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Archive for 23 octubre 2010

Recién le dije a M por msn que trataba de leer sólo dos páginas por día de Rápido antes de llorar para que así me dure lo que resta del año. Me comenta que te va a ver el sábado y entonces me pongo a escribir esto. Como fin en sí mismo no más. Como una estrechada de mano o un saludo así levantando el cuello pero un poco más distendido y largo y explicado y no tan al pasar, obvio, porque esto es un rin rin raja en cámara lenta. Antes del tuyo me leí el diario de muerte de Millán (un día lo ojié en una librería justo en una parte que era así como “aburrido en la cama me como una cazuela que me trae M y me quedo dormido” y me pareció hermoso) entonces ahora que recién empiezo el tuyo sentí que ya no podría prescindir más de algo como esto. Tengo en un Word un tremendo listado de biografías, autobiografías, epistolarios, diarios, ficcionados o nó (da un poco lo mismo: “Todo escritor es un gran embaucador” dice Nabokov (pero, que recuerde, nunca he leído a Nabokov y esta cita la he sacado de El viento ligero en Parma que la misma M me prestó hace unos días junto con Ya sólo habla de amor de Loriga)), el caso es que, casualmente supongo, ahora que voy apenas en la página 30 del tuyo, me doy cuenta de que mientras leo ya estoy pensando en qué voy a leer cuando se acabe, como si no hubiera tiempo que perder, como si se me escapara todo hacia atrás, un hoyo negro de escritores muertos que me chupa y me susurra al oido que me acerque, que el secreto es que se avanza hacia adelante pero también hacia atrás. Las vidas de los otros como un pan que hay que irse comiendo de a miguitas no más. Tipo caminitos de pan de Hansel y Gretel sólo que acá uno sabe que no es necesario llegar a salvo a ninguna parte y en vez de pan puede ser vidrio molido o gotas de agua que si no se las pilla rápido se disuelven en la tierra y así tenía que ser no más.

Nunca le he escrito a ningún escritor. Menos aún con la certeza de que lo escrito llegará a sus manos. No hay que ir a tocar la puerta de los ídolos decía Bukowski, continuamente asediado por jovencitos borrachos que lo consideraban una estrella de rock. Yo no sé si sea capaz de idolatrar nada como se debe. Me daría una vergüenza atroz pedirle a cualquiera que me firmara un libro. Varias veces he estado a punto pero me quedo mirando de lejos no más. Me da vergüenza de tan sólo mirar a los gueones que se amontonan como palomitas alrededor del escritor. Tampoco sabría escribir una carta que sea una mero ensalsamiento. Quizá por eso asumo que puedo dirigirme a ti, Claudio. Situar e historizar, eso hay que hacer, así todos los Rimbaud y los Beethoven y los Basquiet son espinillas de un cutis epocal en las cuales la coincidencia consigo mismo no es tan importante como la relación de la espinilla con el cutis. La virtud es un juguetito burgués. Me acuerdo, eso sí, de una vez hace como 10 años que andaba con un extraño ánimo de gratitud y vi un mendigo en el suelo y no lo dudé y le puse quinientos pesos en la mano y el gueón fue y me levantó a chuchás “qué guea te creís, no necesito caridad…” y salí casi corriendo asustado y nunca más le di plata a nadie que no me lo pidiera. No sé qué tenga que ver eso. Quizá de ahí en adelante empecé a pensarla dos veces antes de regalarle cosas a gente que no ha pedido nada.

Pongo música para escribir. Siempre. Estoy en Curicó ahora frente al ventanal de mi pieza y agradecería que se pusiera a llover. Pongo música mientras escribo y me dan ganas de mandarte un cd con una selección de temas que intuyo podrían caerte en gracia. Puros temazos que voy echando a una lista hace varios años. Escoger unos 10 y mandártelos. Le doy vueltas a la idea. Muy zalamero. Muy maricón. Muy empatía. Peleo solo. Uno es bien gueón. Hasta escribiendo. Al final igual gano (yo, y no los que pelean dentro mío) y me digo que si alcanzo a grabarlo lo meto en el sobre no más y punto. Si te gustan bien y si no también porque ni voy a saber.

3:50 am. Nunca sé bien qué hacer a estas horas. Ni menos porqué no me atrevo a acostarme antes, aunque tenga sueño, es como si hubiera que gastar hasta el último cartucho en lo que sea, leyendo, escribiendo, viendo alguna película.

Un amigo me pregunta cómo son las cartas de amor, que le mande una, tiene que hacer una y según él no sabe qué tono usar y yo le digo que es cualquier cosa no más, que debería ser cualquier cosa y que si le complica mejor no haga nada. Igual le mando una carta vieja (un meil, en realidad, a los meil que son largos y dirigidos les digo cartas) y no puedo sino leerla también, y no puedo sino volver a leerlas todas de nuevo (las que mandé y las que me mandó B). Pero ni siquiera me da pena. Sólo me pregunto cuándo me ira a pasar de nuevo. Y parecido.

Esa lluvia desordenada y llevada a empujoncitos por el viento. Ganas de encontrar alguna excusa para salir a mojarse. Mi mamá mira “mi familia” en tvn, echada hacia atrás en el sillón enorme de páter familia que se quedó acá porque la casa de mi abuela se fue a la chucha con el terremoto. A veces le digo “mami” también. Ya menos si. Leyéndote denante noté que no recordaba en qué momento, hace cuántos años, había dejado de decirle y escribirle “mami”. Se levanta, me mira, me pregunta que qué estoy haciendo. Le escribo al señor que escribió este libro amarillo. “Señor” ¿Y todo eso lo escribió él? Sí mamá, todo. En su mente de mamá debe creer que hay pura sabiduría incomprensible y no cacha que en el fondo es lo mismo que hace ella en voz alta a veces mientras cocina mientras se queja de su pega o mientras me dice que no sabe porqué chucha está saliendo con un viejo feo que más encima ya tiene esposa. Algo así le digo.

