdén por las buenas maneras enseñadas y aprendidas. Conservo sólo lo básico, una ruda, tosca cortesía que me hacía pasar a veces por provinciano”. (Gonzalo Millán, Veneno de escorpión)

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Ayer, ante las puertas abriéndose del metro grecia, me fui a acomodar los lentes y se me cayeron por ese espacio entre el carro y el andén. Específicamente: llevé la mano hacia el pelo y el meñique levantó el borde del lente que empezó a caer, al principio solo al suelo delante de mí y luego, cuando al tratar de tomarlos los empuje hacia adelante, hacia el carro. Quedé ahí parado ante las puertas, buscando alguna mirada cómplice. Atrás, sentada, una profesora de lenguaje había visto todo y reía, no a carcajadas, sino con compasión cómica. No había nadie más en el andén. Me senté a su lado, como si el absurdo nos uniera. Estaba leyendo Ken Follet y su manera de excusarse rápidamente me hizo gracia: “En el metro leo lo que se supone que una señora lea en el metro”, me dijo. Hablamos un rato. Le dije que lo que había visto era un buen resumen de mí mismo. Al otro día recupere los lentes con el guardia.

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“Vivo poco, así el día me cabe en el diario”. (CB)

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“Deslizarse por la superficie adecuada, patinar por el satén sin ambiciones por persistir. Sin deseos de quedarse en alguna parte. Pasar, ir pasando de esto a lo otro. Pasar sin pasar a llevar, sólo rasguñando el hielo (de la página)”. (Gonzalo Millán, Veneno de escorpión)

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Conozco a 3 perros que se llaman Bruno y que no tienen nada que ver entre sí. También tengo un amigo llamado así.

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“Tu corazón se tiró un peo”. (C)

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Una idiotez. Anoté montones de tópicos, días, situaciones, la primera frase, la primera línea, como lo hago siempre, para rellenar después. Pero borré casi todo: pasó mucho tiempo, perdió sentido escribir retroactivamente. Situaciones que no tienen ni foto, ni texto. Sensación hueona de que lo no tiene registro no existe. Y tan monje que se cree uno a veces, pero el aparataje representacional que tiene es el mismo que el de Cañulef. ¿Por qué me repugna tanto Cañulef? Últimamente no tengo ganas de explicar nada; ni a mí mismo. Me basta con los desarrollo teóricos hastiantes de la tesis. Y con la correspondencia con F. En cualquier caso, lo único interesante de escribir retroactivamente son los sucesos más o menos fuera de lo común. Y últimamente las cosas por acá anda militando en lo común.

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“Cuando un ser humano, quienquiera que sea y en no importa qué circunstancias, me habla sin brutalidad, no puedo evitar la impresión de que debe haber un error y que, sin duda, ese error va desgraciadamente a disiparse”. (Simone Weil)

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“Toda conversación general en la que estoy obligado a asistir (si no a participar) me desuella, me deja aterido, me parece que el lenguaje de los otros, del que estoy excluido, esos otros lo sobreemplean irrisoriamente; afirman, contestan, presumen, alardean. ¿Qué tengo que ver con Portugal, el cariño a los perros o el último Petit Rapporteur? Vivo el mundo –el otro mundo- como una histeria generalizada”. (Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso)

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Tres momentos de lo policial: 1) Genealógico-mítico: el origen desplazado y (convenientemente) deshistorizado, el nacimiento de la violencia bien vista, la naturalización de la separación entre violencia legítima e ilegitima. 2) Histórico-político: el para-sí, la construcción y evolución del reglamento interno, la alianza con el modo de producción de turno, con la dictadura o la democracia de turno, la defensa de una economía especifica, la creación de un discurso y una legitimidad y 3) Cívico-polémico: para-nosotros, represión, contención, eventualmente tortura, biopolÍtica, administración de las fuerzas sociales, la continuidad de la excepción, la estructura del abuso que, en último término, siempre sirve para “mejorar nuestra policía”.
Hoy, si es que se discute lo policial, no se pasa de éste último nivel. Con suerte, gracias a ciertas torpezas ejemplares (llámese Ley Hinzpeter), o a los 40 años del golpe y el infinito excedente de memoria que van soltando con cuentagotas, se dan ciertos pasos hacia el momento histórico-político… pero se cae demasiado rápido a lo contingente, a lo que urge, y lo policial queda intacto. Es un espacio medio sagrado y medio borrado. Desarrollar.

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Libros terminados en Junio-Julio. El discurso vacío, Mario Levrero; El mapa y el territorio, Houllebecq; La literatura y el mal, Bataille; Sobre la revolución, Hannah Arendt; La vida con Mr. Dangerous, Las tres paradojas y Madre, vuelve a casa de Paul Hornschemeier; Introducción a la guerra civil, Tiqqun; Dublinesca, Vila-Matas; Porque no saben lo que hacen, Zizek; Benito Cereno, Melville; De la desobediencia civil, Thoureau; Millenium, Hakim Bey; Fragmentos de un discurso amoroso, Barthes. Sándwiches de realidad, Allen Ginsberg.

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Nunca se termina de leer no tanto porque nunca se termine nada sino porque siempre se está empezando. Dejar de empezar entonces (lo que no significa necesariamente parar de adquirir libros)

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EXTRACTO DE MAIL A M:

Curicó, Sábado, mañanita. Miro a Roxana Miranda en un programa de debates de CNN Chile. “Mientras Matthei anda en su peluquería nosotros estamos en esto”, dice, a la vez que muestra un libro gordo y gigante como el de La historia sin fin. Meneo la cabeza: las mejores voluntades pero los mismos ticks de siempre. Esta Roxana Miranda es esa que antes era de los deudores habitacionales te acordai?. Teniai una amiga poeta que se llamaba así mismo parece. En fin, “aquí -y apunta a su libro- la gente común y corriente está escribiendo la nueva constitución, no importa si es con falta de ortografía”, agrega orgullosa. No me deja de parecer bonito. Pero igual, contra todas las cosas antiespectáculo que opino siempre, le haría un arreglo en el pelo a esta señora.

Todos siguen acostados aquí. Vine por el fin de semana, como siempre. Me queda algo así como 2 meses para acabar con la tesis y luego viene todo lo otro, todo lo otro ante lo cual nunca he tenido mucha claridad. Lo seguro es que el futuro llega; en mi caso, tarde, pero llega. En Diciembre me cambio con Ch y F. C, con quien vivo (¿te había dicho?), quizá también se vaya con nosotros. Me gusta mucho Ñuñoa. He llegado a querer a un gato de la zona que parece que ya es de la casa. A veces, cuando hace mucho frio o llueve, me toca la ventana y dormimos juntos (…)

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EXTRACTOS DE MAILS CON F, IDA:

10/05/2013
No se puede no hablar en serio de las mujeres. Sobre todo porque siempre me ha dado la impresión de que ellas creen que uno habla puras mierdas. Y no. Al final uno comenta las relaciones propias y de los otros por los mismos motivos que ve las películas de Rohmer: las reflexiones éticas y estéticas sobre el amor, la conquista, la seducción, el poder, las inseguridades, etc. Y bueno, tratar de solucionar las cosas también, casi siempre dejándose llevar por esa ilusión que hace que desde afuera de las relaciones todo se ve solucionable (…) En esos casos, lo ideal sería decirlo todo de golpe y al mismo tiempo. Pero como eso no pasa nunca, las parejas empiezan a quererse ahí no más, en lo que hay, en la intemperie, en esa intersección de las omisiones del verdadero porcentaje, de la verdadera entrega de cada uno; y a veces funciona (y las parejas se mienten, bellamente, y se dicen que se amaron de ese modo desde siempre). Quizá todo sería más simple si la gente estuviera dispuesta a ser querida un poco no más, solo un poco. ¿Por qué no asumir los amores chiquititos como corresponde? Porque siempre es desigual, porque nunca se topan dos porcentajes exactos de deseo.

La gordura y la fealdad propia: una estupidez. Al final la mayor parte del tiempo uno asume la banalidad de todo, de todas las maneras de representarse. La banalidad pero también la utilidad, que al final son la misma cosa. Pensarse abuelo, pensarse muerto; eso es lo que hace uno. Eso lo nivela todo. Si me pongo nervioso, me pienso muerto, y se acabó el problema. Pero se supone que no se puede vivir así, que la vida requiere cierto ímpetu, que con suerte algunos santos pudieron disminuirse y aun así permanecer vivos, pero yo no creo en eso, y en cambio creo firmemente en que no tiene porque ser una empresa solitaria y, con algo de suerte, uno puede juntarse con los otros a desaparecer. De eso va el tercer punto de mi tercer capítulo de la tesis (Desaparecer: el amor, la amistad y lo impersonal), que en resumen no dice más que esto: nunca nos importó ser un yo, solo vivimos gracias a todo lo que pasaba entremedio. La media novedad no? Aunque igual hay ciertos días en que uno sí quiere dejar cierta impresión y las representaciones de unos y otros no se ajustan y se siente mal y luego, siempre, menos mal, uno goza con los fracasos estructurales del yo. Uno, es decir, nosotros. Nosotros, es decir, ni tú ni yo.

28/05/13
Cuesta comer fruta en invierno, muy heladas, muy fome, muy nada que ver. El invierno requiere aceite y cosas que echen humo. Aunque igual todavía no es invierno.

