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Archive for 17 mayo 2011

sueño sin título

Hay una celebración, están todos y además desconocidos amigos de esos todos. En mi mesa, F, SD, y dos mujeres que no conozco. Una lleva abrigo largo y mascara de perro. La otra está siempre de perfil y el pelo le tapa la cara. Nos traen leche con cereales. Una mesera que grita, que todo lo grita y nos hace reír. Se puede escoger entre leche o yogur con cereales. Escojo leche. Semidescremada. Después estamos ebrios. No de alcohol sino de situación. Una banda toca al final. El local, bar, o lo que sea, es largo. Está lleno y siento con gusto la presencia de todos. Ahora hay menos gente. Aparezco volando sobre el colegio en Curicó. A duras penas. Se siente bien. Pienso “debería venir siempre borracho a sobrevolar el colegio”. Cierto profesor me ve merodeando encima del colegio y ya no puedo volar. Caigo. Miro un partido de futbol. Mi papa está en un techo al final del patio. Tengo que pasarle una pelota y no puedo. Tiene que ser con el pie. No puede ser de otro modo. No consigo levantarla. Me siento mal pero mi papá me dice que está bien. Me abraza. Voy por los techos saltando flotando como en las películas chinas. En las casas, por las ventanas, veo, en vez de familias, ciudades. Ciudades en miniatura. Ahora la celebración cambió el tono y es familiar. Todas las tías y primos y los hijos de los primos. Todos. La tía Carmen está haciendo unos pasteles de choclo en el suelo, en un hoyo, tapados con hojas o tierra, muy de Tierra Adentro. La vi mientras sobrevolaba el colegio. Ahora en la mesa estoy con mis primos. En vez del Diego está Tom Hanks, en vez de la Consuelo está Drew Barrymore, en vez del Cesar está Nick de CSI Las Vegas. Siempre he creído que se parecen, quizá por eso. En el escenario ya no hay una banda de música sino la gente disponiéndose para una foto familiar. Mi mamá llega al último, se pone sentada en el suelo con las piernas cruzadas, como si tuviera 15 años, se ve feliz. Al despertar, siento que me he perdido el pastel de choclo.

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canto a la epoquita

Justificarán la existencia como peligro
(Pablo de Rokha)

I
Es la faz de la tierra entera una cama mal hecha
y manchada con las características del hambre.
Pueden verse descansar las ciudades, abultadas y estériles,
reposando a la espera de algún pulso
o esperando el hambre,
el hambre fiera y pretérita del primer festín
que se conserva y anula en cada saciamiento,
cuando se come como si nada,
cuando se camina como si nada,
cuando se muere como si nada,
crece la añoranza de vaciarle la guata a las cosas de un puñetazo,
quitarle el saludo al presente,
con nuevas tripas para un hambre
que debería esta vez crearse a nuestra medida
mediante una ciencia larga y roja que abarcase
todo lo mediano y medianizante
para que el delito y lo divino coincidan en el mismo pan,
ese que crece en el pecho indiscutible del mundo,
no como estas migas que hoy pican
en la medianoche constante de la historia.

II
En la tarde vacía que se es para sí mismo
también somos un continuo paseante que,
sin siquiera saber dónde dirigirse o sentarse o esconderse,
termina de puro ocio,
sosteniendo la extensión del hambre y sus productos milenarios.
continentes que se doblan bajo el peso animal
del hombre, sus siestas epocales y acomodos.
Sin nunca sacudir nada,
sin nunca levantarse ni hundirse de golpe.
Es una tarde lenta
que aplazando
devora el día.
Una madre que,
al amamantarnos,
arde.

III
Y no es más que el movimiento imperceptible y tibio
de echar luz alrededor como
una taza que se desborda constantemente por error,
porque es la especificidad del error lo que progresa.
Es esa pequeña conciencia arrojada y torpe esta polilla colectiva
que rebota en la habitación mundial
lo que simula un pulso.
Y por debajo de los siglos las costuras
que nos dice que algo se ha enraizado sin avisarnos:
Raíz que orada la tierra y luego borra su árbol
para evitar la mano azarosa del tiempo
y su carrera despedazada.

IV
Aunque no haya siquiera un lugar
donde caerse vivo,
más hambre que bocas
confirman ninguna naturaleza que confirmar:
al principio era el Caos,
suma aún no desplegada de todos los órdenes.

Siempre
antes del hombre
está el hombre.