“Uno debería poder guardar la felicidad para cuando falte, sólo un poco, como guardar cereales en la despensa, o papel higiénico de recambio” De una película de Isabel Coixet que vi ayer gratis en la moneda. Pero se arruinaría, obvio, una felicidad que no esté siendo llevada al apa, que no esté siendo masticada, molestada o por lo menos agarrada de un hilito en el bolsillo perro de quien la quiere guardar para después, es una felicidad a la que no le queda otra que verse cubierta de hongos o en el mejor de los casos transformarse en una fotografía y nada más (con todo el respeto que se merece el Claudio fotografo).

Vila-matas cita un libro de Duras que anoto altiro en el Word. Luego en Rápido antes de llorar, El square, también de Duras. Anoto y anoto como si fuese una empresa que anota sus ingresos. Después, como ahora, siento que es una idiotez, que un escritor lleva a otro hasta el infinito y en algún punto hay que cortar de raíz la empatía para hacerse cargo de un pequeño perímetro no más.

Ya ni salgo. Ya ni tomo. En consecuencia. Ya ni culeo. “Como no voy a bailar como bailo si no culeo hace un año”. Hay chances pero las dejo pasar. Me aburren de antemano algunas. Quizá mi época de oro ya no llegó.

Los días terminan mal. No es que me queje ni nada. Pero los días no tienen idea de cómo cerrarse sobre sí mismos con sus propias manos entonces ahí va uno entero es una palanca que a duras penas consigue cerrar el local. Yo soy de un fierro bien penca sí.

No se escribe solo, nunca.

Empiezo a seguir el tic tac del reloj mural con el click del maus.

Encima de la cama desecha meto los pies debajo de un cerro de ropa que acabo de descolgar. No es aún el momento de ordenarla. Meto los pies debajo y entremedio de toda la ropa. Hace tanto frio y no quiero hacer la cama o pararme a buscar otro par de calcetines. Leo a Auster mientras tirito y espero que me lleve el curso de la novela, su tibieza.

Suena la sirena en Curicó. Imito al perro del lado que hace unos aullidos bien pajeros como de fantasma en retiro. “Como mi mamá cuando lloraba la otra vez” me dice mi mamá desde la cocina.

Sentado en el bordecito con los pies en el jardín la puerta abierta sujetada con mi espalda el único lugar donde llega algo de sol leo un artículo sobre Beckett a quien nunca he leído y tampoco me dan ganas de leer ahora.

“Cada vida es una enciclopedia, una biblioteca, un muestrario de estilos donde todo se puede mezclar continuamente y reordenar todas las formas posibles” (Italo Calvino)

Salgo camino dos cuadras me devuelvo sobre mis pasos fijándome si nadie en la calle o en las casas se fijó en que salí a nada.

A veces pienso que si mi papá se muriera todo adquiría un sinsentido total que sería preferible a este sentidito de andar pensando en si quiero ser profesor o sólo escribir o manejar un colectivo aunque no sepa manejar o tener un negocio de playstation 3 en Curicó o hacer ensayos por encargo que en realidad es lo único que hago para tener lucas extra con las que no hago más que comprarme libros. Después me arrepiento de pensar gueas nihilistas y me dan ganas de abrazar a mi papá.

Dos con tres a eme. Si he de justificar esta carta diría que me doy esta licencia porque hago como que estoy conversando con este libro amarillo que me mira desde la cama. Derrida en un documental decía que cada vez que escribía sentía que había que pedir perdón, perdón por querer ser escuchado, por creer que vale la pena y que a otro puede valerle la pena también. Pero mejor me quedo con tu cita de Camus, esa del prólogo: “Escribirlo todo como venga”. Y punto.

Ganas de dormirse de un mazazo, sin tener que botar todo de la cama, todos los papeles, el plato con migas de pan, una botella de coca cola, calcetines. Siempre el pequeño miedo a los pensamientos que molestan como zancudos entre que uno se dispone a dormir y se duerme.

* [Se ve que no es una carta pero no sé de qué otra manera resumir el gesto de entregarle un sobre cerrado a alguien que no le ha pedido nada a uno. Un sobre de papel café (de ese material de bolsas de papel para el pan que no me acuerdo cómo se llama pero que recuerdo que empecé a preferir por sobre las bolsas plásticas no por cuidar el planeta sino porque en las películas la gente siempre volvía del supermercado con bolsas de papel) que además traía el sello del gobierno (lo único que había a mano). Tampoco alcancé a cerrar la carta (que tenía pensado hacerlo) con unas palabras finales porque no sé usar la impresora y la pía me dijo si querís imprimir es ahora o nunca entonces irmpimí lo que llevaba no más. Supongo que habría redundado así como ahora así que bien. Entonces, y para los que me preguntaron “¿y por qué le escribiste a Bertoni?, “¿le dijiste que lo amabai”?, “¿qué pretendiai”?: no me interesa decir que no es una carta –y que en cambio es un ejercicio epistolar literario neutro, sin pretenciones- porque es evidente que el gesto es interesado y unidireccional: aunque no haya puesto un meil ni nada que me haga ubicable sé que en el fondo, si le dan ganas de responderme, le puede pedir a la M mis datos (acaba de decirme M, ahora en el instante en que teclié la primera M, que pasó por concón y me tiene una mini carta de CB) (Ahora me ha llamado al teléfono fijo (y justo se cortó la luz y pensé que había perdido todo esto pero no porque el Word aunque no esté la batería enchufada guarda todo) porque según ella no era algo para decir por msn. Y tenia razón) Este punto (o asterisco) no va contemplado en la carta]

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“Una habitación sólo es bella siempre que contenga únicamente cosas que nos resulten útiles y que toda cosa útil, aunque mas no fuese un simple clavo, no puede estar disimulado, tiene que estar bien visible”

“En cuanto a mí, sólo me siento vivir y pensar en una habitación donde todo es creación y lenguaje de vidas profundamente diferentes de la mía, con un gusto opuesto al mío”