Me fui a acostar y te escribo esto en la parte trasera del libro de Levrero. La letra se vuelve una mierda si no se ejercita (justo este libro, que es un diario, se trata de eso, de el viejo Levrero tratando de escribir vacíamente, atendiendo solo a mejorar la caligrafía, pero no le resulta, se pone a hablar de puras hueás, del perro, del gato, de cómo lo interrumpen en la casa, y termina siendo, como siempre, una escritura en que uno termina riéndose). La lluvia se desata a ratos y luego desaparece; no da para aguacero sostenido. Según yo, antes las cosas no eran así: si llovía, llovía una semana de corrido y no paraba nunca.

03/06/13
(…)
Retomo esto. No sé por qué lo último que he escrito es que han estado extraños los días. No entiendo si el párrafo anterior ya lo mandé o es parte de un mail que aun no mando; lo cierto es que está ahí hace más de una semana, a la espera de alguna continuación. Y da lo mismo, en todo caso. Hay unas líneas punteadas bien molestas que no sé cómo aparecieron. No se dejan eliminar, trato de moverlas, voy línea por línea, párrafo por párrafo, página por página, empujándolas, echándolas para abajo, pero luego vuelven a aparecer entremedio de todo, triunfantes y ridículas. También da lo mismo. Nisiquiera tengo muchas ganas de escribir ahora: El malhumor de haber perdido parte del fin de semana (el sábado lo perdí durmiendo y vomitando en tu casa) y también las molestas ocupaciones de casa que no sé si son una manera indirecta de no hacerme cargo de la tesis. Hoy día al menos arreglamos el enchufe que hacía cortocircuito (el gato estuvo a punto de morir un par de veces) y la montonera de cables desde el pasillo hasta la mesa desapareció y se ve todo más limpio. Iré escribiendo párrafos chicos, como éste. Uno por día, para no perder la costumbre por último (…)

La facilidad para escribir aquí no se compara en nada a mi relación con la tesis. Debería usar esto a manera de trote, de precalentamiento para la tesis. Aquí una cosa lleva a la otra con la naturalidad que a uno le gustaría fluyera el mundo. Por ejemplo puedo decir, a pito de nada, que hace más frio que las rechuchas, que hoy pienso estar acostado ojalá antes de las 10, que estoy en el tercer café del día (de ahora para adelante, solo tés), que he avanzado unas 3 planas de tesis entre ayer y hoy, y que C parece islámica con el pañuelo cubriéndole casi toda la cabeza.

21/06/13
(…)
Gané: eliminé completamente esas cagadas de líneas punteadas. Googlié y había una solución simple: marcar los párrafos alrededor de la falla y, en la sección párrafo del word, en el último ícono a la derecha, marcar sin borde. En el fondo, amigo, espero que ésta sea el intercambio definitivo, el que termine con los dos muertos; no a la vez, obvio, porque sería muy raro que muriéramos al mismo tiempo. Se entiende lo que quiero decir. Ahora ya perdí como media hora en todo esto, pero igual estaba entrampado en un párrafo y esto es como trotar. Sigo luego, o mañana.

Ahora es otro día, el día en que Fontaine se despidió oficialmente del CEP. El viejito que presentaba las conferencias, que dice haberlo conocido a los 17 años, se puso a llorar cuando leyó la despedida. Fue bonito igual. Tuve que evitar mirarlo porque mirar a un abuelo llorar da pena. Ch no pudo apartar la vista y, cual medusa de la pena, se le cayeron unas lágrimas. Decente la exposición de Marx también. Pero solo decente. Fontaine es un buen liberal; no como ese sacodehueas de Ottone. De vuelta Bt me llama y me avisa que es el cumple de Bz. En una de esas vamos el sábado con Ch, quien vendrá por todo el fin de semana, de Viernes a Domingo. La idea me pone feliz, con esa felicidad de cuando chico ver a los amigos y jugar, jugar a la tesis, jugar a salir a correr, aunque en una de esas también trae el PS3.

¿Comete uno un error al apaciguarse antes de encontrar la solución? ¿Se puede ser feliz antes de habérselo ganado? Todos, en mayor o menor medida, nos hacemos esa pregunta. Todos, en gran medida, adivinamos la balanza que tiene el otro para esto. Los sistemas de culpa y la amistad. Los sistemas de culpa y la felicidad. Siento que, ahora sí que sí, es nuestro año, partiendo del próximo año, cuando nos cambiemos. De aquí a diciembre es el prologo. Espero en serio que todo resulte. Lo hablamos siempre con Ch de vuelta del CEP.

15/07/13
Llegando de donde Br. Fumamos y nos mandamos los dos últimos capítulos del siglo del yo, una serie a lo Zeitgeist pero centrada en la alianza psicoanálisis-publicidad-relacionespúblicas-espectáculo-capitalismo. El pobre de Freud, el pobre de Reich, sus hijos, sus nietos, sus discípulos, esposas, todos convencidos y bienintencionados diluidores de las posibles intuiciones revolucionarias de sus mentores. Buena pero quizá demasiado introductoria, como para primer año de u. Me vine caminando. Unas calles tan solas, un barro, un frio… y los perros más enojados del mundo. Estaba escribiéndolo aquí pero tuve que twittearlo: “Hoy los perros enojados de la noche me recordaron cuando era chico y volvía a la casa con piedras, hubieran o no perros enojados”. No eran de esos que uno cacha que son juguetones y te ladran como arrancando, o meneando la cola. Estos venían de frente y se acercaban cada vez más, en una mala onda evidente y creciente. Solo cuando crucé a la calle de en frente y revoleé un camote por los aires desistieron. Nadie me vio.

(…)

Otro día. Muchos días después del párrafo anterior. Escribir aquí es más simple que en mi diario, pero aun así es algo que no está ocurriendo todos los días. La época en que escribía todos los días es reciente y en cualquier momento vuelve a ocurrir. Recién fumé y vi una película muy aburrida de Wong Kar-wai (antes escribí que venía sin nada porque esto es solo hoja). Me tomé una sopa para uno de espárragos. Me di cuenta, quizá de puro enmarihuaneado, que en realidad nunca me había gustado ninguna sopa, que siempre me gustaron más los colores, la textura, la inmediatez, el humo que en invierno se ve mejor. Es raro cómo uno se da cuenta de cosas sin importancia de maneras definitivas. En fin, salvo la de champiñones, creo que ninguna sopa merece la pena. Además, son pura sal.

Y de eso puedo hablar: de sopas. Estos días, desde que llegué de Curicó, he estado bañándome solo luego de correr, es decir, cada dos o tres días. Salimos a correr con C, me sirve porque los 20 minutos iniciales que voy con ella me dan un ritmo introductorio que no me sé dar solo. Hoy corrí 50 y quería más. Creo que la verdad del running está en punto medio entre lo que dice el cuerpo y lo que dice Ch. Y la verdad del mundo, también, quizá. Y leo los fragmentos de un discurso amoroso de Barthes que usaré para este capítulo, hago almuerzo, lo de siempre. A veces agarro al gato y lo abrazo. Lo pongo encima, le toco la cara, ahí en ese punto en que uno los ve que ellos mismos se refriegan contra los bordes de los muebles y demaces. C me dice que a veces me envidia por poder hacer todo lo que quiero cuando quiero hacerlo, le digo que tampoco es tan así.

22/07/13
La novela está ahí tirada. Se retoma cada dos meses o algo así. Se retoma, es decir, se lee de cabo a rabo, se reescribe, se le borran cosas, y se la agrega al final, como mucho, una o dos páginas. Voy en la parte en que no sé si hacer que se trate de amor o de algo más extraño. Yo cacho que voy a hacer que todo termine en una empresa de completadores de novelas para Bartlebys. Debería mandarte lo que llevo, y a Ch también. El domingo pasado aquí Ch me dijo en tono muy serio: “amigo, ¿qué cree usted que va a ser lo primero que voy a leer apenas termine mi tesis?”. Le dije que no sabía. “Su tesis”, respondió.

01/08/13
Otra menudencia: como solo puedo ver la mitad de arriba de mi pantalla del cel no puedo devolver mensajes de textos, ni digitar números nuevos, ni ver los últimos dos mensajes de texto recibidos. Tengo que esperar que lleguen más mensajes para que bajen y queden en la parte buena de la pantalla, así que recién hoy, gracias a tus últimos dos mensajes (que no puedo ver aún) vi un mensaje que C me mandó hace dos días (Plaza de armas. Una paloma acaba de chocar con mi cabeza. Camila en la ciudad).

*
EXTRACTOS DE MAILS CON F, VUELTA:

Hoy entregué la tesis. –Mira que se ve lindo con corbata, no te reconocí, me dijo Judith Bell, la coordinadora académica. Esas salas de la universidad. Con sus computadores Compaq o Acer del año 95, con sus profesionales académicos que mueven el mouse de una manera muy lenta, lenta como toda la arquitectura de la universidad polvorienta. Me dijo que eligiera qué profesor me evaluara, que eligiera dos. Le dije: “cualquiera”. Creo que esto ya te lo dije. Estoy confundido.

(…)

Acabo de salir a comprarme una empanada al paseo Bulnes. Frente a la librería Gonzalo Rojas. Antes de eso pasé a preguntar ridículamente al McDonald y al Burger King por una promoción que había desaparecido hace muchísimo. En ambas partes se rieron de mí. La promoción consistía en que si uno cargaba su tarjeta BIP con dos mil pesos, a uno le daban una hamburguesa y una papa frita extra gratis. Y en el fondo nunca quise comer, nunca tuve hambre, solo fui porque quería hacer algo solo, porque ese es en el fondo el tema de mis temas.