V
Para comer somos comidos
desde los huesos hacia fuera
sobre la faz de la tierra seca pero obstinada
y no queda claro qué o por dónde se traga:
Toda perspectiva es paisaje que consuela
sólo en el tumulto previo que es antes de ser visto.
Todo consuelo es paisaje menor
o río que se devuelve
-como del colegio-
desde el mar
a lo inhóspito y seco.
Todo mundo es maleza y peladero
y uno el ojo celoso del Dios que asesinado a medias
mira asomado al visillo finito.
Pero también hay mundo manto tierno y nulo
que cobija con cielos pastos lisas espaldas
y este punto que somos es así envuelto,
revuelto, amado, o casi,
como innecesario Apocalipsis
para salvarnos al revés y
a falta de origen,
construir mano a mano
un estruendoso final que corone
el forado que somos íntegros.

VI
De lo ingénito sólo afirmo esta alegría feroz
que nos lanza y lanza al porvenir
que viene así por venir,
y sin siquiera ser una especie de delante nuestro
es excretado desde la misma ventosa universal
por los costados o desde atrás,
es un viento generoso a veces
o basuras en los ojos también.

Sin desierto el punto absoluto que somos,
hebras unos de otros,
mundo y mundo,
de uno en uno.

VII
No es más que la legitimidad de ir arrastrando juntos un cadáver
muerto de otra muerte distinta a esta levedad
a esta pedagogía de pueblos agachados
cortina de vapor eternamente actualizado;
Es esta miseria preferencial.
Este pasillo antiépico de mierda espectacular.
Gozosa incomunicación en la que el prójimo ríe con encías de caballo,
manoteando y bailando
para decir en movimiento
que no se ha dañado nada.

Han olvidado los machetes y el fuego,
y tienen los nihilismos y los fracasos bajo la manga
por si acaso,
por si su ocaso,
todo aquello que goza en la certidumbre del fracaso
y que deja la faz de la tierra entera
enrollada como serpentina que chilla
en la fiesta de este precario pánico.

VIII
Nuestro tiempo se ha vuelto una serie de siestas referidas unas a otras,
sopor serializado en el que
despertamos un buen día
como agarrados
de los cocos del Espíritu.

IX
A medias despiertos o a medias dormidos,
amamantándonos de madres crudas
desechamos el milagro
y cualquier tipo de calefacción valórica
y nos aferramos a este calor inorgánico
en el que todo se acurruca y se vuelve
un perro para sí mismo
y un perro para otros.

Mordiendo por dentro
raíces de árboles ya borrados
o tiritando al mundo con venas prestadas,
nuestro frío es inapelable y mudo
si contamos uno por uno,
pero hilamos las levedades
para armar el monstruo
y soltarlo.

Entremedio de cada siesta centenaria,
bostezos de negatividad
recorren la habitación
y allí quedamos parados
en medio
como signos desnudos
en los que se reflejan la infinita opacidad
o sea el núcleo de la creación
suspendiéndose
en cada cosa
que arranca
de su sombra.

Manchados por las características del hambre
nacemos y
nacemos
para Ésto.

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abril

Película de Jesús: “Venid, acercaos, sentaos…”
Madre: “…los culiaos”

*
La fotografía me hace más sentido que la pintura últimamente. Pero me refiero a lo que veo cada tantos meses, que es la frecuencia con la que visito museos, o con la que uno se topa sin querer con exposiciones, así que no tengo mayores argumentos (suelo escribir en este diario meras impresiones creyendo que por el sólo hecho de ponerlas aquí les saldrán argumentos como ramitas por los lados pero nó) En fin, hace unos días fuimos al Bellas Artes con P y noté una cierta evolución en mi manera de contemplar el arte: cada vez paso caminando mas rápido ante los cuadros, diría que casi trotando. En categorías de arte, y estando las cosas como están, es preferible ser un bruto a empezar a establecer relaciones entre las obras y sus técnicas y estilos como si se hablara del clima. Habría que sospechar siempre de quienes tienen ese lenguaje muy arraigado. El caso es que vimos a uno que terminamos diciéndole Bonini por el ex preparador físico de la roja. Bonati, creo que era. Unos monos muy parecidos a otros monos de otros monos artistas. Unos garabateos a mano hechos mientras hablaba por teléfono y la voz del Bonini suena por un parlantito chico debajo de una mesa. Sólo eso.

*
RECETA POR MSN:
En una olla un poco alta, no bajita, echai dos tarro de salsa de tomate, un poco de sal y agua hasta la mitad de la olla, de ahí, echai una taza y media de arroz o lo que quería lo tapai Y TENIS ARROZ CON SALSA que sería algo así como un risotto.