“El hecho de que los hombres mediocres son a menudo trabajadores y los inteligentes a menudo perezosos no nos puede llevar a la conclusión de que el trabajo no constituye para el espíritu una mejor disciplina que la pereza”

“Sin ninguna duda, la amistad, la amistad entre individuos, es algo frívolo, y la lectura es una amistad. Pero por lo menos es una amistad sincera, y el hecho de que está dirigida a un muerto, a un ausente, le otorga un carácter desinteresado, casi conmovedor. Además, es una amistad desembarazada de todo aquello que constituye la fealdad de los otros”

“En la lectura, la amistad vuelve de repente a su pureza primitiva. Con los libros, no hay amabilidad. Si pasamos la velada con ellos, tenemos realmente ganas de hacerlo. A menudo, nos cuesta dejarlos (…) se acaba también la deferencia; nos reímos de lo que nos dice Moliere en la medida exacta en que nos resulta cómico; cuando nos aburre, no tenemos miedo de mostrar nuestro aburrimiento, y cuando decidimos que ya no queremos seguir estando con él, lo volvemos a colocar en su lugar tan bruiscamente como si no tuviera ni genio ni fama”

“El esnobismo puro es más inocente. Complacerse en compañía de alguien por el hecho de que tuvo algún ancestro en las cruzadas, esto es vanidad, la inteligencia no tiene nada que ver con eso. Pero encontrarse a gusto con alguien porque el nombre de su abuelo se encuentra citado a menudo en Alfred de Vigay o en Chateaubriand, o bien (seducción verdaderamente irresistible para mí, lo tengo que confesar) ver reproducido el blasón de su familia (se trata de una mujer digna de ser admirada fuera de este hecho) en la gran Rosa de Nuestra Señora de Amiens, allí es donde el pecado intelectual empieza”

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octubre (1-13)

En la fila del banco una señora se comporta extraño. Lleva unas botas inverosímiles y va muy pintada. Se para, se sienta, sale a la calle, mira, vuelve, camina como una jirafa recién nacida o más bien como una papa que tratase de caminar mediante dos vianesas. Pregunta la hora. Pregunta el número. En realidad estamos sentados, no es una fila, esperamos nuestro turno en el mesón de atención al cliente. Y me pregunta que qué numero tengo. A todos les ha preguntado algo distinto. No se ve a sí misma parece. Cada vez que veo a alguien así me pregunto cómo se llega a forjar esa capacidad para no verse desde fuera. También me pregunto en qué tipo de ser extraño me convertiré de aquí a 40 años más. ¿Le hablaré a extraños de cuaslquier cosa sin reparar en su incomodidad?

*

Encuentro a la Eileen mirando la cartelera del cineartealameda. Caminamos hasta estación central. A lo flaneur. Entramos a una mediagua gigante. El suelo es como dogville. No leo nada de la información de las murallas que me haría entender de qué se trata. En la u encuentro al Roberto. Un pimpón conversado. Se me olvida que tiene un hijo y no una hija. A todos les pregunto las fechas en que deben terminar sus tesis y, por supuesto, las confundo u olvido todas. De vuelta me trae en auto y me habla de su tesis sobre la fotografía y Debord y Collingwood y siento que en cualquier momento chocamos porque este gueón se concentra mucho en la conversación y poco en la carretera.

*

M me entrega en el metro la Novela luminosa de Levrero que me trajo de Argentina por seis mil pesos. Acabo de empezarla. Me dije que sólo leería el prologo. Pero empecé. Subrayé con el portaminas. Marqué la página. Hasta me reí. Y todo eso quiere decir que el libro, haga lo que haga de ahora en adelante, está ya empezado. Debería estar durmiendo hace varias horas ya pero entre mirar la tele, jugar con los gatos, el facebook y planificar unas clases han dado las 3 de la mañana. Pero no he planificado casi nada en realidad. Planificar es una palabra exagerada que ayuda a darle solemnidad al asunto. Ordené y resumí a enunciados simples la materia sobre las inteligencias múltiples que saqué de wikipedia. Las inteligencias multiples es algo digno de ser sacado de wikipedia: su nivel teórico se ajusta a eso. Para la clase de Nieztsche cambié el tópico platón vs Nietzsche por la crítica al cristianismo. Pero no sé, no tengo la menor idea de si les vaya a interesar o nó. Me tomo un té bergamota con leche mientras leo a Levrero. Casi me dan ganas de abrazarlo con esto: “Por ahora tiendo a llenar todos los huecos, a ocupar todas las horas libres con alguna actividad estúpida e inconducente porque, casi sin darme cuenta, yo también, como esa gente que siempre he despreciado, me he ido creando un fuerte temor a mi mismidad, a estar a solas sin ocupación” Los ojos no me dan más. Si me duermo tarde despertaré tarde y mañana me dormiré tarde y no puedo porque el viernes debo ir a hacer clases. Sólo dos páginas más, me digo, sólo hasta terminar esta sección del 5 de agosto del 2000.

*

Ataques de tos. Sólo por las noches. No sé si me despierto o me dan justo antes de dormirme. Creo que son los pelos de los gatos. Ya nos los dejo quedarse mucho rato.