Luego de eso se me ocurrió hacer otra cosa: comprarme la historia de la sexualidad, de Foucault. Pero las librerías ya estaban cerradas. Y fue una idea loca. También pensé en comprarme una novela rarita, de algún japonés o japonesita, que no fuese murakami, de una tal Banana Yoshimoto que la Neko siempre me la ha recomendado, o de alguna china o coreana. Algún libro simpático.

Pero no. Me dio por Foucault. Me dio por la Historia de la Sexualidad. No importa, si total, fracase igual en ese proyecto. Es que me vi leyendo un libro original. A todo esto, comenzaré campaña profunda de recuperación de mi capital de libros. No tengo ningún cálculo de qué libros tengo. El otro día, en la pieza de Bt. (porque fuimos donde la Bt.), vi mi libro de Zizek. Entonces me acorde cuando era tan perspicaz en cuanto a indagar teorías estéticas de donde fuese. Y ahora, yazco en un mar de papeles, de libros, decretos, leyes, contratos, facturas, cuentas, deudas.

(…)

El bar se llamaba La Playa, y cuando EVM escribió el Paris no se Acaba Nunca dijo que había pasado el año nuevo del año 2000 allí, solo, y que en la barra, mientras todos los juegos artificiales sonaban, le dijo a un caballero borracho “yo fui francés, y soy Charles Baudelaire muerto”. En ese Bar La Playa estaba yo. En ese bar, además, Jorge Edwards había tomado mucho pisco indagando sobre su tío, mucho más genio que él, que se llama Joaquín Edwards Bello. En ese bar estaba con mm

(…)
Hoy paso algo que puede ser considerado un suceso elegante. Me invitaron a jugar futbol un grupo de humor, que sale en un programa de TV, que se llama Fusión Humor. Estaremos atentos para ver en qué lugar es el partido.

(…)

Leí esas dos páginas del libro de cartas de Auster y Coetzee. También voy en la 120 de El mapa y el territorio (mapas Michelin), en la 160 de La broma, en la 60 de un libro de Gabriel Salazar, en la 40 de un libro sobre el erotismo de Bataille (bastante fome). Y hoy me acabo de comprar Defender la sociedad, de Foucault, en $15.000. Lo leeré (ya empecé a leerlo hoy mismo) porque calculo que defenderé mi tesis a fines de agosto, y como estos libros de Foucault son clases, la lectura es simple, amena (pero no por eso menos interesante teóricamente).

*
Lago LLeu-lleu, Felipe Lefever (12/05/08)

Iba a rescatar de los anales
todos los bailes de los pinos,
la inutilidad sublime de los animales y
de mí, de la triste manera
de caminar de mi tío,
el canto enfermo de las aves en el
cielo comprado y, sin embargo,
preferí la contemplación quieta,
el instante sin nombre que los
ridículos llaman poético.

Iba a rescatar los recuerdos
contaminados de su repetición urbana.
pero preferí el ocio y dejar la urbe
caducando.
Iba a trascender y preferí la inmanencia o
el árbol que juega con
el tiempo soñando conmigo,
que prepara hoy
su disolución
entre este viento norte
que no merece viajar hasta
el centro del país.

*
(24/07/07)
Íbamos hablando-caminando por ahí por el paseo ahumada y aparece un tumulto de gente en una esquina. Se oyen gritos y ruido. Hay un camión de basura y unos cinco pacos y un número considerable de ambulantes que los tienen cercados. Los pacos tienen de rehén a un ambulante y los locos les tiran basura botellas de todo. Nos acercamos harto, más de lo que las mamas y la tele recomiendan. Estamos a dos metros de los pacos, inspeccionando sus caras nerviosas, cuando de pronto los ambulantes agarran tres contenedores de basura que estaban amarrados así como una muralla y los empujan hacia los pacos y uno gordo se cae tontamente. Al lado nuestro un viejo mirón que al parecer viene de su aburrido trabajo. Se entusiasma y le tira una botella chica a un paco, tímidamente, y se esconde ahí tras el quiosco, vestido de oficinista, nos mira pidiendo aprobación, está totalmente seguro de que tendrá nuestra aprobación, se la damos con un movimiento de cabeza y se va, y nos da mucha, mucha, mucha risa. La cosa sigue largo rato, los pacos finalmente ganan y nos sentimos satisfechos por el acontecimiento que la ciudad nos brinda.

*
Vamos con C a casa de su amiga Pa: Chocolate caliente y gente que no conozco. Al bajarnos del metro nos topamos con la finalización de Colo-Colo-Rangers. C teme. La clave es mezclarse, le digo. Así que nos incorporamos a la familia colocolina (literalmente, habían muchas familias). Ya en el lugar, empiezo a pensar que ya no sé relacionarme con extraños, que estos meses de aislamiento han hecho lo suyo, pero al igual que el miedo de C a los colocolinos, son puros prejuicios, y terminamos riéndonos.

*
“Sentimiento razonable: todo se arregla –pero nada dura. Sentimiento amoroso: nada se arregla –y sin embargo dura”. (R. Barthes)

*
Nunca me había aprendido una canción de memoria (Just friends en la versión de Chet Baker).

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febrero

Se piensa distinto arriba de la bicicleta, a la hora en que la ciudad ya se acabó. Una extraña o material sensación de tranquilidad, de que la jornada ya terminó. Los runners, los paseadores de perros, las señoras regando, la ausencia de autos, la temperatura exacta. Disponer de la totalidad de las calles. Llegamos hasta Pocuro con F que andaba jugando a la pelota. Lo dejé en plaza italia y seguí dando vueltas, improvisando calles. Al menos ya no me pierdo tan catastróficamente como antes, o también: perderse en bicicleta es algo menos notorio que perderse a pie. Escuché dos veces el Impulse de Coltrane: ida y vuelta. Vi un accidente de vuelta: la moto en el suelo, echa mierda, y el momento en que echan la camilla con el tipo a la ambulancia. Seguí andando con más cuidado, durante unos minutos pensé que podría haber sido yo. Después seguí pensando en cualquier cosa.

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John and Mary (Peter Yates, 1969)1

John and Mary, Peter Yates, 1969. Lo mejor que he visto últimamente. Todo parte con un Dustin Hoffman que se hace el dormido mientras Mia Farrow recoge su ropa, sus cosas, y husmea la casa que, como se intuye, le es totalmente extraña. John (Dustin) la ve levantarse, husmear, y cuando Mary (Mia) se da vuelta, John vuelve a hacerse el dormido. Él desea verla de verdad y por eso trata, kantianamente, de omitir el efecto de su mirada; ella, un espíritu libre, simplemente se levanta desnuda, pasea y eventualmente se pone una bata. Él calcula pero desea el asombro; ella se deja llevar pero quiere alguna permanencia. La historia que sigue, sin ser aburrida, es clásica: ni Mary ni John quieren parecer desesperados por tener una relación seria, pero tampoco quieren resaltar el carácter transitorio de una aventura, porque quizá realmente se gustan, o se van a gustar, cosa que aún no saben bien, entonces todo se les va enredando, hasta que al final se desenreda. Ahora, lo que deja de ser clásico, lo realmente bello de esta película (aparte de las actuaciones y todo), son los recursos, cómo se cuenta lo que se cuenta (la máxima hegeliana de “la forma da forma y contenido” se aplica totalmente en este caso). Y se trata de una simple voz en off, un subtitulo que va mostrándonos todo lo que no dicen los personajes y que tensiona y contextualiza cada frase y cada gesto de los amantes. Por debajo de la película oficial, avanza otra película. La independencia de Mary y una relación reciente de John (de la cual aun guarda vestigios la casa de éste) van horadando poco a poco la imagen que cada uno se hace del otro, y todo ese contenido, al no poder salir en el momento correspondiente, se va distorsionando. Y eso es el amor: lo que va hilando el recorrido de la distorsión, del desfase. Todo lo no dicho se les va amontonando, pero no es un caos, no para uno, el espectador, que asiste, línea a línea, cuadro a cuadro, a la distancia especifica entre lo no dicho y lo dicho. Y eso, ese pequeño recurso, ese explicitar el desfase que es el sujeto, lo empapa todo de una complejidad que, según entiendo, no era muy popular en los romances sesenteros (pero creo que esta película es hermosa más allá de este dato cuantitativo).

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“Ahora nada me da miedo: si no me dan trabajo, viviré en el pueblo; criaré cerdos, ocas, cuidaré el huerto y ¡los mandaría a todos al diablo!” (Andréi Tarkovski, Martirologio, Diarios 1970-1986)

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“¿Puedes concentrar tu fuerza vital y lograr como el niño el más alto grado de debilidad?” (El Tao de la gracia, Lao-Tzu)

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“Era la primera vez que me apuntaban con una pistola, y me maravillé de lo cómodo que me sentía y con qué naturalidad aceptaba las posibilidades del momento. Un movimiento en falso, una palabra equivoca, y podía morir sin motivo alguno. Esa idea tendría que haberme aterrorizado. Debería haberme impulsado a salir corriendo, pero no sentí deseos de hacerlo, ninguna inclinación de interrumpir el flujo de los acontecimientos. Una inmensa y horripilante belleza se había abierto ante mí, y lo único que quería era contemplarla”.
(Paul Auster, El libro de las ilusiones)

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Isabelle Huppert curándose con Soju en una película coreana. Anoto en un cuaderno: “embriagarse con soju alguna vez”.