*
“En resumen, deseo poco, pero cuando deseo algo lo consigo. Sin esfuerzo. La clave está en la palabra “esfuerzo”. Desarrollé una especie de desprecio, o menosprecio, por las cosas que se consiguen con esfuerzo.” (Mario Levrero, La Novela Luminosa)

*
Saltando y cantando con los Kuervos del sur. Gritando hacia arriba las letras de las dos canciones que me sé con chascones cabeceando como testigos de Jehová alrededor.

*
Necesito hacerle o que alguien le haga un poema a Matías Fernández.

*
Algo nuevo y entretenido. Un sonido sistemático adentro de la cabeza. Toc toc toc. Leve, audible sólo en una habitación sin nada ni nadie. Como una gotera o como si golpearan una puerta de carne o de cartílago. Pero sin prisa. Por entretención, o para hacerse notar, más que para querer derribar la puerta. Dura como un minuto y el enanito que golpea se cansa.

*
“Los fascistas son los industriales piñuflas que no creen en el señor diosisimo porque ellos solamente creen lo que dicen los científicos que no son de las letras como yo soy el único sino de las moléculas y los nucleares positivistas o monrreros chuchadesumadres. Nosotros creemos que los facistas chuchadesumadres deben morir cuanto antes porque diariamente destruyen niños y mujeres a fierrazos en todo el mundo lo cual el monton de cadáveres supera al edificio de las naciones unidas y nada más.”
(Divino Anticristo, ¿Quiénes son nuestros futuros líderes?)

*
Ahí estoy dos horas antes que empiece el partido. Con la camiseta del curi, una parca que me llega hasta las rodillas, cámara digital colgando al cuello, y un libro de Simone Weil. Sólo me falta el cojín para parecer un señor, un señor de estadio. El estadio está vacío, llego cuando está vacío y me voy cuando está vacío. Cuatro cero le ganamos a Everton. “Le”.

*
“Este mundo es la puerta cerrada. Es una barrera y, al mismo tiempo, es también el paso” (Simone Weil, Cuadernos)

*
A veces estoy tan aburrido que me dan ganas de ver fantasmas o algo raro que me saque del sopor.

*
Cortesía e infinito. Si al conversar nos hiciéramos cargo de todo lo que el otro dice y éste hiciera lo mismo el diálogo no tendría fin. Sería, en cualquier caso, un mal infinito, un infinito cuantitativo. Pensar al infierno como mal infinito: no el peregrinaje eterno, la conciencia suelta y muda ente el mundo, sino quedar encerrado en el instante, en el infinito de la cortesia. Por otra parte, una infinitud real, efectiva: la de negarnos, deshacernos, dejarnos de lado, pero no solos (S. Weil), sino en diálogo.

*
Cada vez que escucho que alguien dice “empoderamiento” en la tele o en una conversación me dan ganas de darle una patada en el culo. Sobre todo a ese Eichholz.

*
Me gusta cómo me asusta el sonido de este temporal en Curicó.

*
Viernes en la noche donde P. Battery + radiobetofen + Weil.

*
“Negarse a aceptar un acontecimiento del mundo es lo mismo que desear que el mundo no exista” (Simone Weil)
Bien cerca del vitalismo nietzscheano, pero viniendo desde el otro lado, y, más que viniendo, contemplando y retrocediendo.

*
Termino El Lugar de Mario Levrero. Libros que son como pan.

*
Recé como hasta los 15 años. En la última etapa (de los 13 a los 15) ya no repetía oraciones sino que “conversaba” con Dios. Era la recomendación materna: buscar la conexión directa, no seguir formulas. Recuerdo que rezar dejó de tener sentido no sólo porque uno se volviera medio punk y Dios y la iglesia dejaran de tener sentido sino porque progresivamente iba adquiriendo conciencia de que era inútil formular peticiones concretas: si Dios existía él mismo se daría el trabajo de escudriñar y ver cuáles de nuestros deseos eran verdaderos. ¿Qué podía pedir que no estuviese ya pedido en mí? Las limitaciones del lenguaje fueron la primera forma del ateísmo. Lentamente orar se volvió un estado de atención, de transparencia, como a la espera de volverse un texto claro, por unos segundos, suspenderse para que Dios pudiera lanzarse en picada, recoger algo y llevárselo.