*

¿Tendré que bañarme para sacarme este sopor? Hace calor y exceso de sueño. Me preparo un café. Miro por las ventanas. Robo tres tortellonis con champiñones de pastas frescas chef. Acabo de ver (por internet) perder a Curicó unido por la copa chile. Una mierda de partido. Terminé una planificación de clase y me queda otra. Antes de caer dormido me levanto de golpe y despierto a los gatos no sé por qué. Si yo no duermo acá nadie duerme, supongo. Agarro la novela luminosa y leo un par de días, casi quedándome dormido. Levrero comenta su insomnio y cómo no consigue hacer sus deberes por culpa de un juego de computador que estuve a punto de buscar pero mejor nó. Yo en cambio evado esto porque no sé cómo memorizar ni ordenar todo lo que debo decir. No tendría problemas con leer una hora de corrido, pero improvisar, ir saliendo del paso, estar ahí, aunque me haya resultado el martes pasado, no es lo mío. Lo bueno es que hay hartas estrategias para zafarse del monólogo, pero de todos modos, es algo que no quiero hacer y hago y cuando lo hago es como si quisiera hacerlo y asi sucesivamente. Me tranquilizo, e incluso tomo como premio, la venida del próximo año. Año de tesis, de meterse de cabeza en Hegel, Marcuse y con suerte en el situacionismo, y de buscar cualquier tipo de trabajo que no implique preparar clases. Luego de eso, ni idea. También hemos pensado vender libros por facebook. Esforzarse en conseguir libros a precio costo (picadas, descuentos, Argentina, pedir cargamentos por internet… que según Pía y Hugo es casi lo mismo que ir a Argentina y volver) y vender más barato que en las librerías. Creo que ha sido, de entre todas las cosas que uno siempre habla y nunca hace, el primer proyecto rentable que no quiero dejar pasar. Es simple y seguro.

*

“Soñé que a todos los presos les regalaban un iphone marca “gendarmería de chile” y podían twittear lo que quisiesen, y se creaba así el nuevo estado, un estado paralelo al estado de derecho, el estado de la opinión o algo así, pero desde la culpa” (Felipe Lefever)

*

Día culiao. Del tercero medio sólo habían 6 y a esos les hice una semiclase. La verdadera será cuando estén todos. Terminamos conversando. Después con el cuarto medio, nada, todos parados, tocando guitarra, conversando, un grupo de niñas cantando horribles canciones. Mi culpa también en todo caso: no sé imponer disciplina, o sea les digo que se sienten, que anoten la materia, pero no lo hago de la manera imperativa que ellos esperan. Asi me lo ha hecho saber cierta alumna a quien, porque sí, o por hacerme el gracioso, o de nervioso no más, le grité “SIENTATE TE DICEN”. Ella me había dicho que tenia que imponerme más. Leí mis propias respuestas a las preguntas del trabajo de la clase anterior (algo que a mi en el colegio me hubiera gustado ver: al sujeto detrás del profesor) pero les importó una mierda y me vi hablando sólo y cuando terminé me senté no más y durante 15 minutos miré unos trabajos sin siquiera leerlos esperando irme y ya chao.

*

Apurados atrasados caminando hacia el teatro municipal una mochila cae del cielo, primero pienso que se le cayó a un auto que está parado y por eso me acerco la tomo y cuando se las voy a pasar me apuntan hacia arriba dándome a entender que simplemente cayó del cielo miro hacia arriba y no pareciera haber nadie reclamándola en ningún avión o ventana de algún edificio así que la dejamos al lado de un árbol.

*

La Natalia salió a las 10 am y como no hay llave no me pude quedar durmiendo. Ayer fue Glass. La verdad esperaba una cuestión más imponente, envolvente y agresiva. Escuchando desde el subgufer me daba la impresión de que las composiciones estaban hechas para más de 6 instrumentos, que es lo que de hecho hubo. Pero igual bien. “Hay monotonías que sí valen la pena” dijo M, y estoy de acuerdo. En el entretiempo F volvía del baño y dijo: “mientras meaban todos los gueones estaban haciendo turururururu”, así como las “canciones” de Philip Glass. Luego fuimos por una porción de cervezas que no alcanzó para dolor de cabeza. En la noche Namur corría y pasaba por encima de mí. Ahora desayuno dos panes con queso y un watts de pera en una banca del forestal al lado del café literario. Le tiro los bordes duros a las palomas. Bien lejos. Les lanzo a propósito de a pedazos grandes para ver cómo se pelean y, sobre todo, cómo tratan infructuosamente de tragarse entero el pan. 11:58. Tren a las 12:30, 5 minutos demoro caminando al metro, 20 en llegar a estación central.

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Aire acondicionado de tren. Pésimo. Voy notando el avance de la picazón de garganta mientras me duermo. Si uno sabe que algo lo va a enfermar de algún modo, y si no se pueden cambiar las condiciones objetivas, uno debería poder trabajar desde dentro, y qué se yo, quitarle todas las energías al cuerpo y concentrarlas en la defensa conciente de la garganta. Me duermo enfocado en esa guerra.

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Algo tiene Curicó. Sin salir del patio ya estoy en todo Curicó. Ponemos la mesita en el pasto y almorzamos ahí. Luego corrijo unos trabajos. Leo. Mamás tías hermanos radios gatos pajaritos. Llega Bruno a la once. No sé qué otra cosa puede ser un corazón sino una casa.

*

Levrero apunta en su diario las dificultades para juntarse de a más de dos amigos. La costosa intimidad de a tres. Sus achaques de viejo. Después se demora una página entera en relatar cómo no le funciona un programa de computador (que él mismo diseñó) para la toma de remedios. Suena como al colmo de la nimiedad, una pura pérdida de tiempo (y lo es, seguramente), pero hay algo, no deja de haber algo, quizá eso que Perec denominara como Lo Infracotidiano.

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7:50 am. Colectivo. Radio Bio Bio. Garuga. Tres horas de sueño. Y bien.

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Fabricar una repisa con vhs viejos. Y portalápices con disketes. (Lo acabo de ver en una revista llamada “materia prima” que tenía una amiga de la Pía) (La primera idea se nos ha ocurrido a nosotros y la segunda venia consignada en la revista)

*

Práctica. Con el cuarto medio vemos El día en que Nietzsche lloró. Fome igual. Algunos alumnos me dicen “igual fome la película” y les digo “sí”. A unos pocos les gustó. Cuando llegaron a la sala “audiovisual” lo hicieron en estampida atropellándose para usar los asientos cercanos a la tele. Botaron unas cuantas sillas y algunos terminaron en el suelo. Luego un montoncito. Dan ganas de tirarse encima también. Y luego el tercero por lo menos no hizo tanto alboroto y pude pasar tranquilamente eso de las inteligencias multiples. Me gusta ese momento en que voy a la mitad de la exposición y siento que ya no me equivoqué. Hasta me salgo del bosquejo y empiezo a hablarles de lo que sea. Pero después me pierdo y no sé cómo volver y tengo que mirar la hoja, la pauta.