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Curicó Unido vs Barnechea FC. Primer partido oficial del año. Me encuentro con un amigo de Curicó que no veía hace ¿10 años? También viene mi papá en los buses de la hinchada. En el camino van sumándose conocidos y también desconocidos con la camiseta de Curicó. El chofer del transantiago que nos deja en san Carlos de Apoquindo ha saludado y se ha despedido correcta y lentamente de cada persona que ha bajado y subido a su transporte. Otro mundo. Nos deja en la puerta misma del estadio. Con uno menos durante casi todo el partido, ganamos 2 a 1. Ni Curicó ni Barnechea son lo que eran el año pasado.

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Tres partidos ganados y un empate. Este año Curicó sube a primera sí o sí.

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Sueño: sigo a un guardia que se lleva a alguien por estar robando en el supermercado. Van en un ascensor y me subo. Los dos deben tener la misma edad. Sus rasgos no son muy distintos. Parece que me he subido a propósito al ascensor, el hurtador lo sabe, el guardia lo sabe, y parece que también sabe que voy pensando que los supermercados merecen ser robados, porque lo siguiente, y lo único, que me dice antes de que me baje del ascensor es: “¿Entonces dime, ¿cuál es la represión correcta?”. Me bajé del ascensor y me escabullí por unas escaleras interminables, sin poder contestarle nada.

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El otro día, Ignacio Agüero, 2012. Pillo este documental gratis al frente del MAC. Voy sin ninguna expectativa, sin siquiera recordar que es el mismo que hizo el Diario de Agustín, lo único que, ya hace años, vi de él. La cámara se queda en la casa, en los gatos, en los pájaros, en el patio, en las fotos familiares. A veces hay relato, a veces no. Suena el timbre, Agüero deja la cámara filmando, conversa con el visitante de turno (cartero, vagabundo, etc.). “Bueno, usted vino a mi casa, yo mañana iré a la suya”, le dice al primer visitante, y allá parte con su cámara. Un poco como Herzog, que va dejando escurrir el documental, yendo hacia el obstáculo en vez de sortearlo, pero solo un poco, porque aquí el azar está determinado.

*
Que la realidad entre, se cuele. Que la letra o el sonido o la imagen se deje también capturar. Escribir sin que el lápiz toque la hoja. Para después poder escribir encima de un objeto firme. Tomar en vez de crear. Tomar y devolver. Atestiguar. Reordenar. No crear nada. No crear conciencia. Devolver, sí, pero nunca devolver lo mismo que se ha tomado. O crear solo embudos. Llenar de citas y narración. Narrar siempre la posibilidad por encima de lo dado. Literalmente por encima. Ej.: subvertir la lógica de los noticiarios, cambiando solo el texto. Lo mismo con la publicidad. Rayar ya no los muros sino la forma misma. El miserable estado representacional del mundo pide a gritos que ejerzamos el milenario derecho a escribir por encima de la escritura ya muerta. El genio no es necesario, el diploma menos. ¿A quién podría interesarle formar parte de una vanguardia, cuando está la oportunidad de hacer algo concreto y útil, que puede o no ser arte? “El mundo ya está filmado, ahora se trata de cambiarlo”.
Sueño con que hagamos un (mini)documental, querido S.

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”La dureza y la fuerza son satélites de la muerte. La flexibilidad y la debilidad expresan la lozanía de la existencia”. (Zerkalo, Tarkovski)

*
No esquivo la blasfemia, ni el veneno.
La muerte no existe,
inmortales son todos. Todo es inmortal.
No hay que temer a la muerte ni a los diecisiete,
ni a los setenta. Solo hay luz y realidad.
No hay oscuridad ni muerte en este mundo.
Ya estamos todos en la costa del mar
y soy de los que recogen las redes
cuando en cardumen viaja la inmortalidad.
Llamaré a cualquiera de los siglos,
entraré en él y en él construiré mi hogar.
Vivid en la casa y la casa existirá.
(Arseni Tarkovsky)

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The Walking Dead, S03E11. Andrea podría haberse fabricado un escudo de zombies en 360 grados e ir escondida en medio. Podría habérsele zafado un zombie-guardián, empiezan a entrarle zombies, pero lo arregla. Ideas como esta se le ocurren a uno porque ya le están poniendo mucho color con que la amenaza ahora son los humanos. Ya se entendió el punto, ahora podrían volver a compensar. Falta el toque clásico de Romero, la distensión, la comedia. Podrían mezclar ambas amenazas (zombies, humanos). Por ejemplo, este episodio: al darse cuenta que, ante un ataque del Gobernador, están en desventaja numérica, se les ocurriera esperarlos con trampas a base de zombies, en los arboles, bajo tierra, camuflados… ¡por último una catapulta que tire zombies! Así este capítulo podría haber terminado con alguna frase para el bronce del tipo: “no solo somos 10 tipos encerrados en una cárcel, somos cientos”, y ahí una toma aérea de la cárcel y sus alrededor repletos de zombies.

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enero

Morena simple haciendo running con la camiseta de la selección chilena. Pero no la nueva, sino una de los noventa, cuestión que la hace aún más rica, subjetivamente sí, porque ni sé cómo sea su cara, ni ella misma: solo la veo en velocidad (mi velocidad más su velocidad)

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Morales 2013. La misma hueá de siempre. No es que me aburra, pero siendo los mismos y lo mismo, no hay nada que contar que no haya sido contado en los otros paseos a morales. Quizá lo más notable de esta vez sea que al día siguiente de irnos hubieron una serie de aluviones, nico tuvo que ser rescatado en helicóptero, y se corto el agua en varios sectores de Santiago.

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“No hay ningún juez en ninguna parte. Lo que no está resuelto por el amor se queda para siempre en la ansiedad” (JLG, Nouvelle vague, 1990)

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Soñé que entraba a una casa del Marín. A medida que me adentraba la casa dejaba de ser una casa y se iba componiendo de varias de sus pinturas. Verde y blanco, colores predominantes. Muchos portones, espacios abiertos, y laberintos.

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Miércoles 23. Traspasando las citas de la Fenomenología del Espíritu de Hegel a word, lo bueno es que encontré un pdf con la misma edición de mi libro subrayado y voy haciendo copypaste. Hago esto no por seguir estirando el tiempo de tesis sino porque el profe guía finalmente me agregó algunas indicaciones y sugerencias luego del último informe. Cada vez que tomo la Fenomenología echo de menos las clases de Pérez, ¿se habrá terminado el seminario infinito ya? Me conformaría con llegar a las últimas 50 páginas ahora en marzo.

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“La frivolidad y el tedio que se apoderan de lo existente y el vago presentimiento de lo desconocido son los signos premonitorios de que algo otro se avecina” (Hgl)

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La rojita. Mario salas. Castillo. Rabello. Ese tiro libre de Rabello. El arquero que tiene cara de Gary Medel y no me acuerdo cómo se llama. Todos en realidad. Una alegría ver todos esos partidos. Por otra parte, tampoco se necesita tanto para sobrepasar a estas defensas sub-20.

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Vagabundo enojado aleteando y alegando no sé qué. Voy corriendo por el parque y lo veo de lejos. La impresión inmediata es: dos niñas asustadas, contra la baranda y un hombre andrajoso de unos 40 años aproximándose peligrosamente (más que vagabundo-perezoso-lastimero éste era del tipo vagabundo-ágil-mañoso) La seguridad del sudor e ir en movimiento me hacen acercarme de golpe. El conflicto es con dos niñas malabaristas que “le quitaron su semáforo”. Trato de mediar y decirles que lleguen a un acuerdo pero el wn es puro aleteo así que lo insto a que siga su camino. “Camina”, es lo último que le digo. Pero apenas lo veo desistir, apenas veo cómo asume que está en desventaja ante mí y se va, me siento mal, que exageré. “Camina”, ¿de dónde saqué esa hueá?, ¿quería quedar como rey ante las niñas?, quizá el hueón efectivamente tenía más derecho que ellas.

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“Desde una cumbre es mucho lo que se ve; en un sótano, es mucho lo que se hace. ¿Es posible a la vez…? ¿Puede un pensamiento ver en nosotros desde arriba, y actuar desde abajo?” (Simone Weil, Cuadernos)

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Acomodé su gorrito al pasar,
destartalado en brazos de su padre,
me miro manso en la 148.
(27.10.05)

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“He bebido –en el café del Toro- demasiados aperitivos. Un viejo, vecino mío, muge dulcemente como una mosca. Una familia, reunida en torno a la niña de primera comunión, bebe unas cañas. Unos militares alemanes pasan rápidamente por la calle. Una chica sentada entre dos obreros («Podeis meterme mano los dos»). El viejo continua mugiendo (es discreto)” (Bataille, El aleluya y otros textos)

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-Si es así, ¿por qué le desagrada hablar de sus novelas?
-Porque hablar de una novela no tiene ningún sentido.
-Sin embargo, resulta apasionante escuchar a un escritor hablar de su creación, explicar cómo, por qué y contra quién escribe.
-Si un escritor consigue ser apasionante al respecto, entonces sólo hay dos posibilidades: o repite en voz alta lo que ya ha escrito en su libro, en cuyo caso es un loro; o cuenta cosas interesantes de las que no ha hablado en su libro, en cuyo, caso el susodicho libro es un fiasco, pues no se vale por sí mismo (…) Si logran ser apasionantes y púdicos al hablar de su obra, no hay duda de que se trata de plumíferos. ¿Cómo quiere que un escritor sea púdico? Es el oficio más impúdico del mundo: a través del estilo, de las ideas, de la historia, de las investigaciones, los escritores no hacen otra cosa que hablar de sí mismos, y además con palabras. Los pintores y los músicos también hablan de sí mismos, pero lo hacen con un lenguaje mucho menos crudo que nosotros. No, señor, los escritores son obscenos; sino lo fueran, serían contables, conductores de tren, telefonistas, serían gente respetable.