*
Tren a Curicó. Una hora a ojos cerrando durmiendo y despertando a la fuerza solo dudando si encargarle o nó a la niña del asiento del lado que le muestre ella mi pasaje al encargado para yo poder dormirme altiro sin el miedo a ser despertado y dar un salto o no entender dónde estoy ni nada durante tres segundos con un hilo de saliva colgando.

*
La Reina Isabel. La boda real. Degustaciones de queso. Cómo entretenerse en semana santa. Un cisne enamorado de un tractor azul. La depresión del pulpo paul. El mercado de los huevitos de pascua. Y así te lo meten de a poquito cada día.

*
– Madre: A nadie la falta Dios
– Hijo: Salvo a Dios
– Madre: Pero nos tiene a nosotros
– Hijo: Mmmmm, sí.

*
Once. Me gustaría dejar de querer jamón y queso sólo porque hay jamón y queso. Contra eso, después del aliado en marraqueta tostada, uno con margarina y mermelada.

*
Tocan la puerta. Pescado. Cebollas. Pollo. Queso. Jamón. Distintas personas que saben. Pienso en alguna escena de la biblia. Comida traída en canastas. Gracias.

*
Vi ayer el sacrificio de Tarkovsky. Un verdadero poema. En sentido estricto, no valorativo. Pocos tejen imágenes así. No deja de parecer una obra de teatro.

*
En el sillón largo una mamá corta tapada en frazadas medianas viendo la larga vida de Jesús toda la tarde hasta la noche. Atrás, en la mesa del comedor con el mantel semipuesto, leo a Simone Weil. Les muestro el tráiler de El Rito, a mi mamá y a mi hermano, y se cagan de miedo. Ya no quieren verla conmigo.

*
“Toda forma de recompensa supone una degradación de energía (…) sólo los beneficios imaginarios proporcionan energía para esfuerzos ilimitados” (Simone Weil) / Entonces puedo llegar a la iluminación jugando winning eleven.

*
Después de la lluvia, un queltehue parado en la reja del antejardín, victorioso, húmedo.

*
“Hasta las casas se mueren” (tía Ana, mientras sacamos unos muebles de Tutuquén)

*
Piqué y Shakira. Mientras juegan la cámara la enfoca en el público celebrando un gol y los comentaristas de fútbol hablan con propiedad de la relación orgullosos como si ahora ellos mismos y por extensión el televidente estuviera –a través de piqué- más cerca de Shakira que nunca.

*
¿Por que siempre tengo que saludar o tocar en el lomo o en la cabecita con la mano o con lo que ande trayendo en la mano a cualquier perro que venga por mi vereda en sentido contrario?

*
“Una niña que despierta de una manera tan distinta a la de una persona mayor. Un pecho que no es ni de hombre ni de mujer: sólo un pecho delgado de pajarito.
Alrededor de la boca una sonrisa que abarca todo el rostro, muy suave.
Un temblor de felicidad en las pestañas cuando siente que estoy recostada junto a ella, que tengo tiempo.” (Liv Ullman)

*
Para la ausencia de un Dios existente, dos posibilidades extremas: el humanismo absoluto de Hegel o la impersonal e iluminada desdicha weiliana; en el primer caso la retirada de Dios es sólo la retirada de lo platónico para dar paso a la coincidencia de Dios con la Historia humana, por el contrario, en el segundo caso se trata de la no coincidencia de Dios y la Historia y, en consecuencia, del camino individual y sobrenatural por el que se debe ascender a Éste. Con Hegel la finitud se abre a la infinitud mediante la libertad, el mal y el perdón; con Weil, en cambio, la finitud es la cruz (que debe ser amada a través de la desdicha), y la libertad, el mal y el perdón no cumplen mayor función en la salvación: son el medio negativo, el elemento que Dios nos da para deshacernos del yo.

*
Comparación de cementerios en Curicó. En el cementerio viejo la mayoría por encima de la tierra, en el nuevo todos bajo tierra. Bajo tierra: productividad, laicismo, bauhaus, higiene, diseño, olvido, homogeneidad. Una extensión de pasto y de una ojeada se ven todas las tumbas. Sobre tierra: improductividad, fetiche, barroco, memoria, heterogeneidad, fe..
Posibilidad aun no explorada de la tumba como instrumento político o artístico. Que el muerto use su prestigio de muerto para algo que le trascienda.

*
“Lo que es directamente contrario a un mal no pertenece nunca a la esfera del bien superior. ¡Generalmente, apenas está por encima del mal! Ejemplos: robo y respeto burgués a la propiedad; adulterio y «mujer honrada»; caja de ahorros y despilfarro; mentira y «sinceridad».” (Simone Weil)

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