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Los mineros en mute. Toda la tarde dándole a la guea. Movistar invento un canal que se llama RESCATE 33 MINEROS. “Estamos presenciando la historia” y demaces frases monumentales. Veo por internet a san felipe haciéndole un partidazo a la liga universitaria de quito y entremedio traspaso al Word las citas acumuladas en las últimas lecturas. En el entretiempo el relator de foxports hace una alusión al tema contingente. Los titulares que van poniendo en la franjita esa que ponen abajo en la tele dan risa pena y miedo. Pero uno no demanda un acceso a la experiencia sin mediaciones, no, es la forma específicamente penca y moralizante, es todo el rollo que se mete de contrabando (mediante el contenido pero también mediante la forma), lo que detestamos. La televisión y sus soportes objetivos no son el problema, el problema es la lógica del Espectáculo.

*

La correcta manera de Conmoverse y el Espectáculo. Legitimidades que se retroalimentan y aparecen como el mundo dado.

*

Cuando nos conmovemos es un burgués el que nos ahorca por dentro.

*

13 de octubre. 10:17 am. Dormí entre el tercer y el décimo minero.

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Me despierto de un sueño de sesenta años, como marraqueta con palta.

La salud es una nacionalidad y la enfermedad es un pasaporte.

Se puede ser subjetivo sin ser personal.

“Usted no sabe dibujar si no sabe trazar el croquis de un hombre mientras cae de un tercer piso” (Delacroix)

La perduración persistente y ajena de los otros me da confianza, seguirán en lo suyo como yo seguiré en lo mío. Mi desaparición apenas será notada, después del incienso vendrá el olvido. Vivirás muertes incontables.

Salgo de la pieza y bajo a sentarme en el escaño de la terracita íntima junto al naranjo (como antes), a solas para escuchar y transcribir las voces diarias sepultadas por el clamor utilitario. Un sosiego oxigenado, oreado sosiego. Aquí no hay nada qué asir ni para qué asirlo: ladridos y graznidos, el grito de un vendedor de escobas, la música de la casa vecina. Dejar confuso un flujo sonoro que pasa, transita sin rostros.

Desdén por las buenas maneras enseñadas y aprendidas. Conservo sólo lo básico, una ruda, tosca cortesía que me hacía pasar a veces por provinciano.

LIBROS DE CONSULTA DE CABECERA
Odas de Ricardo Reis, Fernando Pessoa
La enfermedad y sus metáforas, Susan Sontag
Poemas japoneses a la muerte, Yoel Hoffmann

¿Qué me habría gustado hacer que no he hecho? ¿Viajes? ¿Chile? ¿Latinoamérica? Brasil, México, Argentina, el Caribe. ¿Para qué conocer más lugares, ciudades, parajes, rincones amenos, islas y extraños? Me da lata moverme. Las distancias y lejanías físicas me dan pereza. Los aeropuertos son hoy día antesalas de campos de concentración. Despiojaderos electrónicos. (Murieron los antiguos pasajeros de las líneas aéreas. Les adeudo una elegía)

El día se me regala como el animal arisco que pide una caricia.

Los chincoles se preguntan y contestan casi todo con tres silbidos.

Entre el buen humor y el malo, no hay dónde perderse. Dediquémonos el poco tiempo que nos queda a la celebración indiscriminada de todo lo que existe, de todo lo compartible, insólito o común y corriente. Caro, barato, da lo mismo; sucio o limpio. Demos testimonio de unas coincidencias sin alcance aparente. Citemos casualidades como si fueran milagros banales.

Las gafas de la tragedia con los lentes de la comedia.

No volveré a cantar “My way” en karaoke como Sinatra (borracho)

Cuando tuve que elegir de niño entre la verdad y la mentira, elegí la mentira. Escogí el silencio en vez de la confesión íntima (con los padres y profesores). Invertí una porción de reserva en mi subjetividad. Muros de callos. Solamente vale la pena escuchar a los pájaros.

Me gustan los nombres de las calles de todo el mundo.

El griterío de los queltehues a lo lejos me hace sentir acompañado, menos sólo (en los potreros) a lo lejos.

Todo es menú, cancha de apetitos.

Miedo, sí, a morir sólo, sin una mano y sin los ojos amados, sin aquellas palabras que indican y muestran el camino. Así como uno no puede nacer sólo, uno no puede morir sólo. Mi partera te nombro, mi partera secreta. La comadrona de mis últimos y primeros días.

VANGUARDIA: Avalancha de novedades intrascendentes que persiguen el desconcierto, el shok y su legitimación.

Quiero ser materia disponible para el milagro

El humor negro, como el yodo, desinfecta las heridas. La ironía pone a dieta, aligera la gravedad del drama.

No le hago la pata a la muerte.

“Cuando el hombre que escribe tiene miedo de una palabra es que ha comenzado a escribir”
(George Owen)

“Es posible usar palabras siempre que se las trate como enemigas”
(George Owen)

El presente es un encanto comestible.

El presente es un embudo hacia arriba.

Cendrars pidió que lo llevaran al cementerio en un carro de mudanzas.

Después de almuerzo y del retrete. El humo añejo que huele a humaredas de otoño va caminando sobre patas de perros impares en el cemento.

Retener sin detener. Hay que romper la minucia cotidiana, como un mono que come semillas, escupe cascaras y escoge semillas.

Como antes de una cita a ciegas, imaginas cómo será la muerte.

Estamos solos el perro y yo en la casa. Seguro nos quedaremos ahí sin saberlo.

Los libros se me almacenan y se alejan como si yo fuera un puerto y ellos los barcos.

No leo para adentro sino para afuera (donde los otros también leen) para compartir el libro, los libros leídos con alguien.

Como un animal enfermo que se esconde
(sin quejas) entre las zarzas, gruñe
Y le muestra los dientes a la muerte

“No quiero morir, pero no me importa estar muerto” (Cicerón)

Reviso el álbum de mártires para adoptar una pose, una postura adecuada.