Son los lectores-rana. Constituyen la inmensa mayoría de los lectores humanos y, sin embargo, no descubrí su existencia hasta muy tarde. Soy tan ingenuo. Creía que todo el mundo leía como yo; yo leo igual que como: no significa únicamente que lo necesito, significa sobre todo que entra dentro de mis cálculos y que los modifica. Uno no es el mismo si ha comido morcilla que si ha comido caviar; uno tampoco es el mismo si acaba de leer a Kant (Dios me preserve de hacerlo) o a Queneau. Por supuesto, cuando digo «uno» debería decir «yo y algunos más», ya que la mayoría de la gente emerge de Proust o de Simenon sin inmutarse, sin haber perdido ni un ápice de lo que eran antes y sin haber adquirido un ápice de más. Han leído, eso es todo: en el mejor de los casos, saben «de qué se trata». No crea que exagero. Cuántas veces he preguntado a personas inteligentes: «¿Este libro le ha cambiado?» Y me miraban con los ojos muy abiertos y aspecto de decir: «¿Por qué quiere usted que cambie?»” (Amélie Nothomb, Higiene del asesino)

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¿Por qué ya no escribo nada? Anoto el tópico de lo anotable, cada dos o tres días, y lo dejo ahí a la espera de las ganas de rellenarlo. Esto, este párrafo, obviamente, está siendo de corrido. Casi todos los otros no. Pasa que despierto y leo un rato. Si son más de las once no desayuno (solo he desayunado como cuatro días esta semana) Nisiquiera sé si me sirva tanto para la tesis, pero está entretenido Zizek; las partes lacanianas duras, incomprensibles y aburridas para mí, son soportables porque también habla de Hegel y comenta películas. 2666 me aburrió, El libro de las ilusiones de Auster también, y por eso quizá empecé a revisar los textos de filosofía que hace años había dejado a medias. Hace días que no salgo en serio de la casa. Salir en serio, es decir, por toda una mañana, por toda una tarde. Necesito un trabajo de medio tiempo. Mi última excusa era la bici, la estupidez de trabajar y pagar con ello el transporte público, pero la bici, después de tres intentos fallidos de ir a buscarla, llegó sola. Salí a echarle aire, la tercera bencinera fue la vencida. Perdí un pedal en el camino. Simplemente se desatornilló y se cayó y como no iba andando sobre ella no me di cuenta. Volví sobre mis pasos y lo encontré. En el fondo me gusta la manera en que nada me resulta a la primera; primero me da rabia, pero acto seguido pienso que es una escena de humor en blanco y negro. Realmente necesito un trabajo de medio tiempo, de tercio tiempo, de cuarto tiempo: lo que sea. S, vía youtube y power point, hace videos pedagógicos y le pagan por ello. Si estás leyendo esto, me sigue interesando. Así que eso, al menos tengo comida, transporte, estoy encerrado y la tesis avanza. El profe guía incluso me ha contestado y podría decirse que estamos comunicándonos. Es domingo aún, casi medianoche, y la Radio Beethoven es una hueá tan querible. Está ese actor que era el papá del profe de la serie El reemplazante hablando sobre la última película de Raúl Ruíz. Puta que tiene olor a pan amasado y mantel a cuadros esa voz.

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noviembre

Viernes 02. Enlace en directo con el profesor rossa contando chistes en cama, en su casa, enfermo de no sé qué. Decido darle una oportunidad a La red.

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“Mi amigo decía que para alguien que viaja en un tren el mundo no es una casualidad, aunque el tren esté atravesando territorios desconocidos para el viajero, territorios que el viajero no volverá a ver nunca más en su vida. Tampoco es una casualidad para el que se levanta a las seis de la mañana muerto de sueño para ir al trabajo. Para el que no tiene más remedio que levantarse y añadir más dolor al dolor que ya tiene acumulado. El dolor se acumula, decía mi amigo, eso es un hecho, y cuanto mayor es el dolor menor es la causalidad.” (Bolaño, 2666)

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Cada nuevo día, los perros olvidan el mundo. No tengo otra explicación para estos perros de al lado. Seguramente olvidan que, luego de que el vecino se va a trabajar por la noche, a uno lo dejan encerrado adentro de la casa y el otro se queda afuera, y al otro día el vecino vuelve, y los suelta, y les da comida, y así sucesivamente. El de afuera insiste en llorar y el de adentro, además de llorar, raspa la puerta con las patas, hasta como las tres de la mañana, como si algo distinto pudiera pasar, como si no fuera el mismo día repetido una y otra vez. Estoy seguro que otros perros se acostumbran, aprenden, se rinden. Estos llevan meses así, viviendo el mismo día de la marmota, pero en versión ahueoná.

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“Ni bienaventurados como los elegidos, ni desesperados como los condenados; llenos de una alegría para siempre sin destinación.” (G. Agamben, La comunidad que viene)

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Ando por el centro y paso al correo a buscar lo que mandó mm. Antes un helado en el buenissimo. Penca el helado. Ni idea qué haya en la encomienda. La paseo harto rato por el centro sin saber qué es, haciendo trámites cortos, hasta que me siento en la plaza, me como el helado, y me encuentro con una fotocopia de Lynch que empiezo a leer ahí mismo. También viene Saló de Pasolini en un dvd. Uno piensa que es inútil mandar cosas, que todo es zipeable, dropboxeable, maileable, hasta que recibe algo que se abre con las manos en la banca de una plaza.

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“Cada uno de nosotros lo que quiere es casarse contigo, vivir contigo, tener hijos contigo, envejecer contigo, pero ahora, en este momento de nuestras vidas, lo único que queremos es conservar tu amistad.” (Bolaño, 2666)

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Despierto a la hora del pico últimamente. A veces estoy soñando algo importante y me levanto a mear y es como si aguantara la respiración pero en la mente, tratando de no dejar entrar ni salir nada en ese trayecto hacia el baño, para así poder continuar donde mismo en el sueño. Creo que hoy dormí 10 horas. Tendré que ir a depositarle a C el lunes no más. Tampoco era urgente. Nada ha sido muy urgente. Me digo que la falta de urgencia ha sido mi determinación, mi fatalidad. Excusas. Si este año hubiera escrito al mismo ritmo frenético que siempre, este diario no habría tenido muchas diferencias con La novela luminosa de Levrero. Por eso es que este año he escrito menos que nunca.
De lo poco que recuerdo, porque solo recuerdo los sueños durante la mañana, y como no los he estado anotando se olvidan: soñé que jugaba basquet con Sergio, en una cancha de tabla, no recuerdo nada más ahora, pero siempre que sueño con el basquet despierto con ganas de tener una cancha al lado de la casa y partir a jugar solo. Saco como conclusión que quizá sea así, mediante la actualización de la habilidad en el sueño, como puedo volver a retomar el basquet, sin mayor problema, cada dos o tres años; soñé con los supuestos 3 días de oscuridad. Me mandaba una maratón de Santiago a Curicó, conociendo a mucha buena gente entremedio. Tenía la sensación de que en la total oscuridad todos estaban iluminados, llenos de una extraña bondad; soñé con una mujer de twitter cuyo avatar es una cabeza de dinosaurio. Estábamos en un living, todos muy distendidos compartiendo, yo sentado al lado de ella, pero no podía dirigirle la palabra: estaba sin polera y sus tetas eran descomunales, nisiquiera bonitas, ni normales, sino como de modelo, es decir, falsas, paradas, puntudas, apuntándome, molestosas, como un artefacto que, sin inspirar deseo, igual hacía que uno, o yo al menos, no pudiera dirigir la vista hacia ese sector. El contraste era notorio, de manera que, más que pudor, lo que me imposibilitaba dirigirme a ella era el hecho de que, si iba a ser sincero, tenía que decirle que esas tetas no se le veían bien. Al parecer a nadie más le importaba el asunto, o nadie estaba viendo lo que yo veía.
Después de meses e incluso años de recordar con suerte un sueño al mes, sucede que recuerdo gran parte de lo soñado las últimas cinco noches. Lo primero que pensé, y que en su calidad de secreto, de pensamiento silencioso, no me avergonzó tanto, fue que tenía que ver con el cambio de conciencia, con la volada maya new age 2012.

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JF, en el último mail hace como tres semanas, me dejó su cel. Me dijo que todo estaba ok con los tiempos de la tesis, que en enero, si no había terminado, habláramos de nuevo, pero que de todos modos me dejaba su cel, que anoté aquí en este diario. No recuerdo en qué términos lo dijo, pero dejó en claro que, pese a que ya estaba todo arreglado, yo debía llamarlo. Aun no lo llamo. Enfermedad culiá de aplazarlo todo. En cualquier caso mi cel cagó ayer así que voy a escribirle no más: le diré que mi cel murió hace unas tres semanas y no he podido llamarle.