Nado en seco.

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desmontable

Soñé que mi glande era desmontable. Estaba en la ducha y me lo sacaba (asi como la tapa rosca de una botella) y lo limpiaba. (Prefiero no interpretar mis sueños últimamente)

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septiembre (16-30)

(léase con esta o con esta otra)

*

Mi mamá me dice que el volcán que hay acá puede estallar en cualquier momento y que cuando estalle vendrá acompañado de un terremoto y que si la lava no llega hasta acá las cenizas lo cubrirán todo y el agua se echará a perder y no podremos salir de las casas. Después se va a lavar la loza.

*

“Canta, alma, en tu jaula de costillas / Di que todo es ardor de sol desvanecido” (F.C.)

*

Bruno en su escarabajo se estaciona despacito lo veo por la cortina entreabierta apenas se baja me muestra sonriente el bolso con el playstation que le prestaron. Antes que entre destapo dos coronas.

*

Leyendo a Paulo Freire para un ensayo en la mesa del living. Garfield 3D en la tele. Me da paja pararme a cambiarla. Este Garfield es una mierda en comparación con el que veía yo antes o después del profesor rosa los sábados.

*

Cabeza mala todo el día. Me doy vueltas como preso. La gripe que cada día se asomaba de a poco ya se acomodó. Trago aire de patio a bocanadas dirigiéndolo mentalmente hacia la cavidad atrás de los ojos. Prendo la tele pero la apago altiro y me duermo.

*

“Les faltó ese que murió con el tronco en la raja” (madre viendo el resumen de personajes chilenos importantes en el show de luces bicentenarias en la moneda por tvn)

“Voy a ir a ver los teletubis, demás que están más emocionantes que esto” (hermano viendo lo mismo)

“Podrían haber simulado el bombardeo a la moneda de pasada o nó ” (yo)

*

Tocan la reja salgo es una sombra que trae un parlamento aprendido de memoria sobre algo relacionado con una casa de acogida para la cual le faltan doscientos pesos no le creo nada porque lo dijo todo muy de corrido se notó altiro que tiene práctica pero igual le doy sus doscientos pesos sólo porque no me atrevo a decirle que no le creo nada siempre me pasa lo mismo con los charlatanes aunque es más fácil cuando es ese típico gueón del terminal que todos los fines de semana está donde mismo y necesita viajar y tiene ese bolso que seguramente está relleno con papeles arrugados y te dice hermanito una moneda pa ir a la serena y uno suelta un pucha o un murmullo o un encogimiento de hombros o un hacerse el atrasado e incluso mirar la hora del celular.

*

Un chiflido del vecino Gabriel salgo está parado en la reja en su lado de la reja mucho rato encerrado me dice hace frío pero igual hablamos una media hora sobre puras gueas mientras por el pasaje pasa la gente hacia las ramadas como si fueran al mejor concierto de la mejor banda de sus vidas.

*

10:10 am. Una mamá acostada de lado con la radio prendida en su pieza que no tiene tele con los ojos muy abiertos y tapada y acurrucada como cuando las guaguas despiertan y se quedan ahí no más mirando la muralla.

*

Leyendo a Paulo Freire de nuevo. Es un amor de revolucionario este señor.

*

Para cagarse encima de la picardía del chileno.
“El pícaro es el cínico que dice públicamente la verdad, el estafador que intenta hacer pasar por honestidad la pública confesión de su deshonestidad, el granuja que admite la necesidad de la represión para preservar la estabilidad social. El pícaro es el neoconservador que rechaza toda forma de solidaridad social por ser improductiva expresión de sentimentalismos” (Slavoj Zizek, En defensa de la intolerancia)

*

Me acuerdo que cuando en el colegio las niñas se agachaban o hacían algo que hiciera que se le vieran los calzones uno decía “se le vio hasta el alma”, “se le vio hasta lo que comió”.

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Un miniasado en el patio. Hermano chico como papá acomodando brasas y echando viento y diciendo a esta le falta esta está a punto etc etc. Hay dos guirnaldas. Sacamos ensalá con la mano. La porción precisa es lo que cabe en la palma de la mano. Los pros de la falta de coacción paterna. Si uno quiere pueden ser puros pros. Es tan precario y bonito este patio Paramos de comer y miramos una lagartija que pareciera también mirarnos. Madre bota un plato entero con comida de pajarona la carne se limpia con una servilleta el resto a la basura.

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Todas las canchas cerradas o con eventos dieciocheros. Caminamos y caminamos hasta que en el Boldo hay una abierta. Un dos contra dos. Un cabro que sólo echa triples. Uno tras otro. Sin técnica pero efectividad total. Mi hermano al otro lado peloteando con niños que acaba de conocer. Me lo imaginaba más malo la verdad. Había alguien regalando kapos a todos los niños. Cuando oscureció estuvimos un rato sentados al medio de la cancha. Fue como estar adentro de un recuerdo de cuando era chico.

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Viernes 17. Mientras me seco el pelo madre en el sillón ve Las Horas. La primera vez que la vi no entendí casi nada. Me pierdo con los saltos en el tiempo.

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A la hora de las noticias unos completos mi mamá iba a pararse a poner la mesa pero le digo que tiene prohibido dejar de ver su película. Si hubiera sido otra película la dejo. Muelo las paltas y es la parte en que el tipo con cáncer se suicida y se lanza por la ventana acercándose bien de a poco mientras merilstrip no sabe qué hacer.

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En vez de las noticias a la hora de once, Naqoyqatsi. Primero me dicen puta la guea fome pero al rato ya están comentándola.

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“Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda” (A. Pizarnik)

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Los días en que uno anota todo la mitad suele ser desechable. Y cuanto se anota una sola cosa, una sola frase, también.

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Hay gente que pregunta cosas para gratificarse. Sé cuando alguien, por ejemplo al preguntarme si he sacado con anticipación pasajes de vuelta a Santiago, sólo quiere encontrarse con el error.

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“Non omnis moriar/ No morir del todo” (Horacio)

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“Sería maravilloso que cayeran unos 10 mapuches en paracaídas masturbándose sobre la audiencia o sobre Piñera gueon, seria emocionante” (msn)

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“Nunca podremos desafiar realmente cualquier forma de organización social sin desafiar todas sus formas de organización del lenguaje” (Sur le passage de quelques personnes à travers une assez courte unité de temps – Guy Debord, 1959)

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Ni un colectivo en el galpón. Mi mamá siempre se las arregla para conversar con la gente. Habemos como 15. Un niño envalentonado por su madre baila cueca en medio, solo no más porque su pareja, una niña más chica, se amurró. Algunos le aplauden, hasta que llega el colectivo. Menos mal, porque ya me estaba dando vergüenza.

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Tutuquén. Les quedaron buenas las mediaguas. Me juego una copa con chile. Salen a ver ramadas pero me quedo con mis primos chicos. Jugamos a achuntarle con argollas a unas botellas. Algun tío les puso luca a algunas.

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“Mejor no buscar / Mejor lanzarse asi, con la cabeza baja / ¡Y que suceda!“
(Jacques Audiberti)

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Pañuelitos elite con aroma a vainilla, da no se qué sonarse, y qué decir limpiarse el poto.

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Sábado 18. Fiesta ciudadana bicentenario. Don francisco. Gepe. Fernando Ubiergo. Una teletón patriótica. Puta que somos espectacularmente ordinarios.

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Decir cosas para que se vayan caminando junto a otras cosas dichas no más y volverse un punto chiquitito que mira de lejos no más.

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Todos estos días despertando pasadito las 10am. Raro. Algo de Curicó me levanta. Leo un poco de Paulo Freire y después los simpsons. Miro el mismo pedazo de pasaje a través de la cortina. La misma señora que con puntualidad barre a las 10:30 de la mañana.

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Soñé que me gustaba y que éramos vecinos y pasábamos las tardes juntos leyendo o haciendo nada y cuando desperté me dio rabia y luego se me olvidó incluso de quién se trataba pero la sensación de agrado se quedó.

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“Hay libros que uno tiene que escribir, si o si, sino a uno lo persigue algo” (F. Lefever)

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“Hasta un reloj roto funciona bien dos veces al día”

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Gripe, quizá influenza, cinco a eme, dormí todo el día hoy, en el tren y luego encima de la cama, con la tele prendida. Algo avancé en el trabajo de la Cristina. Nada avancé en el diagnostico de la práctica. Práctica de mierda. Cómo trato de hacerme creer que sirve. ¿Tendré fiebre? Me tomo la temperatura cada 10 minutos en el fondo deseando tener fiebre para así excusarme de todo. Y que alguien se preocupe de mí el muy maricón.

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Soñé que tenía el mismo sueño una y otra vez y me parecía muy aburrido así que como en el día de la marmota empezaba a probar por ejemplo disparándoles entremedio de los ojos a dos amigos que no recuerdo quienes eran entonces me confundo y olvidando que es un elemento nuevo que acaba de aparecer le pego dos tiros en la frente a la Eileen que me mira con esa cara de ya la cagaste de nuevo gueón pero no se cae el suelo muerta ni nada y comienza una odisea por la ciudad con la Eileen sangrando buscamos un hospital alguien más me acompaña no sé quién es llegamos a la farmacia de mi papá que está donde estaba hace como 10 años y no donde está ahora le mira la frente y ahora ya no hay sangre y nos damos cuenta de que se ve la parte trasera de ambas balas y nos aliviamos y las sacamos nosotros mismos con unas pinzas.

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Por las mañanas escucho el altoparlante de un colegio vecino. Igual que hace años en Franklin. Siempre existe una vieja culiá que vocifera sus coacciones.

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Después del temblor llamo a Curicó mi hermano estaba solo en la casa trato de adivinar por su tono de voz si está cagado de miedo y le insisto un par de veces porque allá fue de cinco grados según las noticias.

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Soñé que encontraba una tesis de la K.G. sobre la relación del individuo e internet. El diseño era hermoso y traía de esas páginas que uno las abre y se forma una figura en 3d.

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Tres italianos al hilo con mayo casera que compré en cucuruchos en el negocio de la esquina.

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Mientras doblo la ropa recién salida de la secadora una conferencia de Isabel Coixet

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La pepsi helada me seda el picor de la garganta resfriada en las despertadas de las 4 am.

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Escribir hasta que los ojos piquen.

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Pero ese es el problema:
Mantenerse tanto en pie
Cuando a veces uno también quisiera
Tener el derecho
De caer de rodillas como un santo
(No va a pasar nada, 2004)

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“Sin cara ni país ni arraigo en perro propio
Somos llamados a la traición”
(Enrique Lihn / A partir de Manhattan / Amistades)

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No me gustan para nada las tazas negras. Prefiero ver el contraste del café negro con el borde de una taza roja o amarilla o verde.

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Sábado. Bañado y vestido para salir con unos 4 amigos. Uno a uno se van descartando. No puedo decir nada porque suelo hacer lo mismo siempre. Me hago un café saco unas galletas y jugamos Scrable acá comentando un informe especial o un mea culpa en el que Carlos pinto entrevista a un asesino en serie en la cárcel y la mejor parte es cuando el asesino se las arregla pa decirle al mismísimo Carlos Pinto que es un sicópata entrevistando a otro sicópata.

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Mi primer Scrabble (jugada en la que uno hace una palabra con las siete letras que tiene: 50 puntos extra). Fome sí. Ganar así, al principio del partido, es como perder.

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Ahora sólo puedo dormir seis horas. Hubo un tiempo en que eran 10. La época de despertar y seguir durmiendo a la fuerza. Prefiero esto. Al despertar trato de achuntarle a la hora. Digo una hora en la mente y contrasto con el cel. Nunca me equivoco por más de veinte minutos.