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“La riqueza se ha convertido en riqueza por el hecho de serlo. Ya no hay otro tipo de fortunas. El dinero ha perdido su cualidad narrativa, la que poseía la pintura en su momento. El dinero se habla a sí mismo (…) Conoces mi descaro ante cualquier cosa que se haga llamar idea. Una idea es tiempo que vive en el futuro. El dinero creo el tiempo. Solía ser al revés. El registro del tiempo aceleró la marcha del capitalismo. La gente dejó de pensar en la eternidad y se concentraron en las horas. Horas medibles. Horas humanas, haciendo el trabajo más eficiente. El cibercapital crea el futuro. Porque ahora el tiempo es propiedad corporativa. Pertenece al sistema de libre mercado. El presente es más huidizo. Ha sido retirado para dejar paso al futuro de mercados no controlados y enormes potenciales de inversión. El futuro se hace insistente…” (Monologo de Samantha Morton en Cosmopolis de Cronenberg)

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Almuerzo mirando los bombardeos en Gaza, un video que encontré en facebook. Me salen unas pequeñas lágrimas (pequeñoburguesas, supongo) viendo la desesperación de una mujer especifica que no saber a dónde correr, que se resiste a la idea de tener que correr hacia algún sitio. Y los hueones levantando a los niños muertos entre los escombros, plomos, morados, lacios, levantándolos como una súplica, como si el cuerpo mismo funcionara como signo de exclamación. Es absurdo. Y también es racional. Hacía tiempo que no sonaba las sirenas en Tel Aviv, supongo que eso le da el tono terrible: se les nota que, a diferencia de las miles de imágenes de medioriente que uno ve cada día, estos ya estaban acostumbrados a cierta paz.

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http://los-mejores-comics.blogspot.com.

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“No soy capaz de decidir si soy un dibujante que escribe o un escritor que dibuja. El cómic resuelve de forma adecuada esa contradicción de una forma nueva y muy satisfactoria. También encarna, para mí, la unificación del arte Alto y Bajo. El cómic es un medio originalmente Bajo que ha sido puesto al servicio del arte Alto a través de una dinastía que empieza con Krazy Kat, continúa con el Madde Kurtzman y Crumb y los underground, y llega hasta ahora” (Bill Griffith)

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“Un cómic no es tanto más grande cuanto más se acerca a la forma novelística, de igual modo que un novelista no es mejor escritor si sabe disparar un rifle, ni un policía mejor policía si sabe tocar el violín” (Andrés Ibáñez)

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Espiritados. Singladura. Óbice. Argot. Munificente. Las palabras desconocidas que he subrayado en lo que llevo de 2666.

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Thyrathen o en el umbral. El ser dentro de un afuera. La umbralidad de la gracia. La experiencia de un límite. El punto que conecta finitud e infinitud es una mampara que, vuelta fin en sí misma, debe olvidar tanto la casa como el mundo. La parte fome: la imposibilidad (kantiana) de contenido del umbral. La parte rescatable: es posible sentarse en la mampara, mirar, compartir con otros; vaciar las cosas, juntos.

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“Es conocida la parábola sobre el reino mesiánico que Benjamin (que la había escuchado de Scholem) contó una tarde a Bloch y que éste transcribe en Spuren: «Un rabino, un verdadero cabalista, dijo una vez: para instaurar el reino de la paz no es necesario destruir todo y dar inicio a un mundo completamente nuevo; basta empujar sólo un poquito esta taza o este arbusto o aquella piedra, y así con todas las cosas (…) El pequeño desplazamiento no se refiere al estado de las cosas, sino a su sentido y a sus límites. No tendrá lugar en las cosas, sino en su periferia, en el estar a gusto de toda cosa consigo misma (…) Que el mundo sea, que cualquier cosa pueda aparecer y tener rostro, que existan la exterioridad, y el desocultamiento como la determinación y el límite de cada cosa: esto es el bien.” (G. Agamben, La comunidad que viene)

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Martes 27. Última ida del año a la parcela de bruno. Hacemos una parada en romeral, un amigo malabarista, unas fumadas, y de nuevo otra micro. Llegamos y de cabeza a la piscina. Piscina y mate que resetean del paragua. Ese paragua que ocurre una vez al año. Al otro día tomo la podadora y entro en trance. Cortar el pasto es una experiencia mística, como contar granos de arroz.

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octubre

“La violencia excedente en la historia, originariamente motiva por la escasez, ha generado instituciones que, cosificadas, la prolongan y legitiman mas allá de la época histórica en que pueda tener sentido, y la presentan falsamente, como paz” (CPS, La violencia del derecho y el derecho a la violencia)

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“En cambio, todo este sistema eclesiástico… Cuando llegaron a la catedral, y estaban los obispos metidos con sus mitras y el otro con el cáliz dorado… Una mierda. No cachan una. Vendan todas esas huevás y regálenselas a los pobres. Eso lo decía un obispo de la iglesia: San Juan Crisóstomo, obispo del siglo V, del imperio bizantino. Decía: “¿a quién llaman ustedes ladrón?, ¿a quién les roba las cosas?, ¿y ustedes, que tienen tantos trajes de oro metidos adentro de sus roperos, ustedes que les ponen cálices dorados con piedras preciosas mientras Cristo se muere de frío en las barriadas de Bizancio? ¡Ustedes son ladrones!”. A este lo exiliaron cinco veces. Eso es lo que falta hoy día”
(Mariano Puga, The Clinic, 08 de Octubre)

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Fin de semana en parcela de b, ch y f vienen de stgo. Volantines, weed, campeonato de pes, tesis, running y el partido de mierda de Chile con Ecuador. Casi en el suelo riéndonos de ch imitando al pillo vera. El clima no está como para piscina y la piscina misma no está como para piscina. Agua verde y hojas. Clima de playa. Hasta aire de playa. Barrimos, lavamos, la loza, cocinamos con esmero. F con su cámara nueva se pasea haciendo videos que parece que aun siguen en el pc de b. Ch debe haber comprado unas 50 frutas en total y al final de la jornada ya no queda nada. Un campeonato lo gané yo y el otro él. Ahí, el viernes 12, y luego de consultarlo seriamente con ch, dejé el pan.

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“Minitornado no afectó partido de fútbol” (UCV noticias)

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“En los manuales, el rey, la nobleza y el clero poseen Francia hasta el día en que se toma la Bastilla; luego es el Tercer Estado. Esta idea catastrófica de la historia, en que las catástrofes están marcadas por el final o el principio de un capitulo, la hemos absorbido todos nosotros durante años; no nos desembarazamos de ella y regulamos nuestra acción sobre ella. La división de los manuales de historia en capítulos nos llevará a cometer errores desastrosos” (Simone Weil, Escritos históricos y políticos)

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TESIS, UNA NOTA A PIE DE PÁGINA:
En La gravedad y la gracia Weil define como idolatría a la divinización de la historia propuesta por Hegel. Allí dice: “El cristianismo pretendió hallar una armonía en la historia. Ese es el germen de Hegel y de Marx” (GG. p. 116). Por cierto que no entraremos aquí en defensas específicas, ni ahondaremos en las causas de las ya popularmente vagas lecturas de Hegel; lo que sí haremos, eventualmente, será detallar ciertas ideas de Hegel, para poder así dialogar mejor con Weil. Dicho esto, el asunto -cuya referencia es, más o menos, toda la sección Espíritu de la Fenomenología del Espíritu- es el siguiente: Es en el obrar que el hombre individual es para otros una esencia universal, dejando de ser sólo una esencia supuesta, un mero interior. Y es que nuestro obrar es por definición un estar entregados a la negatividad. Lo que ocurre es que el individuo, cuando hace la experiencia de su obra entre otras obras, queda en un desfase y se quiebra la unidad interior; esa simple realidad de ser una obra (no alguien capaz de obrar sino esa obra misma) pasa ahora a la negatividad de estar expuesto a ser negado, interpelado, interpretado o afirmado. La obra pasa al elemento de la universalidad, o como ya han dicho otros: “estamos arrojados al mundo”, sí, pero más específicamente: somos un siendo arrojados al mundo en el que no hay fuero interno donde guarecerse, ni un lugar desde el cual se nos haya lanzado. La obra es un siendo. Una consecuencia inmediata (para el individuo) es que se pierde el núcleo del sí mismo, pues una actividad sola no existe sino entre otras actividades. Y así es como, a la larga, atravesando toda la historia de la modernidad, la individualidad experimenta ser efecto de la obra de todos y cada uno. Con esto lo que Hegel remarcaría, contrariamente a una idea armonizadora o simplemente divinizadora de la historia, es que existen ciertas responsabilidades previas o constitutivas al hecho de ser individuos; responsabilidades que no tiene que ver con ninguna determinación divina o de la naturaleza, sino con la autodeterminación del espíritu en el largo camino que debe recorrer la conciencia natural. Ese sería, a fin de cuentas, el carácter trágico del ser: que el origen es siempre la totalidad, que somos negatividad, y que, en definitiva, no podemos llegar-y-ser; requerimos al otro, a la comunidad.

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Parece que estoy haciendo mi tesis en clave de teología política, y hasta mística, porque mi voluntad marxista-hegeliana sobrepasa en demasía a mi conocimiento específico sobre ambos autores (no sé si sea mucha voluntad, muy poco conocimiento, o alguna otra combinación posible…), entonces como no me alcanza para hacer una tesis netamente política, citando con autoridad El Capital, hablando de Hegel con holgura, por mí mismo, y no por el Hegel que CPS nos ha dado en bandeja todos estos años, sí me alcanza, en cambio, para molestar y criticar a algún otro a quien sí he leído completamente (Simone Weil), y a quien tampoco me interesa destruir del todo, porque aparte que no se puede destruir por fuera a alguien cuyo empeño era disolverse a sí mismo, tiene hartas cuestiones rescatables (sus pensamientos acerca de una sociedad del trabajo espiritualizado hacen sentido con varias de las polémicas en torno a la crisis de la comunidad en la modernidad). En resumen: apelo a hacer chocar la delicadeza de Weil con el murallón de Hegel; la intuición que he tenido desde que empecé a leerla es que, más que hacerse pedazos en ese murallón de conceptos, lo traspasaría y quedaría dentro. Caerían algunos pedazos weilianos al suelo, y ahí el que quiere los recoge y emprende el camino místico. Al final, en la conclusión misma, me interesa llegar a alguna manera de no oponer Dios a la Historia, ni tampoco hacerlos, convenientemente, coincidir. No se soluciona ningún problema político-económico actual, no agrego nada al postmarxismo, pero al menos se raspan algunas últimas capas de platonismo y naturalismo.

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Hace más de un año que no me gusta nadie.

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“Una vida verdadera se plasma cuando aceptamos los regalos peligrosos que la vida nos hace. La existencia nos hace regalos pero, la mayor parte de las veces, estamos más espantados que felices por esos regalos”. (Badiou)

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Tres días en Santiago donde C. Caminar, caminar y caminar. No sé dónde chucha está mi pase, aunque tampoco importa porque ya expiró. Vemos algunos arriendos por barrio Brasil. Casas de muñecas, de japoneses, de enanos. Alfombritas, cocinitas americanitas, buenas terminaciones, piscina, lavandería, y un ojo de la cara. Concluimos de buena gana que hay que atenerse a la realidad de uno, empezar de cero en Ñuñoa, y quizá después, con el tiempo, cambiarse más al centro. Entre otras cosas, me traigo algunos libros, ropa y fotocopias que aun quedaban en plaza Italia, pierdo el pendrive en el parque de quinta normal y me compro 2666. La vuelta en bus a Curicó se hace en 50 páginas y una siesta.

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“Se puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se le puede retener con un poema. Vaya, ni siquiera con un movimiento poético”. (Bolaño, LDS)

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Me imagino que ahora a fin de año pasa algo apocalíptico o semi. Estoy en Santiago y no hay luz, ni autos, ni nada. Quizá hay autos pero también desconfianza total. Me gusta pensar en la mochila perfecta para esa travesía a pie, o en bici, por la carretera, a Curicó.

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ANOTACIONES SUELTAS AL FINAL DEL WORD DE LA NOVELA:
Entonces el viejo bloqueado les pide que le completen su novela. A ambos. Es una novela epistolar. Cooperar. Salir. Enamorarse.
Pero no calza, porque él era quien les debía un favor a ellos. Resolver ese giro.
Que se corra la voz y aparecen más escritores bloqueados. Posibilidad de meter muchos abstract de novelas incompletas. Muchos Bartlebys. Soluciones inverosímiles. Soluciones estandarizas. Producción en serie de finales. Progresivamente van llegando más interesados, más mano de obra, sin querer una empresa de completadores de novelas.
Diálogos sobre el dilema moral de un objeto compartido y la producción en serie.
Literatura como prostitución.
Párrafos completos como esto mismo. Autores bloqueados que entregan bocetos como esto. Desastres chistosos, vergonzosos, etc.
Un monje arrendatario, en algún momento. Se escapó del templo y…
¿Valdivia o una ciudad imaginaria al sur de Chile?
Cambiar a narrador omniciente luego, unas primeras 50 páginas en primera persona y después completar desde afuera. Al final quizá, que Beatriz o cualquier persona finiquite en primera persona.
Esta tercera parte podría empezar desfasada en el tiempo, mucho antes o después de donde quedó la segunda parte.
En algún momento deben ver juntos El cielo sobre Berlin de Wenders y salir a la calle y jugar a que son ángeles oyendo los pensamientos de la gente. Debe haber harto contexto y parecer verosímil para que no resulte una siutiquería.
Marihuana, en algún momento.
Sueños, como relleno.
Hacerlos salir de la casa. La gente viaja.
Si van a culiar o besarse, que pase a segundo plano. La tensión tiene que venir de otra parte. Que culeen como si nada. O que no pase nada nunca. Pero que ojalá no ocurra que no pase nada nunca de una manera forzada.
Falta agilidad, cambios de escenarios, diálogos, que pasen más días de golpe y conozcan gente.
Cuesta que pasen los días en primera persona.
Los padres del protagonistas. ¿Muertos?
El papa de g. resolver eso.

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“Hablando en plata: Pelletier podía aguantar seis horas follando (y sin correrse) gracias a su bibliografía mientras que Espinoza podía hacerlo (corriéndose dos veces, ya a veces tres, y quedando medio muerto) gracias a su ánimo, gracias a su fuerza” (Bolaño, 2666)

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No he escrito nada muy diarístico este mes pero en resumen: abrí el facebook de nuevo pero dejé el pan. Una por otra, supongo. Sigo corriendo 4 veces a la semana (también son 4 películas a la semana, o más), 50 minutos, en el estadio de Curicó. Curicó, que está a punto de bajar a tercera (se sabe este domingo que viene). Estoy por terminar Lost. 20% de tesis. Íbamos a hacer un blog con los cabros pero al final no hicimos nada porque queremos un punto ce ele y nadie sabe manejar algo como eso. Siento, creo y presiento, que algo raro va a pasar ahora a fin de año. En diciembre empezamos un hogar en Ñuñoa con C; ahí, si el mundo sigue, debería empezar, ahora sí, mi 2011.

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julio

“Todo el día deprimido, pero escribiendo y leyendo como una locomotora”. (Bolaño, Detectives Salvajes)

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Y todo se fue un poco a la chucha. La noche antes de venirme S me avisa que por cosas de trabajo todo se aplaza un mes más. Resistencia chistosa del mundo. Nunca trágica. Así que me vengo igual a Stgo.

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Sí, los videntes y síquicos son chantas o al menos esquizoides que racionalizaron su volada y que, en el mejor de los casos, sincronizan su locura con la locura de otros y nadie sale herido, pero a la vez también es cierto que las “trampas” de Emilio Sutherland están epistemológicamente mal construidas: podrían perfectamente haber demonios o fantasmas en una casa en la que al mismo tiempo están los que falsean los demonios y fantasmas. Lo que debería hacerse entonces, si en realidad les interesa contrargumentar a las prácticas de estos síquicos, es entrar en el propio terreno, desde dentro y desde todas las aristas posibles, desde la historia de la cultura, la mística, la teología, la historia, la historia de la magia sobre todo, la religión, etc. Y recién ahí, con ese contexto mínimo armado, ver si la enajenación mágico-religiosa-etc es distinta o mejor o peor que antes. Y ver, sobre todo, si no se están cagando peor a la gente en otros ámbitos. Y por último, la pregunta que no se hace el sentido común es ¿qué haría la ciencia si alguien le hace estas mismas trampas? Finalmente, lo que le interesa a los pilluelos como Sutherland nisiquiera es develar micropoderes asi a lo Foucault (si por último fuera eso…), sino pegarle una patá en el suelo al último eslabón de la cadena de los weones que se cagan a la gente y creerse moralmente superior por eso. Es la lógica del Espectáculo: individualizar el conflicto, sicologizarlo; nunca las estructuras, las instituciones o la ley, serán leídas como violencia.

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Menos Sutherland y más Marx.

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Mark Strand / Las cosas eternas
En un campo
soy la ausencia
de campo.
Siempre
sucede así.

Dondequiera que esté
soy aquello que falta.
Si camino
parto del aire
mas siempre
vuelve el aire
a llenar los espacios
donde mi cuerpo estuvo.

Todos tenemos razones
para movernos: yo me muevo
por mantener
enteras a las cosas.

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Las abuelas se separan entre las que ven noticias y las que no.

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Los días donde C pasan moviéndose cocinando paseando tratando de comprar una silla perdiéndose en calles andando en bici viendo Wilfred etc. Mi regalo atrasado de cumpleaños: una entrevista a John Cage de Richard Kostelanetz que ya casi termino. Tesis, nada: solo relleno y corrijo la introducción y se la envío al profe. El miércoles vamos con Ch a Hegel. Llego antes y me siento en mi ex biblioteca y anoto en la tapa de la entrevista a Cage: “Paralizado de frío. Imposible seguir leyendo. Me cambio de la biblioteca al casino. La misma weá. Café y calzones rotos eso sí. El frio da sueño y letargo. Quise subir al segundo piso de la biblio pero ya no existe. Me acuerdo cuando nos quedábamos con Bruno estudiando hasta que cerraban, cuando hasta Durkheim nos parecía revolucionario. Aquí en esta biblio saqué el primer libro de cuentos de Bukowski y empecé a dejar de leer sociología.” Y anoto un par de cosas más que no tienen sentido porque escribía solo para no tener frio. Una hora antes de la clase llega Ch y, como siempre que no nos vemos hace meses, tenemos una conversación épica, una especie de manifiesto sobre el futuro inmediato. Ya en clases, aburrimiento y sueño, un esquema que no entiendo porque no vengo del año pasado. A la salida F y N aparecen. Me siento un minuto en un bar me paro y me encuentro con C en el metro.