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Limpié el baño todo wáter ducha piso rincones suelo con cloro con esa especie de peine grueso blanco con el que se penetra el hoyo del wáter para limpiar supongo que para eso se usa y para sacar las caquitas microscópicas que a veces cuando uno no las limpia con el chorrito dirigido de pichi quedan pegadas agarradas en los bordes internos saco el cuestión de la ropa sucia la alfombra el esquinero con la lectura de baño y toallas y horror atrás de un espejo que la pía tenía guardado hace meses ahí y que hacía que se formara como una capsula impenetrable de aire había una pared de hongos circulares naciendo aún sin la forma de los champiñones que uno se come y limpie con una esponja haciendo arcadas y maldiciendo.

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Masculin femenin de Godard en cámara rápida no más con el vlc igual se ven los subtítulos y se capta el sentido la pongo en velocidad normal cuando se pone buena porque puta que se demoran los diálogos yo no sé si alguien hablará así o si acaso en París en los 60 en los cafés y bares era de mal gusto hablar atiborradamente e interrumpirse y debían dejarse estrictas y elegantes pausas entre cada frase que se dijera aunque lo dicho fuera oye que hace frío Paul para que así cada cosa sonara más importante rodeada de silencio como esos árboles solos e imponentes que veía antes en el camino Curicó-Santiago cuando me venía en bus y no en tren.

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Traté con Tom Waits y con Bob Dylan también, pero no hay caso, no los paso, aunque cada vez que aparece Waits en una película o en una entrevista me cae bien y me quedo viéndolo y la otra vez leí unas letras de Dylan y eran increíbles, aún así, la voz de trueno de Waits se me hace imposible y Dylan me hace pensar en música country.

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Deberían poder fumarse los días. Rolarlos sintetizarlos tragarlos disueltos esparcirlos por cada órgano y recoveco y luego expulsarlos de nuevo.

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M plancha. Comimos huevos de pescado. No los conocía. Sacó unas fotos en el cerro. Le enseñé a distinguir entre flaites aparentes y flaites de temer. Las piernas tiritan al bajar. Anoche llovió y se huele y se nota.

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Jaqueca de esa que duele hasta para hacer caca. Lo que hago es tratar separar la cabeza del esfuerzo de pujar pero aún así me zumba.

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Escindirse y luego dos opciones:
1) Enajenarse en la propia otredad, fijar la escisión y evitar la fuerza centrípeta del yo, como si la única identidad posible estuviese en la constante huida de sí.
2) Volver como otro de sí mismo a hacerse cargo de todo lo que hace huir cuando uno en realidad quiere quedarse.

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No hay nada inmoral en una huelga de hambre salvo que 1) uno sea católico y valore la vida abstracta separada de la historia o 2) ciudadano ejemplar que considera que ilegalidad coincide con ilegitimidad. Al final, arriesgar la vida, el pellejo, o como decía Héctor Llaitul en una entrevista hace poco “usar el propio cuerpo para protestar”, es algo que debe criticarse como útil o inútil y punto. En nuestro caso es algo que está por verse. 82 días ya y las demandas son parcialmente cubiertas. Los regaños sólo pueden venir de quienes valoren esas vidas específicas y no la vida en general. Por el contrario, el apoyo a la causa, obviamente, puede venir de dónde sea (de no familiares, de no mapuches, de otros países, etc.) (Nada más reaccionario que sostener que sólo los mapuches pueden defender su causa)

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La defensa de la vida como valor en sí mismo es enarbolada en tiempos en que las formas de vida alcanzan sus estados más agradables de enajenación.

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Se insta a la opinión pública a caer en la metáfora del enamorado despechado que amenaza con quitarse la vida si es rechazado: así la institucionalidad se muestra preocupada a la vez que deshace el conflicto, sicologizándolo.

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En las noticias el aparatoso esfuerzo por mostrar que la situación de los mineros causa conmoción internacional. Como cuando chilenos futbolistas hacen goles en el extranjero. El ridículo orgullo de poseer la catástrofe.

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Terrorismo: “Romper el orden y convivencia de una sociedad (que no necesariamente es pacifico ni justo), mediante una combinación de actos de violencia y actos de propaganda (…) Estas definiciones no excluyen al terrorismo de Estado, que actúa sobre una mayoría eliminando a una minoría, a través de medios ilegítimos y extrajudiciales y con un aparato comunicacional puesto al servicio de la censura y la propaganda, y ocupado en mantener las atrocidades lejos de la pantalla y la prensa.” (Ñ)

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Y el rodeo. La niña que lacearon. No sólo importa el maltrato comprobable al animal (que lo hay), más que eso, el punto es la fealdad de ciertas tradiciones, la necesidad de que el pasado no sea una mera determinación, entonces importa también la forma del goce, cómo se hace comunidad, los ritos que no evolucionan merecen morir, todo lo que no genera nuevos relatos es vertedero cultural, lo único que importa son las relaciones entre las distintas reivindicaciones, pero no al extremo de la parálisis en busca del concepto que unifique, algún imbécil decía por ahí que si los animalistas reclamaban por el rodeo había un montón de cosas más por las cuales reclamar. Por algo hay que partir, es la respuesta más obvia, y no porque haya mucho quéhacer no se va a partir por nada. La vanguardia y la elegancia de las acciones dan lo mismo llegado cierto punto. Otro alegaba que cómo interrumpen un evento oficial. Como si hubiera algo respetable en el Espectáculo.

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Ecuador. El pueblo se vuelve la policía de la policía. Correa es rescatado en medio de una balacera relatada en vivo por un periodista. La innegable sensación de estar mirando la Historia. Los escasos pliegues en que cada uno se muestra como lo que es. La curiosa sensación de ver a milicos “buenos” versus milicos “malos”. Desconfiar de la paz después de la guerra. De los aplausos. Del discurso de la víctima y la virtud automática que se le adjudica.

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Koyaanisqatsi: 1) vida loca, 2) vida en llamas, 3) vida fuera de balance y 4) vida desintegrándose.

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