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“Debemos conseguir llegar a una situación en la que podamos utilizar nuestra experiencia sin que importe cuál sea en concreto. Debemos tomar material intencional, como Beethoven, y transformarlo en no intencional” (John Cage)

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Seminario Hgl / Anotaciones 04.07.12
Ilustración, utilidad y capitalismo. Racionalismo, utilidad y terror.
No venía del año pasado y me he perdido 50 páginas no más. Perdido y aburrido de todos modos.
El refugiarse católico de la conciencia desventurada: ante el terror, oponer y parapetarse en la tozudez de alguna virtud, de alguna belleza. Esas almas bellas. Todo esto ya lo dijimos el año pasado.
¡Arrojados al mundo… Las pelotas! ¿Cómo me pudo hacer sentido esa idea de la orfandad existencialista? Adolescencia pura no más (salvo el sentido de la responsabilidad, que es lo único rescatable). Pero la mayoría de edad hoy no es la ilustración, sino cualquier tipo de pensamiento que asuma que los dioses y los dinosaurios los hemos construido nosotros.
“El oscuro tejer del espíritu”, o sea la ilustración que aún no es transparente para sí misma; no sabe que su desenlace es la revolución francesa y el terror.
Siempre la escisión dentro de lo mismo: adentro de la ilustración: ilustración y religión. Adentro del capitalismo: concertación y oposición. Etc.

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Viernes 06. Me vengo donde F. Vamos al teatro con MM, Tus deseos en fragmentos, fumamos antes, primera fila y al medio, las luces y la cercanía de los actores me marean. Cuando todo termina al menos estamos de acuerdo en que, salvo dos o tres monólogos, fue una mierda. Yo no sé nada de teatro así que le pregunto si siempre tienen que hablar con ese exceso, con esa extracotidianidad horrorosa. Me dice que no, menos mal. Me entretengo mirando a los actores en segundo plano, tratando de establecer contacto visual.

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“La verdadera disciplina es aprender con el fin de dejarse de lado a uno mismo” (John Cage)

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Googleos y posibles cuestiones por bajar acumuladas durante este mes sin internet: Adolf Weiss / Henry Cowell / Arnold Schoenberg / David Tudor / Edgar Varése / Morton Feldman / Earle Brown / Christian Wolff / Merce Cunningham / D. T. Suzuki / piezas cortas para cuarteto de Webern / Huang-po / Zidane: A 21st Century Portrait / Los pasos dobles / Joubert / Chamfort / The league / Nuun / Cartas desde la prisión de Rosa Luxemburgo / Finitud y Culpabilidad de Ricoeur / El concepto de amor en san Agustín de Hanna Arendt / El vals de los inútiles / Lucin Landaes / Le signe, Godard / Anthony Mann / Jean Rouch / Resnais / Ce soir ou jamais, Michel Deville / Cleo de 5 a 7, Agnes Varda / Godard ¿2012-13? / OST 2007 Godard, l’amour, la poésie – Luc Lagier / Bien, Godard y Gorin / Moscchiatti entrevista el mocito / Indios taraumara

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“Iré a pedir oráculos sobre las cosas no a las cosas mudas, ni a mí, ignorante, sino a ese tercer ser, ese ser ambiguo, compuesto por mí y por el mundo actuando uno sobre el otro”. (Simone Weil, Sobre la ciencia)

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Hoy S me avisa que ya no arrendaremos juntos. Por x motivos, se queda con sus viejos. También se queda en pana el bus a Curicó. Eso no más.

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Domingo 15. Tarde de cdf con mi papá. Ambos resfriados y llenando una bolsa con bolas compactas de confor. Me vengo al entretiempo de Rangers vs San felipe. Una cagada de partido. El de O’Higgins vs Colo Colo estuvo mejor. Colo Colo sigue carente de espíritu. O’Higgins en cambio demuestra trabajo, sincronía, etc. Aun así, un futbol insoportable si uno no tiene fuertes preferencias por alguno de los dos equipos, o bien, en mi caso, por el ritual dominical de ver y comentar fútbol con mi papá. Llego acá y la casa está irrespirable, la estufa prendida a su máxima potencia (hace horas, según me dice mi hermano) y el califont encendido, pero apagado: mientras se duchaba se le acabo el gas pero no apagó el califont. Pienso en la escena de mi mamá llegando y nosotros dos muertos aquí. Pero luego lo pienso bien y si se acabo el gas, aunque el calefont quede prendido, no pasa nada, porque no hay gas. De todos modos abro las ventanas un rato y le explico que a veces la gente muere así, absurdamente. Le cuento de los dos estudiantes de psicología de playa ancha que murieron hace poco. Ordeno un poco el desastre. Bajo el cerro de loza sucia. Leo un rato. Un podcast de la semana pasada que F me dijo que estuvo bueno. Abro y cierro el Gtalk, abro y cierro el Facebook, abro y cierro el twitter, nada interesante, hace mucho tiempo ya, nada interesante. Podría desaparecer todo eso así sin más. Creo que hay comida microondeable suficiente como para vivir dos días más sin necesidad de gas. Al abrir el microondas noto que el almuerzo de mi hermano sigue ahí, entonces le pregunto si almorzó y me dice que se le olvidó. Así no más: se le olvidó. Pongo unos capítulos de Undeclared en el dvd y mi hermano se sienta conmigo. Dejamos cargando Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 2 en su pc. Calculamos que estará lista como a la 1am.

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Lunes 16. Cierro el facebook.

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Con una risa que es como mirar a un dios en el que no creo. Con una risa o una mueca que es como decir: ¿Y eso es todo lo que tienes?

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No entiendo cómo hay gente que puede escribir solamente poesía durante años, constantemente, sin alternar con cuento, diario, ensayo, novela, o incluso con el maravilloso arte de no escribir ninguna mierda durante meses.

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Martes Bruno play yerba tesis. Así anoto los días a veces. Luego me hago cargo y los escribo en extenso. Pero ahora no me da la gana. A veces también los borro, quizá porque si no es en el instante pierde el sentido. A veces incluso siento cierta ridícula obligación, como si día no escrito fuera día no vivido.

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Domingo 22. Donde F a la espera de que la hermana de M se vaya e irme a vivir ahí con ella. Todo se ha truncado últimamente así que trato de no pensar mucho en lo bueno que sería. Intuyo eso si que con M tendríamos una cotidianidad tan buena como con Julio o Bruno.

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23 de Julio. Me pierdo en cualquier parte. Mi sentido de la orientación no vale absolutamente nada y, cada vez que me pierdo, me pregunto cómo mierda es posible no tener ninguna especie de memoria visual. Y bueno, durante unos veinte minutos estuve tratando de salir de la vega, tratando de salir por donde mismo había entrado, pero me fui hasta tan al fondo que me perdí. Obviamente, y en esas condiciones, uno no actúa como perdido, sino que sigue mirando las frutas y verduras, como si faltara una última cosa que comprar, cuestión que ayuda a que uno se vaya perdiendo cada vez un poco más.

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Dos semanas sin facebook ya. Pensé que si uno lo cerraba desaparecía todo pero no. Supongo que lo ofrecí como sacrificio: lo vuelvo a abrir solo cuando esté instalado y las cosas tomen curso.

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“Radicalmente dicho, en Foucault el lenguaje está sobrecogido por una gravedad ontológica. Esta gravedad se despliega y comporta en su reverso, cual es, aquella liviandad estilística, su ligereza estética, su melódica evanescencia, su poética corrosiva. Gravedad y liviandad en el lenguaje foucaultiana danzan y se entrecruzan tejiendo una filigrana estética-ontológica”. (Extraviar a Foucault, Juan Pablo Arancibia) / Sin comentarios…

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Mientras espero cambiarme donde M, tesis, correr y caminar. Donde sea que haya que ir, caminando no más. Llegar de la biblioteca a correr y dormir y punto.

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Soñé que fumaba marihuana con nakasone en una cabaña de madera en un colchón rojo gigante.

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Viernes 27. Todo el día con B y M hablando durmiendo mirándolas hablar por teléfono y comentando las consecuencias de lo dicho y hecho y pensando que yo también debería llorar un poco más.

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Sábado 28. Running con Ch allá en el barrio alto. Llegamos a las 10 de la noche a su casa y el perro ha vomitado y cagado en varias partes. Empezamos con unas subidas terribles que me dejan jadeando, pero luego el premio: mirar Santiago hacia abajo y dejar que el cuerpo avance solo, con el envión de la progresiva bajada. Casi ni paramos de hablar. Ir en bajada permite una buena velocidad y la posibilidad de ir conversando. Llegamos de nuevo a su casa cerca de la medianoche y el perro se ha cagado y vomitado nuevamente, esta vez encima de una ropa recién colgada. Unos jugo go, una bañada, un té, una leche con galletas, un poco de maní, y sería. Luego, mientras echamos a lavar ropa, nos jugamos una liga con el Athletic. Pero Ch juega con puros juveniles que nadie conoce y se niega a comprar jugadores que no sean vascos, como corresponde.

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Shin Lam, estamos contigo.

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“Parece mentira como corre la vida cuando vas perdiendo” (Eduardo Sacheri, De Chilena)

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